11 nov. 2012 | Por: Nacho

Sal+le

Como apreciaréis, el título de la entrada corresponde con la que todos los blogs han dado en llamar "la palabra que no se puede escribir [en español]", en honor al post donde por primera vez se detectó el que posiblemente sea, según dicen, el único bug (fallo de sistema) de la ortografía española:

Hace un mes, como digo, en el blog enlazado (que ya se atribuye orgullamente el descubrimiento, aunque el fenómeno era conocido con anterioridad) se publicó una entrada que recogía una consulta a Fundéu sobre cómo escribir el imperativo singular de salir más el pronombre enclítico le (salirle) en expresiones como "salirle al paso" o "salirle con una excusa". Efectivamente, no existe problema alguno para los pronombres personales plurales (salidle), vos (salile) o usted (sálgale), pero en el caso de se plantea la cuestión de cómo escribir algo perfectamente expresable oralmente (en latín o catalán, por ejemplo, numerosas palabras se pronuncian con doble ele y no con elle), dado que el imperativo singular sal más el pronombre átono le daría como resultado natural salle.

Como he podido leer en las respuestas al post en cuestión, "la forma regular del imperativo de los verbos que terminan en –lir suele ser –le", como en pulir-pule-púlele (aunque antiguamente el imperativo de valer era val), por lo que seguramente la opción más cómoda y sencilla sería añadir una vocal de enlace (epentética o eufónica) a modo de infijo (sálele), lo cual es absolutamente compatible con las normas y tradición del idioma español; es más, en Latinoamérica no es poco habitual ver expresado el imperativo singular del verbo como sale (de hecho, el imperativo de sobresalir es sobresale), lo que confirma esta salida. A pesar de que pueda argumentarse que esta solución coincide con cierto imperativo del verbo salar, la homofonía también está a la orden del día en nuestro idioma, como sucede con la forma verbal ve, que puede proceder de ir o ver, o , que puede derivar de ser o saber, por poner un par de ejemplos.

No obstante, no han faltado las propuestas para solucionar este defecto. Los catalanes, por ejemplo, consideran natural la grafía con ele geminada (sal·le), tan propia de su lengua pero inexistente en el castellano, mientras que a los gallegos no les resulta discordante introducir un guion intermedio (sal-le), como ellos mismos hacen en ocasiones en su idioma. Otros salen al encuentro del asunto con formas del todo inusitadas: saĺle, sal'le, sadle, saile, sarle, sahle... También hay quienes abogan por esquivar el problema, ya sea dando un rodeo o separando el enclítico (sal le), u opciones tan sencillas como simplificar la doble ele (sale) o eliminar el pronombre (sal), todo lo cual no sabría decir si termina de estar justificado. Incluso hay quienes optan por atacar el problema directamente de raíz y sustituir todas las elles del español por yes, lo que tampoco parece una solución ni fácil ni coherente. Por supuesto, tampoco faltan quienes defienden admitir la excepción y no por desinterés (que también los hay y son la mayoría, claro está), sino justificándose en el uso de la doble ele que aún se hacía en el castellano antiguo, como en cogello (ahora, cogedlo).

Por supuesto, los más freaks del campo se han puesto a elucubrar de inmediato y han puesto de manifiesto muchos otros supuestos errores presentes en nuestro idioma, como la imposibilidad de expresar por escrito una hipotética ere inicial o las distintas pronunciaciones de diptongos hiatados (el caso ya tratado en la última Ortografía de guion, truhan y similares) y palabras compuestas con erre (hiperrealismo, subrepticio, abrogar...). La diatriba más interesante la he encontrado de mano de Diego Seguí, quien trata en su blog de estos temas relacionando el asunto que nos ocupa con la simplificación de la ele geminada en malograr (mal + lograr), a pesar de lo cual se queda con la grafía salle por motivos de pronunciación y contexto y apunta otro caso realmente peculiar derivado de la expresión mal llevado (maleducado): ¿mallevado o malllevado? Igualmente, me ha llamado la atención otro bloguero que puntualizaba otro posible bug: «Llevaba una vaca en la baca del coche y se me cayeron las dos [v/b]acas». En este último caso, resulta evidente que se está forzando injustificamente una sola grafía para dos palabras totalmente distintas, pero ¿quién no caería en la tentación en lenguaje hablado?



FUENTE COMPLEMENTARIA: SP DEBUGGERS

5 opiniones:

Sergio DS dijo...

Años ha pregunté a mi tutora de Literatura en COU cómo escribiría la anécdota de las dos b/vacas. Después de casi tres décadas sigo sin explicación.
Salu2, si se puede decir así.

El Malvado Topo dijo...

Seguramente es un barbarismo, pero lo he escuchado, y posiblemente hasta yo lo he usado como "sálele".
"Sálele al paso" debe aparecer incluso en alguna película de antaño.

Gerjes Manuel Cosme Zavalegui dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Gerjes Manuel Cosme Zavalegui dijo...

¿Por qué no usar "saléle"? Exceptuar la regla de las palabras graves o llanas, aunque sea en esta ocasión. Es grave el asunto pero me parece más grave que no se pueda escribir sal + le.

Nacho dijo...

No creo que la clave esté en permitir excepciones, Gerjes, sino precisamente en buscar una solución dentro de las reglas existentes. En ese sentido, el desarrollo espontáneo de una vocal de enlace cumple sin problemas su misión: "sálele".

De esta manera, se conserva el paradigma de conjugación sin inventar excepciones extrañas, ya que en principio los pronombres son átonos y, por tanto, el acento recae sobre la base, que es el propio verbo. Ello permite, además, conjugar el equivalente en voseo, "salele" (sin tilde), al igual que cualquier otro verbo: "cuéntale/contale".

Un saludo y gracias por tu aportación.

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