21 ene. 2013 | Por: Nacho

Traer por la calle de la amargura

Ésta es una expresión idiomática aún bastante oída –al menos en mi entorno– cuyo origen se ha querido relacionar con el paso de los penitentes en Semana Santa en recuerdo del via crucis o 'vía dolorosa' de Cristo hacia la cruz. Por ello, es posible encontrar calles de la Amargura en numerosas ciudades hispanas, Madrid incluido; sin embargo, por aquí la historia varía, y es de esas versiones castizas del nombre de las que quiero hablaros hoy:

Aunque en la actualidad esta calle se localiza cerca del Paseo de Extremadura, originalmente era una de las nueve calles que desembocan en la Plaza Mayor (en concreto, la calle 7 de Julio, así llamada en recuerdo de los héroes constitucionalistas que se enfrentaron en 1822 a las tropas absolutistas del rey Fernando VII). Así, hasta mediados del siglo XIX, la calle de la Amargura era conocida con tal nombre debido a que suponía el paso de los condenados a muerte desde la cárcel –en la Plaza de la Villa– a la Plaza Mayor, donde eran ajusticiados, si bien también se ha relacionado con la amarga despedida familiar de los combatientes contra los ejércitos árabes en tiempos de Alfonso XI.

Una última teoría hace referencia al estado primigenio de la Plaza, anteriormente ocupada por la laguna de Luján (no es el único caso similar en Madrid; basta citar como ejemplo el centro comercial de La Vaguada, que solía ser una auténtica ciénaga antes de construirse), donde al parecer solían crecer abundantes hierbas de sabor amargo.


FUENTE: SECRETOS DE MADRID

FUENTES COMPLEMENTARIAS: VESTIGIOS DE MADRID, 1DE3.ES
30 nov. 2012 | Por: Nacho

Alfabeto

Hace ya casi un año os expliqué el proceso de formación de la letra eñe. No obstante, no quisiera que pensarais que se trata de una maravillosa excepción de la que enorgullecernos, pues todas las letras de todos los alfabetos, en cuanto símbolos, tienen su pequeña historia. Así, al igual que el símbolo √ –indicante de radicales– procede de la deformación de una erre y el símbolo & combina las letras ET (en latín, la conjunción y), cada una de nuestras letras se formaron a partir de algún otro referente de la realidad, en concreto:

A: El fonograma egipcio para la primera letra del alfabeto latino (y muchos otros indoeuropeos) representaba un águila, imagen que se simplificó en la escritura hierática de modo que parecía la cabeza de un buey (se aprecia mejor si se invierte el carácter: ∀), por lo que llegó con esta forma a los fenicios (en su idioma, como en hebreo, el nombre de la letra a –alef significa buey), quienes volvieron a simplificar el carácter girándolo casi noventa grados, progresión que se mantuvo hasta el alfa griega, que llegó casi sin modificaciones al latín.

 

B: En escritura jeroglífica, esta letra se asemejaba a la planta de una casa (byt en protosinaítico y beth en fenicio), deformándose su grafía con el tiempo hasta formar, a partir del etrusco, la beta griega, nuevamente muy similar a la be latina. Es de esta palabra, junto con la anterior, de donde viene la palabra alfabeto (igual que sucede en español con abecedario).


C/G: Aunque no lo creáis, ambas letras poseen un mismo origen, dado que sus respectivos sonidos eran indistintamente representados con la ce etrusca, más o menos simétrica a la actual. Estas letras, pues, encuentran su raíz en la gml protosemítica, con el significado de camello, por lo que las posteriores gimel fenicia y gamma griega trataron de simular de algún modo la joroba de este animal. Más tarde, en el siglo III a. C., se agregó un pequeño rasgo a la C para generar una nueva letra: la G.


D: El pictograma original pretendía ser una puerta, pasando con tal sentido a las lenguas protosemítica y fenicia (daleth). Cada vez más deformado, el símbolo acabó transformándose en la delta griega, cuyas formas mayúscula y minúscula inspiraron las actuales grafías.


E: El sonido de esta letra evoca la respiración humana, por lo que antiguamente era un símbolo del alma humana, representado en la figura de un hombre alzando los brazos al cielo. Este glifo fue esquematizado y más tarde alterado por los fenicios, empezando a parecerse a la epsilon griega, que es la que llegó al latín.


F/U/V/W/Y: A pesar de su parecido actual con la anterior letra, la grafía de la efe simboliza una maza que se fue abriendo con la waw (garfio) fenicia hasta culminar, grafía etrusca mediante, con la digamma griega, hermana mayor de la efe latina. Sorprendentemente, la misma waw evolucionó desde un fonograma totalmente distinto, volviendo a divergir para formar las letras u y uve (ya sabemos que ambas eran la misma letra en latín), así como la uve doble (huelgan explicaciones) y la i griega (ipsilon) o ye, originalmente pronunciada como una i corta.


H: La eta griega, que es básicamente la actual hache, supone una variante de la het fenicia, a su vez simplificación de un pictograma egipcio en forma de terreno cultivable o valla.


I/J: La i latina deriva de la protosinaítica iod (brazo con mano), que pasó muy simplificada al griego renombrada como iota, añadiéndosele durante el Renacimiento el punto de la forma minúscula para no confundir en escritura gótica «iu» con «ui» e «in» con «m». La jota o i holandesa es sólo una variante caligráfica de la anterior (de hecho, su nombre deriva de la letra griega), como demuestra que también se añadiera el punto a su minúscula.


K: En egipcio antiguo, esta letra se representaba mediante una mano (en fenicio, kaf), alterándose con el tiempo hasta llegar al etrusco como símbolo reflejo de la kappa griega, que básicamente correspondería con la ka actual.


L: Aunque originalmente estaría representada por un tigre (labo), acabó transformada en un cayado (ut) que fue modificado y girado en cada alfabeto. De ese modo, la lamed fenicia dio lugar, a través del etrusco, a la lambda arcaica griega. No obstante, la ele latina es más parecida a la forma etrusca que a esta última.


M/N: Sendas letras proceden del fonograma egipcio –pronunciado como ene– que representaba mediante una sucesión de ondas el agua. Sin embargo, tuvieron evoluciones distintas, conservándose la eme como evocación del mar desde la mym protocananea hasta la mi griega y transformándose la ene, primero, en una serpiente (dy), simplificada posteriormente en la nûn semítica, que, pasando por el fenicio y el etrusco, daría lugar a la ni griega.


O: Con una grafía que recuerda a su pronunciación, se trata de la simplificación de un ojo (ir en egipcio y oyn en fenicio), siendo la omicron griega la letra que usamos en la actualidad.


P: Inexistente en el egipcio, halla su origen directamente en la letra protosinaítica peh (boca), siendo un intento de representación de dicho referente, posteriormente simplificado en la letra pi, si bien la pe latina guarda mayor semejanza con las formas fenicia y etrusca.


Q: Aunque hay quienes buscan su origen en el antiguo signo nahas (gran serpiente), probablemente entronque con la qof protosemítica, con el significado de mono (de ahí el 'rabito', presente también en la kappa griega).


R: En fenicio, resh o ros significaba cabeza (en español, es un tipo de gorro, pero ambos términos no guardan semejanza etimológica a pesar de esta relación semántica), ya que este fonograma representaba una cabeza en lenguaje protosemítico. No obstante, este símbolo evolucionó hasta convertirse en una perfecta pe (basta observar la ro griega), a pesar de que luego se deformase para conformar la letra erre que conocemos en la actualidad.


S: También directamente relacionada con el protocananeo, solía tener la forma de una uve doble con curvas, ya que pretendía asemejarse al contorno de un diente (shin). Girada noventa grados en el etrusco, dio lugar a la sigma griega y, posteriormente, a la ese latina.


T: Tomando como referente la forma original egipcia (un aspa), recibió en hebreo el nombre de tau, que engloba los conceptos de marca, signo, aspa, cruz y similares, por lo que simplemente se giró para darle una forma de cruz que se deformó en el etrusco, pasando al griego aún con la denominación semítica.


X: Curiosamente sin relación con la anterior, originalmente no consistía en un aspa, sino en un pilar, dyed (egipcio) o samekh (protosinaítico). Sucesivamente simplificada de alfabeto en alfabeto, recibió su forma actual en el griego tardío desde la letra ji.


Z: En arameo, zai puede traducirse como puñal, significado que pasó al protosemítico (zyn) y después al fenicio (zayin), heredando su grafía evolucionada el griego en su letra dseda, virtualmente exacta a la zeta actual. La virgulilla de la cedilla (Ç), por cierto, no es sino una zeta imbricada en la ce.




El hecho de que en esta entrada sólo señale el origen de las letras mayúsculas es porque las minúsculas no son más que variaciones de éstas para facilitar la escritura ligada.

¡Gracias, Miguel!


FUENTE E IMÁGENES (MODIFICADAS): WIKIPEDIA

FUENTE COMPLEMENTARIA: ETIMOLOGIAS.DECHILE.NET
11 nov. 2012 | Por: Nacho

Sal+le

Como apreciaréis, el título de la entrada corresponde con la que todos los blogs han dado en llamar "la palabra que no se puede escribir [en español]", en honor al post donde por primera vez se detectó el que posiblemente sea, según dicen, el único bug (fallo de sistema) de la ortografía española:

Hace un mes, como digo, en el blog enlazado (que ya se atribuye orgullamente el descubrimiento, aunque el fenómeno era conocido con anterioridad) se publicó una entrada que recogía una consulta a Fundéu sobre cómo escribir el imperativo singular de salir más el pronombre enclítico le (salirle) en expresiones como "salirle al paso" o "salirle con una excusa". Efectivamente, no existe problema alguno para los pronombres personales plurales (salidle), vos (salile) o usted (sálgale), pero en el caso de se plantea la cuestión de cómo escribir algo perfectamente expresable oralmente (en latín o catalán, por ejemplo, numerosas palabras se pronuncian con doble ele y no con elle), dado que el imperativo singular sal más el pronombre átono le daría como resultado natural salle.

Como he podido leer en las respuestas al post en cuestión, "la forma regular del imperativo de los verbos que terminan en –lir suele ser –le", como en pulir-pule-púlele (aunque antiguamente el imperativo de valer era val), por lo que seguramente la opción más cómoda y sencilla sería añadir una vocal de enlace (epentética o eufónica) a modo de infijo (sálele), lo cual es absolutamente compatible con las normas y tradición del idioma español; es más, en Latinoamérica no es poco habitual ver expresado el imperativo singular del verbo como sale (de hecho, el imperativo de sobresalir es sobresale), lo que confirma esta salida. A pesar de que pueda argumentarse que esta solución coincide con cierto imperativo del verbo salar, la homofonía también está a la orden del día en nuestro idioma, como sucede con la forma verbal ve, que puede proceder de ir o ver, o , que puede derivar de ser o saber, por poner un par de ejemplos.

No obstante, no han faltado las propuestas para solucionar este defecto. Los catalanes, por ejemplo, consideran natural la grafía con ele geminada (sal·le), tan propia de su lengua pero inexistente en el castellano, mientras que a los gallegos no les resulta discordante introducir un guion intermedio (sal-le), como ellos mismos hacen en ocasiones en su idioma. Otros salen al encuentro del asunto con formas del todo inusitadas: saĺle, sal'le, sadle, saile, sarle, sahle... También hay quienes abogan por esquivar el problema, ya sea dando un rodeo o separando el enclítico (sal le), u opciones tan sencillas como simplificar la doble ele (sale) o eliminar el pronombre (sal), todo lo cual no sabría decir si termina de estar justificado. Incluso hay quienes optan por atacar el problema directamente de raíz y sustituir todas las elles del español por yes, lo que tampoco parece una solución ni fácil ni coherente. Por supuesto, tampoco faltan quienes defienden admitir la excepción y no por desinterés (que también los hay y son la mayoría, claro está), sino justificándose en el uso de la doble ele que aún se hacía en el castellano antiguo, como en cogello (ahora, cogedlo).

Por supuesto, los más freaks del campo se han puesto a elucubrar de inmediato y han puesto de manifiesto muchos otros supuestos errores presentes en nuestro idioma, como la imposibilidad de expresar por escrito una hipotética ere inicial o las distintas pronunciaciones de diptongos hiatados (el caso ya tratado en la última Ortografía de guion, truhan y similares) y palabras compuestas con erre (hiperrealismo, subrepticio, abrogar...). La diatriba más interesante la he encontrado de mano de Diego Seguí, quien trata en su blog de estos temas relacionando el asunto que nos ocupa con la simplificación de la ele geminada en malograr (mal + lograr), a pesar de lo cual se queda con la grafía salle por motivos de pronunciación y contexto y apunta otro caso realmente peculiar derivado de la expresión mal llevado (maleducado): ¿mallevado o malllevado? Igualmente, me ha llamado la atención otro bloguero que puntualizaba otro posible bug: «Llevaba una vaca en la baca del coche y se me cayeron las dos [v/b]acas». En este último caso, resulta evidente que se está forzando injustificamente una sola grafía para dos palabras totalmente distintas, pero ¿quién no caería en la tentación en lenguaje hablado?



FUENTE COMPLEMENTARIA: SP DEBUGGERS
22 oct. 2012 | Por: Nacho

Sentidos

Desde pequeños, se nos ha dicho, como sentenció en su día Aristóteles, que existen cinco sentidos del hombre: visión, audición, sabor, olor y tacto. Permitidme hoy echar por tierra semejante afirmación con una pequeña entrada sobre los 'sextos sentidos':

Como decía, son cinco los sentidos sensoriales tradicionales, independientemente de los individuos que presenten discapacidades sensoriales (ceguera, sordera, ageusia, anosmia...) o de que puedan presentarse en mayor o menor intensidad (esto es más evidente al comparar los sentidos animales con los humanos), llegando incluso a combinarse entre sí (sinestesia). La vista, cuyo órgano son los ojos, es la capacidad para detectar e interpretar las ondas electromagnéticas del espectro de luz visible. Sabido esto, parece evidente la existencia de dos subsentidos derivados de la vista: la percepción cromática o fotorrecepción (capacidad para distinguir colores según la longitud de las mencionadas ondas) y la percepción lumínica (capacidad para distinguir el brillo del color o la intensidad de la luz), que permiten respectivamente las visiones fotópica y escotópica mediante los conos y bastones situados en el interior del ojo. También se ha discutido la inclusión de la percepción de la profundidad como un tercer subsentido, pero realmente se trata de una "función postsensorial cognitiva derivada de tener visión".

El segundo sentido es el oído o la capacidad mecánica, oídos mediante, de percibir vibraciones del entorno y traducirlas en forma de sonidos, si bien cuando la frecuencia de dichas vibraciones excede del espectro audible se convierte en competencia del tacto. Con este sentido se relaciona la equilibriocepción o sentido del equilibrio, que permite la detección de tres ejes dimensionales del espacio: arriba-abajo (altura), izquierda-derecha (anchura) y adelante-atrás (profundidad o fondo). A su vez, un subsentido de la anterior bien podría ser la percepción gravitatoria o gravidez. También se relaciona con ella la ecolocalización o capacidad para orientarse y localizar obstáculos emitiendo sonidos y recibiendo e interpretando el eco, como hacen los murciélagos y algunos cetáceos.

La lengua y el paladar permiten la existencia de un sentido químico –complementado por el olfato– denominado gusto que es capaz de discernir al menos cuatro sabores (subsentidos): dulce, salado, amargo y ácido (aunque los receptores del primero y el tercero aún no se han identificado a día de hoy, por lo que la imagen que acompaño no goza de total aceptación científica). Debe descartarse del ámbito del gusto la percepción de la pungencia o picor (el mal llamado sabor picante), puesto que en realidad supone una estimulación de los receptores del dolor y, por tanto, atañe al sentido del tacto. No así sucede con el quinto sabor descubierto en Oriente hace dos siglos: el umami (en japonés, sabroso). Sin entrar en diatribas científicas, sabed que este sabor, que ya se reconoce en todo el mundo como básico, nace de la percepción de un aminoácido principalmente presente en carnes y condimentos artificiales, por lo que es descrito como un agradable y prolongado sabor cárnico.

El otro sentido químico es conocido como olfato o, en el ámbito académico, olfacción. Se fundamenta en cientos de receptores ubicados en la nariz capaces de detectar, a diferencia del gusto, miles de olores diferentes (en el caso del ser humano, más de diez mil) cuando las partículas aromáticas u odoríferas de los cuerpos volátiles los estimulan.

Finalmente, el sentido del tacto o mecanorrecepción usa principalmente la piel para percibir cualidades de los objetos y el entorno como la presión, dureza, textura, etc. No obstante, también permite percibir la temperatura (termocepción), el dolor (nocicepción), el estado de los órganos (interocepción) y la posición relativa de los músculos (propiocepción). Este último subsentido se relaciona de algún modo con todos los anteriores, pero especialmente con la equilibriocepción, la nocicepción y la interocepción (que, en realidad, es más bien un subsentido de la anterior). También mantiene un vínculo significativo con la cenestesia (percepción vaga y general del estado y existencia del propio cuerpo) y el sentido de alerta al peligro (lo que me gustaría llamar sentido arácnido), mecanismo de patente existencia que encuentra su máxima expresión en el instinto de supervivencia de los animales y que, a su vez, tiene relación con el sentido universal (capacidad de los perros y otros animales para detectar la energía de otros seres vivos), la magnetorrecepción y la electrorrecepción (capacidad de algunos animales –y humanos– para detectar campos electromagnéticos). Esta última resulta especialmente interesante, porque no sólo se presenta de forma activa, sino también pasivamente al detectar los campos eléctricos generados por otros animales. Además, comparte un subsentido con la equilibriocepción que funciona de modo parecido a la ecolocalización: la electrolocalización.

Para finalizar, quisiera dirigir un pensamiento hacia los sentidos no sensoriales, como la cronocepción (percepción del tiempo) o la empatía (percepción de las emociones) –alguno incluiría también la hasta ahora bastante indefinida sexocepción–, esencialmente basados en la experiencia subjetiva del individuo –su órgano correspondiente sería, pues, la mente (a pesar de su inexistencia física), lo que refuerza la noción del cerebro como órgano sensorial único y definitivo–. Alejándose del concepto de sentido como tal, podrían añadirse asimismo la intuición e incluso el sentido común y algunos otros supuestos sentidos –ahora sí: el sexto sentido original– que directamente han quedado relegados al campo de la parapsicología, como podrían ser la clarividencia y la telepatía.


FUENTE: WIKIPEDIA

FUENTE COMPLEMENTARIA: TARINGA!
27 ago. 2012 | Por: Nacho

...ni qué niño muerto!

Meses atrás, un amigo se preguntaba por Twitter de dónde procedería la expresión que da nombre a esta entrada e hice una breve investigación que nunca llegué a publicar por pereza. Esta entrada, pues, es el resultado de una nueva indagación en busca de la respuesta:

De hecho, no ha sido hasta que he rebuscado por Internet cuando me he dado cuenta de que en el español poseemos muchas locuciones sinónimas construidas con la estructura "¡Qué _________ ni qué _________!". No son pocas las veces que he oído expresiones como "ni qué hostias" (esa hostia omnipresente en el lexicón castellano de los insultos), "ni qué narices", "ni qué carajo" o simplemente "ni qué nada", pero ¿por qué algo tan macabro como un niño muerto?

Una explicación popular lo atribuye a los convecinos de un madrileño que siempre decía ver en el Palacio de Linares a un niño muerto pidiendo agua, lo que supuestamente les hacía exclamar "¡Qué agua ni qué niño muerto!". Aún más folclórica es la teoría que defiende que cierta actriz famosa se embarulló sobre el escenario en plena improvisación hablando sobre sus amantes y sus hijos nacidos muertos, lo que llevó a su compañero a salvarla de semejante diatriba con un "¡Qué amante ni qué niño muerto! ¡Tu hijo se llama Faustino y aparece en la próxima escena!". Finalmente, una tercera explicación más verosímil y acorde al DRAE que no sólo contempla al niño muerto, sino también al niño envuelto (ya sea por asociación semántica o fonética)– remite a antiguas disputas a propósito de incluir o no en los censos a los niños fallecidos antes de ser bautizados (recordemos que los antecedentes del registro civil español fueron censos de naturaleza religiosa).

Además de las anteriores, en Latinoamérica se usan en el mismo sentido las expresiones "ni qué chingada", "ni qué la mano del muerto", "ni qué las arañas" y otra también conocida por los españoles e incluso, en cierta medida, por los franceses (aunque, al parecer, no por el DRAE): "ni qué ocho cuartos". Como ocurría con el ocho chulesco, una de las explicaciones se fundamenta en la matemática del número: igual que es imposible coger ocho cuartos de un entero, lo que la otra persona dice ha de ser una falacia o una ridiculez; asimismo, ocho cuartos no es más que otra forma de expresar dos enteros, lo cual podría interpretarse, en línea con lo anterior, como una parodia que busca invalidar algo excesivamente complejo o increíble afirmado por otra persona. También se ha especulado que podría provenir de la unidad de medida conocida como cuarto o cuartillo, dado que obtener ocho cuartos a cambio de un entero (ya fuera un real o un celemín) era prácticamente imposible, pues nadie era tan tonto como para que le sacasen los cuartos de semejante modo.


De igual modo, alguien podía tener sólo dos/cuatro cuartos (esto es, poco dinero) o directamente ni un cuarto (ni un duro/chavo, que se dice aún), pero afirmar tener ocho cuartos sólo podía ser signo de estupidez y fanfarronería. Arturo Ortega añade que en España el presuntamente llamado realillo de a ocho cuartos equivalía precisamente a ocho cuartos de peseta (según tengo entendido, al igual que en el caso del tarín, en realidad serían ocho cuartos y medio, pero también he visto escrita la expresión "ni qué ocho cuartos y medio", así que otorgaré el beneficio de la duda) y era el precio de numerosos artículos de primera necesidad, por lo que la subida de éstos pudo ocasionar que cualquiera exclamara indignado "¡Qué pan ni qué ocho cuartos!". Por una mera cuestión temporal, menos probable es, como defiende la escritora chilena Isabel Lipthay, que la expresión date de la dictadura de Augusto Pinochet, quien supuestamente trató de acallar los rumores de torturas mediante el soborno con esposas nobles y lujosas mansiones de ocho habitaciones, a lo que un valiente respondió "¡Qué dama blanca ni qué ocho cuartos!", lo cual plantea la ventaja de encajar con la menos oída pero existente variedad "ni en (qué) ocho cuartos".

Una última expresión que ha llamado mi atención son las famosas pollas en vinagre, que también se escucha habitualmente dentro de la estructura repetida en toda esta entrada. Atendiendo a la connotación sexual de la expresión, según unos podría hacer referencia a una práctica habitual entre los puteros (con perdón) barceloneses ante las exigencias de higiene de las prostitutas; según otros, recordaría a un acto de conservación llevado a cabo por Lorena Bobbitt, conocida por rebanar el pene de su marido maltratador mientras dormía tras cuatro años de matrimonio. Por otro lado, en el mundo gastronómico tal nombre reciben tanto las gallinetas en escabeche como las sardinas con guindilla; además, en la Antigua Roma se llamaba pullas a los brotes frescos (sobre todo, de espárragos), que también se conservaban en vino acre (de aquí la palabra vinagre). Todo ello sin mencionar la delicatessen de la imagen, disfrutable sólo en el bar madrileño La D'Chamberí.


FUENTES: WORDREFERENCE (FORO), LA INFORMACION.COM

FUENTES COMPLEMENTARIAS: CÁPSULAS DE LENGUA, TOMÍSIMO, YAHOO! ANSWERS (MX)
2 ago. 2012 | Por: Nacho

Expresiones de engaño

Hace algún tiempo, escribí una entrada sobre expresiones de sospecha y, antes de ésa, otra sobre expresiones para gente molesta. Por tanto, para completar la trilogía, considero necesario hablaros hoy sobre la fase intermedia entre la sospecha y la ira que nos lleva a mandar a alguien a hacer gárgaras: el descubrimiento del engaño.

Dar gato por liebre: Recuerda la mala fama de las antiguas tabernas y hospederías de mala muerte, donde no era poco habitual pagar por un servicio pésimo, hasta el punto de que uno pensaba estar tomando un plato a base de liebre cuando en realidad se estaba comiendo un gato callejero.

Darla con queso: De vuelta a las tabernas manchegas medievales, para dar salida a las partidas de vino picado o de mala calidad, los bodegueros solían aprovechar la costumbre de ofrecer antes de la cata una tapa de queso para obsequiar a los compradores novatos o poco experimentados con algo de queso manchego en aceite, puesto que su fuerte sabor impedía distinguir un buen caldo de uno de baja estofa (lo cual me recuerda a otra costumbre antigua: la de usar cera para arreglar las imperfecciones de las esculturas, de modo que las verdaderamente admirables eran las sinceras).

Dar el pego: Otro truquillo logrado gracias a la magia de la cera era el que realizaban algunos tahúres expertos, quienes introducían pequeños trozos bajo sus uñas que iban soltando habilidosamente a lo largo de la partida, de modo que impregnasen las cartas marcadas y así pudieran arrastrarlas fácilmente.

Pasar por un 4×4: Esta expresión, muy poco habitual en España, se usa sobre todo en Latinoamérica en el mismo sentido que la anterior. Su origen también es de fácil explicación: aunque cualquiera pensaría que un 4×4 siempre tiene capacidades todoterreno, lo cierto es que para ello es necesario pagar un pack adicional de complementos.



FUENTE COMPLEMENTARIA: WORDREFERENCE (FORO)

Brindis

Como todos sabéis, la acción de brindar supone que los participantes de una celebración entrechoquen sus copas y beban de ellas a la salud de alguien o para manifestar buenos deseos en general. El término procede del alemán Bring dir'sYo te lo ofrezco»), frase que pronunciaron los lansquenetes –mercenarios alemanes al servicio de los Austrias– en honor al emperador tras una victoria en Italia. Sin embargo, es probable que la tradición date de mucho antes:

De hecho, en la Antigua Roma se adquirió esta costumbre para garantizar que el anfitrión no envenenara a sus invitados: si las copas se chocaban con suficiente fuerza, el líquido de ambas se derramaba en la otra, asegurando un chinchín más seguro para los comensales. Evidentemente, esta actividad guarda un remanente de las libaciones rituales, en las que se intercambiaba el líquido derramado (ofrecido) por un deseo. También se dice que este hábito suponía la inclusión de todos los sentidos en la libación, puesto que la bebida era vista, olida, degustada y paladeada, pero no oída.

Normalmente, el anfitrión –en su día, el maestro de ceremonias– o alguno de los invitados pronuncian un discurso para a continuación brindar con algún tipo de bebida alcohólica, si bien es cierto que existen ocasiones solemnes en las que este discurso no llega a realizarse (como en el Memory Inmortal, realizado el Día de Trafalgar en la cena de la Marina Real Británica, a bordo del HMS Victory, en memoria del almirante Nelson). En algunos países, como Hungría, está mal visto brindar con cerveza, puesto que eso hicieron los austriacos tras aplastar una revuelta húngara en el siglo XIX (de hecho, esta práctica fue prohibida por Ley durante un siglo y medio, hasta 1998). En otros países, como España, se considera de mal fario brindar con agua. Finalmente, en algunos países anglosajones se brinda introduciendo una tostada en la copa, razón por la cual el brindis es conocido en inglés como toast.


FUENTE: WIKIPEDIA

FUENTE COMPLEMENTARIA: EL SUBMARINO BAJO EL GRIFO
6 jul. 2012 | Por: Nacho

Vagina

Como ya hiciera en su día con la palabra pene, hoy quisiera adentrarme en la que ha sido considerada la palabra con más sinónimos (y más originales, aunque menos conocidos) en castellano. Pero antes, una pequeña introducción sobre el origen etimológico de dicha palabra:

Tal y como indica el mismo DRAE, la palabra vagina encuentra su nombre en el latín. Concretamente, pertenece a las palabras conocidas como dobletes, que son aquellos vocablos latinos que dan como resultado una palabra patrimonial (fonéticamente evolucionada) y un cultismo (apenas evolucionada) o semicultismo, normalmente con alguna relación entre ellos. Así, la palabra vaginam dio en su día el cultismo vagina, pero también la patrimonial vaina (resulta evidente la relación de forma, es decir, el parecido físico entre ambas cosas). ¿Sabría esto Fuego cuando cantaba sobre «una vaina loca que me lleva a la gloria»? Otros dobletes con una relación bastante clara serían causa-cosa, materia-madera, cálido-caldo, frígido-frío, delicado-delgado, limpio-lindo (de hecho, pulcro solía significar hermoso en la Antigüedad), regla-reja (ésta es recta como aquélla), amplio-ancho, plano-llano, directo-derecho, estricto-estrecho, torcido-tuerto, atónito-tonto, clave-llave (ambas key en inglés), dígito-dedo (pues de ambos hay diez), comparar-comprar, fábula-habla, parábola-palabra, ópera-obra o, como expliqué hace unos meses, cátedra-cadera.

Ahora sí, podemos pasar a las múltiples formas eufemísticas usadas para referirse a la vagina:

Adelante, agujero, albóndiga, alcancia, alfombra, almeja, amiga, anillo, araña, argolla, aspiradora, asunto.

Bacalao, banelco, barbona, batcueva, bicho/a, bigote, bistec peludo, bistezuda, bizcocho, boca de mono, bollo/bollicao, boquerón, borrega, bototo, breva, buchaca, buche, buraco, burra.

Cacerola, cacharpa, cachi/cachí, cachimba, cachirola, cachucha, cachufla/cachufleta, cajeta, canana, carlota, castaña, ceja, chacón, champa, chango, chape, charquito, chauchera, chepa, cherry, chichi, chicholina, chilindrina, chimba, chimuela, china, chiquita, chiquitiada, chirla, chirri, chita, chocha, chochis, chocho/chochete/chochito/chochín, cholga/cholgüeta, chonene, chonfla, chopaipa, choricuaco, chorifly, choro(pe)/chorito, chorombomba, chorongo, chucha/chuchi, chuchina/chuchuna, chula, chumino, churuca, ciega, cobacha, cocho, cochofleta, cococha, cola, coladera, comadreja, cona, concha/conchita, concho(n), conejo/a, coño/coñete/coñito, cosa/cosita/coso, coto, cotorra, cresta, creta, crica, cuca/cuquita, cucaracha, cucaraña, cuchara, cuchumena/cuchumina, cucurucho, cueva, cu(n)chi, cuscusilla.

Dona.

Ejotito, ella, empanada, espumosa, estuche.

Felpudo, fifona, filipino, (fi)filiqui, fleco, flor, fonda, fresa/fresita/frutilla, frijol.

Galleta, gata, gigina, gota, grieta, gruta.

Hachazo, higo, hocico, hoyito, hueco, húmeda.

Jamona, jaula, joyo/joyete, josefa.

Kayak, kiwi.

Labios, lapa, lola, loncha.

Mamadera, mamita, maría, marisco, marraqueta, mazapán, mejillón, metedero, micha, mico, milanesa, miona, molleja, monedero, mono, monte, moño, moñoñongo, morrocoya, mota.

Nena, nerona,  nido.

Ojo, oso, ostia/ostra.

Pacharrina, pachocha, paella, palancúa, paloma, pan/panecillo, pandorca, panocha/o, papa, papalota, papaya, papo/papito/papona, parrocha, partes, pastel, patata/patatona, payasa, pelenga, pelona, peluche, peluda, pelusa, pepa/pepe/pepita/pepitilla, perrecha, pescado/pescadería, peseta/pesetilla, pichulera, piocha, pinga, pipa/o, pipi, pirinocha, piure, pocha/pochi/pucha, pochola, poderosa, pompina, ponchita, popola, portal del amor, posa, potorro, potota, pozo, prima, primordio, pucha/puchi/puchula, pudin, (pu)pusa, pussy.

Quelite, queque, queso/quesadilla, quiebre.

Raja, rana, ratón(a), regina.

Sacapuntas, santa, sapo/sapolio, sardina, sartén, selva, semilla, señora, seta, sonrisa vertical, sucutela.

Taca, tajo, tamal(ito)/tamarindo, tarántula, taquito, tenchu, tete/titi, tona, tontón, torta, tota/toto/totete, totona, totorocha, tragasables, tragona, triángulo, trompuda, tuche, tuna, túnel, turrón.

Vagina, vaina, venusta, verija, virtud, vulva.

Yarma, yaya, yoni.

Zambo, zanja, zapato, zapi, zapón, zarigüeya, zorra(pe).

Lo que más llama la atención de la lista es la gran cantidad de diminutivos que hay, posiblemente asociado a la delicadeza femenina (mientras que un gran pene, como muestra de virilidad, llama a los aumentativos). Y de repente nos encontramos con la peculiaridad de la palabra coñazo, que en España se usa para referirse a cualquier tarea ardua, tediosa y aburrida, mientras que algo genial es la polla o cojonudo. ¿Otra muestra más del machismo en el lenguaje? Es posible, pero también podemos encontrar otra explicación si nos remontamos a la Barcelona de 1920. Por aquel entonces, la capital catalana era el centro de la industria cinematográfica española, de modo que fue allí donde el cineasta Armando Flores creó un género tan sorprendente como desconocido: el porno fantástico. Lejos de lo que pudiera parecer, el director de cine consiguió hacerse un hueco en el mundillo del cine hasta que estrenó su obra más arriesgada. El coñazo, una surrealista y aburrida película sobre dos exploradores que encontraban y se adentraban en una gigantesca vagina del espacio exterior (imagen), recibió tantas críticas negativas que Flores abandonó el cine para siempre. No obstante, de algún modo pervive en nuestra memoria cada vez que nos referimos con fastidio a algún coñazo por el que nos toca pasar, así que podría decirse que su gran fracaso lo fue sólo en parte, ¿no?

¡Gracias, Lex!

17 may. 2012 | Por: Nacho

Rastro de Madrid

Prácticamente todos los españoles saben (o deberían saber) que el Rastro es un emblemático mercado al aire libre situado en la capital. Tal es su relevancia que no falta en ninguna guía de viajes e incluso se contempla entre las acepciones académicas de la palabra rastro. La cuestión es: ¿viene el nombre del Rastro de la palabra o es al revés?

En el Madrid de finales del siglo XVI, las principales vías y plazas de la capital se llenaron de mercados públicos o baratillos donde los ropavejeros vendían prendas de segunda mano. Debido a los excesivos aglutinamientos en lugares céntricos como la Plaza Mayor y la Puerta del Sol, se decretó explícitamente la prohibición general de "vender cosa suya ni ajena, nueva ni vieja, grande ni pequeña, de día y de noche, en ninguna plaza ni calle" bajo pena de cárcel en caso de incumplimiento. A consecuencia de esto, los barateros y buhoneros (voz onomatopéyica relacionada con bufón) se alejaron del área metropolitana hasta asentarse definitivamente en el barrio de Lavapiés, que por aquel entonces era el más populoso e industrial.

En concreto, el Rastro se situó en una zona de mataderos y curtidurías, en la llamada calle de Tenerías (actual Ribera de Curtidores); de hecho, actualmente toda la zona aledaña cuenta con nombres que recuerdan este origen: calle del Carnero, Cabestreros... Estas industrias aprovechaban el agua de los numerosos arroyos que fluían cuesta abajo hacia el río Manzanares para librarse de los productos químicos que utilizaban y, especialmente, de la sangre de las reses sacrificadas. De igual modo, al arrastrar las reses desde los mataderos hasta las tenerías quedaba un rastro sanguinolento que solía discurrir por las empinadas cuestas del mercado, como explicaron Cervantes y Covarrubias en sus respectivas obras, de modo que la palabra quedó como nombre de dicho baratillo y también como sinónimo de los mataderos y los mercados de venta de carne al por mayor (y de los mercados en general).

Sin negar lo anterior, autores como Mesonero Romanos, Hilario Peñasco y Carlos Cambronero añadieron que el término rastro también designaba a las afueras de la ciudad, donde terminaba la jurisdicción de los alcaldes de la corte (o alcaldes del rastro, como recoge aún el DRAE) y, por tanto, se perdía el rastro de los criminales, pícaros y truhanes.

¡Gracias, Clara!

6 may. 2012 | Por: Nacho

Pokémon: Primera generación

Para quienes no lo conozcan (a quienes, por cierto, no les recomiendo la lectura de esta extendidísima entrada), Pokémon es el nombre de una serie de videojuegos lanzados en Japón en 1995 que, debido a su gran éxito alrededor del mundo, se convirtió en un auténtica franquicia que actualmente incluye toda clase de productos, desde una larguísima serie de televisión y varias películas hasta todo tipo de merchandising.

Originalmente, se iba a llamar Capumon (capsule monsters), en referencia a las populares máquinas expendedoras Gashapon (imagen). El nombre definitivo, contracción de la versión japonesa de pocket monsters (en español, monstruos de bolsillo), lleva una tilde que normalmente sería inexistente en el idioma inglés, pero que excepcionalmente se usa para indicar que la «e» debe pronunciarse (en caso contrario, tendría que pronunciarse algo parecido a poukmón). De hecho, esa tilde no sería necesaria para la pronunciación en castellano, si bien la prosodia aguda (esto es, pokemón) se ha impuesto tanto en Latinoamérica como Estados Unidos.

Aunque se trata de una franquicia no desprovista de polémicas (denuncias morales y religiosas, demandas por plagio y difamación, casos de epilepsia...), el motivo por el que me he interesado después de tantos años por ella es la curiosidad que siempre he sentido por la etimología de sus nombres. Y, dado que tengo amigos infantiloides aún enganchados a los videojuegos (vosotros sabéis quiénes sois), hoy les quiero regalar esta entrada con todo mi esfuerzo y sudor:

La primera generación se remonta a 1996, cuando la consola portátil Game Boy Pocket desbancó del mercado a la antigua y pesada Stream. Sin embargo, dado que tardó algunos años en llegar a Occidente, también es conocida como la generación color, puesto que dos años después fue estrenada la popular Game Boy Color. Esta generación abarca los videojuegos Azul (Verde, en Japón) y Rojo, la edición especial Amarillo y los remakes de 2004 Verde Hoja y Rojo Fuego. Se caracteriza por ser la generación con más pokémon fosilizados y menos legendarios (cinco de cada); además, todos los legendarios tienen algún número en su nombre –a excepción de Mew, el único que no puede conseguirse en las versiones occidentales de manera natural (sí mediante un glitch o truco)–, pero ninguno aparece en las carátulas de los videojuegos.


#000 – MissingNo.: El nombre del famoso glitch o bug (error) de las primeras ediciones de Pokémon, originado a causa de requerimientos técnicos, significa en inglés número faltante, denominación que se conservó en la versión francesa del videojuego, mientras que en la japonesa se le llamó Ketsuban (número vacío). No debe confundirse con el error maligno conocido como ▄█ 'M ▓▒ (o simplemente 'M).

#001 – Bulbasaur: Su nombre vendría a traducirse al castellano como Bulbosaurio. En japonés, es conocido como Fushigidane (semilla extraña), juego de palabras interpretable como "Es extraño, ¿verdad?". Influido por esto, el nombre francés, Bulbizarre, combina las palabras bulb y bizarre (extraño).

#002 – Ivysaur: Nuevamente, el nombre es perfectamente comprensible si se traduce como Hiedrosaurio. En japonés, Fushigisou significa a la vez hierba extraña y "Parece extraño", mientras que en francés se le llamó Herbizarre.

#003 – Venusaur: El bulbo del pokémon inicial al fin florece del todo y se convierte en una planta Venus, dando lugar a un Venusaurio. En la misma línea, el resto de nombres son traducibles como flor extraña: Fushigibana (japonés) y Florizarre (francés).

#004 – Charmander: Combina en su nombre las raíces de las palabras inglesas char (carbonizar) o charm (encanto, calidez) y salamander (salamandra). En japonés, sería Hitokage (salamandra), palabra compuesta de los caracteres lagarto y fuego, mientras que en francés se le dio el nombre de Salamèche (de salamandra y mecha).

#005 – Charmeleon: En esta ocasión, el monstruito no es una salamandra, sino un camaleón (de ahí su nombre). No obstante, en japonés se le dio el nombre de la palabra lagarto en inglés (Lizard); por su parte, en francés se dio en llamar Reptincel como contracción de reptil y étincelle (chispa).

#006 – Charizard: En inglés, proviene de char(m) y lizard, pero en japonés se le conoce como Lizardon, con un sufijo (don = diente) de uso común en el idioma para nombrar a los dinosaurios. En francés, se le llamó Dracaufeu o dragón de fuego.

#007 – Squirtle: La mayoría de personas piensa que podría ser una contracción de squirrel (ardilla) y turtle (tortuga), pues es una tortuga con cola de ardilla, aunque hay quienes apuntan que también podría provenir de squirt, que significa chorrito y también mequetrefe (por su tamaño). En japonés, Zenigame significa tortuga de estanque, y en francés, Carapuce combina las palabras carapace (caparazón) y puce (pulga, también usado en sentido cariñoso).

#008 – Wartortle: En inglés, vendría a significa tortuga de la guerra (de hecho, en su cabeza se encuentran las alas del casco de Ares, dios griego de la guerra). A juego con esta denominación, en japonés se le nombró Kameil –de kame (tortuga) y evil (malvado, en inglés)– y en francés, Carabaffe (de carapace y baffe [bofetada]).

#009 – Blastoise: Deriva de las palabras blast (explosión) y tortoise (tortuga grande). En japonés, Kamex podría combinar las palabras kame y max (máximo). Finalmente, en francés Tortank es tortuga-tanque.

#010 – Caterpie: Abreviación de caterpillar (en inglés, oruga). La versión nipona es homónima, mientras que la francesa, Chenipan, aúna las palabras chenille (oruga) y pan (trepar).

#011 – Metapod: Seguramente, hace referencia a la dureza casi metálica de su vaina (en inglés, pod), aunque también guarda similitud con metamorfosis. De hecho, en japonés se le llama Trancell (célula en transformación), si bien en francés concuerda con la primera posibilidad: Chrysacier (crisálida de acero).

#012 – Butterfree: Juego de palabras que vendría a significa mariposa libre en inglés (siempre será mejor que la broma de Lewis Carroll, que jugó con el significado de butter como mantequilla). Tampoco varía su nombre en japonés, pero sí en francés, que la llamó Papilusion (mariposa de ilusión).

#013 – Weedle: Combinación de wee (pequeñito), worm (gusano) o weevil (gorgojo) con needle (aguja). En japonés, Beedle es un acrónimo formado desde bee (en inglés, abeja) y needle. Por su lado, en francés Aspicot alude al gusano blanco (asticot).

#014 – Kakuna: Corrupción de cocoon (en inglés, capullo), nombre original japonés. En francés, Coconfort incluye además una referencia a la comodidad de la fase en crisálida.

#015 – Beedrill: En inglés, reúne las palabras bee y drill (taladro), pero en japonés se le llamó Spear (arpón, en inglés) con un sentido parecido. Más ingeniosos fueron los franceses al darle el nombre de Dardargnan, mezcla de dard (dardo) y el nombre del mosquetero D'Artagnan.

#016 – Pidgey: Abreviación de pidge (pichón), aunque quizá sea el resultado de combinar pigeon (paloma) y budgie (periquito). Menos clara todavía está la etimología del nombre japonés, Poppo. En francés, Roucool viene de roucouler (arrullarse) y cool (en inglés, frío).

#017 – Pidgeotto: Aún más dudoso que el anterior, se dice que su nombre podría hacer referencia a Otto Finsch, reputado ornitólogo alemán. En japonés, simplemente se le conoce como Pigeon, a la par que en Francia es llamado Roucoups (coup d'aile significa golpe de ala o aleteo).

#018 – Pidgeot: De igual nombre en inglés y japonés, podría combinar pigeon y, acaso, jet, en alusión a la velocidad de su vuelo. En francés, Roucarnage acentúa la referencia anterior a los golpes incorporando la palabra carnage (masacre).

#019 – Rattata: Del inglés rat (rata) y attack (ataque). En japonés, Koratta ha sido interpretado por algunos como cría de Raticate, que es su evolución.

#020 – Raticate: Combina las palabras inglesas rat y masticate (masticar), mientras que en japonés simplemente deriva de la primera, dando como resultado Ratta. En francés, Rattatac tiene el mismo significado y origen que Rattata, de igual nombre en inglés y francés.

#021 – Spearow: Del inglés spear (recuerdo: lanza) y sparrow (gorrión), si bien también puede relacionarse de algún modo la palabra spear con row (arco) y arrow (flecha). En japonés, Onisuzume es el gorrión demonio (en mi opinión, hay bichos más indeseables en el videojuego) y en francés, Piafabec significa pájaro carpintero (literalmente, pájaro de pico).

#022 – Fearow: Incluye en su nombre la palabra fear (miedo). De modo parecido y a juego con el nombre de su preevolución, en japonés Onidrill sería taladro del demonio. En francés, continúa en su línea al denominarlo Rapasdepic (rapaz de pico), que además juega con el nombre al referirse simultáneamente al as de picas.

#023-#024 – Ekans y Arbok: Inversión de snake (serpiente) y kobra, respectivamente. Ekans es conocido en japonés como Arbo, corrupción anagramática de cobra o boa; igualmente, en francés Abo es anagrama de boa.

#025 – Pikachu: Su nombre proviene de las onomatopeyas niponas pika (destellos) y chu (roedores). En Latinoamérica, se piensa que existe una relación entre este nombre y el de la Sierra de Picachos, abundante en roedores (el pika es también una especie de conejo).

#026 – Raichu: Conjunción de rai (en japonés, rayo) y chu.

#027 – Sandshrew: En inglés, significaría musaraña de arena, mientras que en japonés simplemente se le llamó Sand (arena). En francés, Sabelette es contracción de sable (arena) y belette (comadreja).

#028 – Sandslash: Derivado de sand (arena) y slash (cuchilla). En japonés, se llama Sandpan, y en francés, Sablaireau, de modo que la comadreja de arena se convierte en un tejón de arena.

#029-#032 – Nidoran♀ y Nidoran♂: Aunque hay quienes relacionan sus nombres con la palabra needle (aguja) por su veneno, otros los asocian a la palabra japonesa nido, usada en relación a los gemelos.

#030-#033 – Nidorina y Nidorino: Se cree que el segundo lexema podría referirse a los rinocerontes.

#031-#034 – Nidoqueen y Nidoking: Incorporan las palabras inglesas para reina (queen) y rey (king), seguramente como indicante de su carácter definitivo.

#035 – Clefairy: Podría proceder de clever (inteligente) o clef (clave musical) y fairy (hada), al igual que en francés Mélofée es el hada de la melodía. Se desconoce popularmente el origen de Pippi, su nombre japonés, aunque puede relacionarse torpemente con el sonido de un metrónomo.

#036 – Clefable: Tiene en su nombre la palabra fable (fábula) o, acaso, affable (afable). En japonés, se le conoce como Pixy por el ser mitológico de igual nombre, mientras que en francés Mélodelfe se convierte en el elfo de la melodía.

#037 – Vulpix: Unión del nombre latino del zorro (vulpes) y la palabra inglesa six, pues son seis las colas de este pokémon (en japonés, Rokon significa precisamente seis colas). El mismo nombre recibe en francés, pues Goupix procede de goupil (zorrito) y six.

#038 – Ninetales: Juego de palabras en inglés que se pronuncia como nueve colas (Kyukon, en japonés) y se escribe como nueve cuentos, quizá aludiendo a la característica especial que le atribuye cada cola en línea con la mitología de los kitsune nipones. En francés, recibe el nombre de Feunard o zorro de fuego.

#039 – Jigglypuff: Combina las palabras jingle (canción) y puff, onomatopeya yanqui para quienes se quedan dormidos de pie. En japonés, es Purin, y en francés, Rondoudou (peluche redondo).

#040 – Wigglytuff: La palabra wiggly significa ondulado en inglés. También se le llama Pukurin en japonés y Grodoudou (peluche grande) en francés.

#041 – Zubat: El pokémon más odioso de todos recibe su nombre de Zu, divinidad sumeria en forma de pájaro, y bat (en inglés, murciélago). Alimentando la creencia de la transmogrificación de los vampiros en murciélagos, en francés tiene el nombre de Nosferapti en alusión al famoso hematófago Nosferatu.

#042 – Golbat: Esta vez el nombre deriva de Gul, un demonio necrófago, y bat. En francés, se le conoce como Nosferalto, una vez más aludiendo al chupasangres.

#043 – Oddish: Fusión de odd (raro) y radish (rábano). En japonés y francés, Nazonokusa y Mystherbe (respectivamente) significan ambos hierba misteriosa.

#044 – Gloom: Por sí solo, este nombre significa en inglés triste, sombrío; también guarda cierta semejanza con la palabra bloom (florecer), pues es de hecho la versión florecida de Oddish. En japonés se le llama Kusaihana, mientras que en francés es Ortide (ortiga fétida).

#045 – Vileplume: En los tres idiomas recibe el nombre de la flor más grande del mundo, a la que se asemeja (en el caso del japonés y el francés, se llama Rafflesia).

#046-#047 – Paras y Parasect: Ambos nombres hacen referencia a la palabra parasite (parásito). El segundo, además, combina ésta con insect (insecto).

#048 – Venonat: Deriva de las palabras venom (veneno) y gnat (mosquito). También recibe la denominación de Kongpang (japonés) y Mimitoss, del francés mimi (beso) o mite (polilla) y del inglés toss (lanzar).

#049 – Venomoth: En inglés, significa polilla venenosa, del mismo modo que en japonés recibe su nombre de la subfamilia de las mariposas (Morphon). En francés, Aéromite se traduciría como polilla aérea.

#050 – Diglett: Conocido en japonés como Digda (por fonética), viene de dig (cavar) y pigglet (cerdito). En francés, Taupiqueur es una combinación de las palabras taupe (topo) y piqueur (capataz minero).

#051 – Dugtrio: De igual nombre en inglés y japonés, procede de la forma pasada de dig y de trío, por el número de cabezas que tiene. Igual ocurre en francés, donde se llama Triopikeur.

#052 – Meowth: Onomatopeya anglosajona del maullido gatuno (en japonés, es Nyarth por el mismo motivo, al igual que en francés, donde se combina con la palabra maouss [grande] para dar lugar a Miaouss). Al traducir la serie de televisión, se perdía una gracia habitual en Jessie, que solía decir "Shut your big Meowth!" en lugar de "Shut your big mouth!" ("¡Cierra la bocaza!").

#053 – Persian: Significa persa en inglés y es también el nombre griego de la diosa persa Anahita, muy cercana a la griega Artemisa.

#054 – Psyduck: Podría traducirse como Psicopato (inglés), patito (en japonés, Koduck) o Psicocuac (en francés, Psykokwak).

#055 – Golduck: Traducible como pato dorado (inglés y japonés) y Acuacuac (Akwakwak, en francés).

#056 – Mankey: En inglés, suena muy similar a manky (despreciable) y a monkey (mono), mezclado quizá con las palabras man (hombre) o mad (loco). Igual nombre recibe en japonés, mientras que en francés Férosinge vendría a significar mono feroz.

#057 – Primeape: Combinación de las palabras primate y ape (simio). En japonés, Okorizaru significa mono enfadado, y en francés, Colossinge es mono colosal.

#058 – Growlithe: Contiene en su nombre las palabras growl (gruñido) y lithe (ágil). En japonés, es Gardie (quizá por parecer un perro de jardín, palabra que en inglés es garden), y en francés, Caninos (hueso canino).

#059 – Arcanine: Unión de arcane (arcano) y canine (canino), al igual que en francés (Arcanin). En japonés, se le denomina Windie por correr como el viento (en inglés, wind).

#060 – Poliwag: Fusión de las palabras inglesas polliwog (renacuajo) y wag (menear). En japonés, Nyoromo es una combinación de nyoro (onomatopeya de reptar) y kodomo (niño), y en francés, Ptitard vendría de petit têtard (renacuajillo).

#061 – Poliwhirl: En inglés, whirl significa remolino (como el que tiene en su panza). Se le conoce también con los nombres de Nyorozo (japonés) y Têtarte (francés).

#062 – Poliwrath: Wrath es la traducción al inglés de la palabra ira. En japonés, Nyorobon incorpora una lectura alternativa de la palabra kou (bon = inundación), y en francés, Tartard es la repetición de la sílaba final de têtard.

#063 a #065 – Abra, Kadabra y Alakazam: Palabras mágicas ya mencionadas con anterioridad en este blog aquí. En japonés, se les llama respectivamente Casey (por el vidente Edgar Cayce), Yungerer (por el psíquico doblacucharas Uri Geller) y Foodin (por los magos Houdin y Houdini).

#066 – Machop: Conjunción de match (combate) o macho y chop (tajo); en francés, de macho y choc (choque, combate), dando Machoc. En japonés, se le llama Wanriky en referencia a su fuerte brazo.

#067 – Machoke: Al igual que chop, choke es una técnica de lucha libre conocida en francés como chopeur, por lo cual a este pokémon se le llama Machopeur en ese idioma. En japonés, sin embargo, Goriky significa fuerza hercúlea.

#068 – Machamp: Combina en un nombre las palabras macho y champion (campeón) en la misma línea que el francés, que hace lo propio con la palabra cogneur (boxeador fuerte) para formar Mackogneur. El japonés sigue su propio camino al llamarlo Kairiky (fuerza sobrehumana).

#069 – Bellsprout: Directamente traducido del inglés, sería brote de campana. En japonés, Madatsubomi alude a que todavía (mada) es un brote (tsubomi), mientras que el francés directamente la denomina Chétiflor (flor enclenque).

#070 – Weepinbell: Literalmente, significaría campana llorona, seguramente haciendo referencia al árbol conocido como sauce llorón. En japonés, es Utsudon, y en francés, Boustiflor (flor manducadora).

#071 – Victreebel: Aunque hay quienes entienden que es una triple combinación de vicious (violento), tree (árbol) y bell, bien podría venir también por fonética de big tree bell, esto es, gran árbol campana. En japonés, es Utsubot, y en francés, Empiflor (flor borracha).

#072 – Tentacool: Evidentemente, supone fusionar las palabras tentacle (tentáculo) y cool (frío). En japonés, Menokurage significa medusa enemiga.

#073 – Tentacruel: Dado que su nombre occidental resulta bastante evidente, sólo comentar que su equivalente oriental, Dokukurage, significa medusa venenosa.

#074 – Geodude: En inglés, significaría tío de roca, mientras que en japonés puede traducirse como piedra lanzapiedras (Ishitsubute). En francés, un poco en la línea inglesa, Racaillou proviene de las palabras racaille (chusma) y caillou (roca).

#075 – Graveler: Derivación de gravel (grava) que, en francés, se mezcla con avalanch (avalancha) para dar como resultado Gravalanch. Por su parte, en japonés Golone puede relacionarse con el ser mitológico conocido como gólem.

#076 – Golem: En el caso francés, se realiza un juego de palabras para dar lugar a Grolem (gran gólem). En japonés, es simplemente Golonya.

#077 – Ponyta: Deriva de pony y tail (cola). No varía en ningún idioma.

#078 – Rapidash: En inglés, puede significar tanto ceniza rápida como ir muy deprisa. En japonés (Gallop) y francés (Galopa), su nombre procede del verbo galopar.

#079 – Slowpoke: Aunque en un principio significaría golpe lento, la palabra en sí misma es usada en inglés para referirse a la gente lenta de movimiento (y, por extensión, de pensamiento), si bien hay quienes defienden que significa simplemente pokémon lento (slow pokémon). En japonés, Yadon se compone de las palabras yawn (bostezo) y donum (en inglés, don). De forma similar, en francés Ramoloss provendría de ramollo (flojo) y molosse (moloso) o, más forzadamente, mollusque (molusco).

#080 – Slowbro: Frase típica asociada al Caribe que significa "Despacio, hermano". Su versión japonesa, Yadoran, se cree que deriva de yadokari (cangrejo ermitaño) o yadonushi (parásito) y donkan (sordo impasible). En francés, nuevamente se utiliza una palabra coloquial (flagada) para poner de manifiesto la falta de vigor del pokémon, al que denomina Flagadoss.

#081 – Magnemite: Su nombre revela que emite magnetismo. En japonés, el nombre Coil hace alusión a la bobina de Tesla (Tesla coil), y en francés, Magnéti es una combinación de magnet (imán) y magnétite (magnetita).

#082 – Magneton: Fusión de las palabras magnet o magnetrón con el apócope inglés de tonelada: ton. El nombre japonés, Rarecoil, significa en inglés bobina rara.

#083 – Farfetch'd: Significa inverosímil o exagerado en inglés. En japonés, Kamonegi es la abreviación del nombre de un plato relleno de cebolletas (de hecho, kamo significa pato salvaje y negi, cebolleta). En esta misma línea, en francés se le conoce como Canarticho, de canard (canario) y artichaut (alcachofa).

#084-#085 – Doduo y Dodrio: Hace alusión al número de dodos fusionados para formarlo (dos o tres, respectivamente). En japonés, se les llama simplemente Dodo y Dodurio (corrupción fonética de Dodrio).

#086 – Seel: Se pronuncia exactamente igual que seal (foca, en inglés). En Japón se le llamó Pawou y en Francia, Otaria (león marino).

#087 – Dewgong: Aunque pareciera que éste es el nombre original japonés, en realidad es la contracción de dew (rocío) y dudong (dudongo, pariente del manatí; de hecho, su primer nombre fue Manaty). En japonés, Jugon no es más que una alteración de dudong, al igual que Lamantin proviene del francés lamantin (manatí).

#088 – Grimer: Proviene tanto de grime (suciedad) como de grim (macabro). En japonés, es Betbeter, y en francés, Tadmorv (de tas de morve = montón de mocos).

#089 – Muk: En inglés, muck significa también suciedad, pero existen asimismo las palabras mud (lodo) y mucus (moco). En japonés, es Betbeton, y en francés, Grotadmorv (gran montón de mocos).

#090 – Shellder: Seguramente derive de su homófono shelter (refugio), que guarda parecido etimológico y semántico con shell (concha) y shield (escudo). Recibe igual nombre en japonés, pero no así en francés, donde Kokiyas se ha formado a partir de coquille (concha).

#091 – Cloyster: Juego de palabras entre cloister (proteger) y closed oyster (ostra cerrada). En japonés, es llamado Parshen, mientras que en francés, irónicamente, proviene de crustacé abri (crustáceo abierto): Crustabri.

#092 – Gastly: Combinación de gas y ghastly (aterrador). En japonés, Ghos es una forma abreviada de ghost (fantasma, en inglés) que se escribe con el carácter de gas. De igual manera, el francés Fantominus significaría algo así como fantasma minúsculo.

#093 – Haunter: Juega de palabras con haunt (encantar) y hunter (cazador). Ni que decir tiene de dónde vienen sus nombres en japonés (Ghost) y francés (Spectrum).

#094 – Gengar: En inglés, supone una abreviación alterada de doppelgänger, palabra usada para referirse al doble fantasmagórico de una persona. En japonés, Gangar aúna el nombre de una enfermedad (gangrena) y un escritor (Edgar Allan Poe), ambos espeluznantes, mientras que en francés simplemente se llamó Ectoplasma.

#095 – Ónix: Recibe su nombre de la piedra preciosa homónima, también conocida como ónice. Se llama igual en francés, pero no en japonés, donde se le llamó Iwark.

#096 – Drowzee: Alteración de drowsy (adormecer). De igual modo, se le conoce como Sleep (dormir) en japonés y Soporifik (soporífero) en francés.

#097 – Hypno: En griego, significa dormir, pero actualmente lo relacionaríamos con hipnotizar. Es llamado Sleeper (adormecedor) en japonés e Hypnomade (Hipnómada) en francés.

#098 – Krabby: Abreviación de crab (cangrejo) –nombre que recibe en Japón–, quizá mezclada con baby (bebé).

#099 – Kingler: En referencia a dos especies de cangrejo: el cangrejo rey (king crab) y el cangrejo violinista (fiddler crab). En francés, el nombre varía a Krabboss (jefe cangrejo).

#100 – Voltorb: De similar nombre en francés (Voltorbe), combina las palabras volt (voltio) y orb (orbe). En japonés, se le conoce con el nombre de Biriridama.

#101 – Electrode: Traducción al inglés y el francés de la palabra electrodo; también se parece a una mezcla de las palabras electric (eléctrico) y explode (explotar). En japonés, recibe la denominación de Marumine.

#102 – Exeggcute: Juego de palabras entre hex egg cute (seis caras de huevo) y la palabra execute (ejecutar). Su nombre japonés, Tamatama, proviene de tamago (huevo), al igual que en francés Nœunœuf significa huevos bobos.

#103 – Exeggutor: Nuevo juego de palabras entre hex egg tutor (tutor de seis huevos) y la palabra executor (ejecutor). En japonés, Nassy hace alusión tanto a su forma de palmera como a los cocos, mientras que en francés Noadkoko significa precisamente nuez de coco.

#104  – Cubone: Seguramente provenga del ingés cub bone (hueso pequeño), si bien hay quienes lo relacionan con la palabra alone (solo). En japonés, Karakara supone la repetición de la palabra vacía, concha o magra, y en francés, Osselait significaría huesecillo de leche.

#105 – Marowak: Inicialmente iba a llamarse Guardia, pero al final se prefirió hacer referencia a su forma de ataque combinando las palabras marrow (médula) y whack (golpe). En japonés, Garagara es la onomatopeya usada para el ruido, y en francés, Ossatueur amalgama las palabras ossature (osamenta) y tueur (asesino).

#106 – Hitmonlee: Mientras que en inglés y francés hace alusión al luchador de artes marciales Bruce Lee (el hit sería de golpear y mon, el apócope de monster; en francés, Kicklee sería como la patada de Lee), en japonés Sawamular se refiere al kickboxeador nipón Tadashi Sawamura.

#107 – Hitmonchan: Espero que lo hayáis adivinado: efectivamente, en esta ocasión la referencia es a Jackie Chan. Por su parte, los japoneses prefirieron a su boxeador Hiroyuki Ebihara para dar nombre a Ebiwalar, y los franceses, en un acto de rebeldía, se escindieron de Occidente para honrar a Mike Tyson con Tygnon (gnon significa puñetazo).

#108 – Lickitung: Combinación de lick (lamer) y tonque (lengua). En japonés, se le conoce como Beroringa, y en francés, como Excelangue (lengua excelente).

#109 – Koffing: Más probable que derivado de la palabra inglesa coffin (ataúd) es que sea el gerundio alterado del verbo onomatopéyico cough (toser). En japonés, es Dogars, y en francés, Smogo (de smog = niebla), si bien originalmente se le llamó Ny en honor a la populosa ciudad norteamericana.

#110 – Weezing: Gerundio alterado del verbo onomatopéyico wheeze (respirar con dificultad), quizá con el pronombre we (nosotros) en alusión a su duplicidad, que también se aprecia en el doble sufijo de la versión francesa, Smogogo. En japonés, se le atribuye el nombre de Matadogas, aunque en origen se iba a llamar La, también por otra gran ciudad yanqui.

#111 – Rhyhorn: Combinación de rhino (rinoceronte) y horn (cuerno). En japonés, dado que rinoceronte se dice sai, su nombre es Sihorn; de igual modo, en francés es conocido como Rhinocorne.

#112 – Rhydon: Combinación de rhino y don (diente). De la misma forma, en japonés se le llama Sidon, y en francés, Rhinoféros (seguramente, rinoceronte feroz).

#113 – Chansey: Alteración de chance (suerte, oportunidad), que concuerda con el nombre japonés, Lucky (afortunado); la terminación –sey podría provenir del japonés jinsei (vida). En cuanto al francés, el nombre no varía con respecto al anterior, pues Leveinard significa el afortunado.

#114 – Tangela: Del inglés tangle (enredo). En japonés, se le conoce con el nombre de Monjara, mientras que en francés Saquedeneu significa saco de nudos.

#115 – Kangaskhan: Fusión de kangaroo (canguro) y el título mongol supremo de Khan (en japonés, Garura significa precisamente canguro líder, mientras que en francés Kangourex es canguro rey).

#116 – Horsea: En inglés, significa caballo de mar. En esa misma línea, en francés se le da el nombre de Hypotrempe, de hippocampe (hipocampo, ser mitológico) y trempé (empapado) y en japonés, Tattu.

#117 – Seadra: En un principio, debería provenir de sea dragon (dragón de mar), aunque rizando el rizo podría relacionarse con el ser mitológico de la Hidra, a pesar de que no guarda ninguna relación con ella. De igual modo que antes, el francés Hypocéan significa hipocampo de océano., mientras que en japonés tiene el mismo nombre del principio.

#118 – Goldeen: Contracción de goldfish (carpa dorada) y queen (reina). En japonés, recibe el nombre de Tosakinto (variedad nipona de la dorada), y en francés, de Poissirène (pez sirena).

#119 – Seaking: La carpa reina se convierte en el rey del mar (en francés, Poissoroy es el pez rey); de hecho, originalmente iba a llamarse Neptune, dios latino que sin duda alguna es el único rey del mar. En japonés, Azumao significa literalmente rey del este, pero podría provenir de azumanishiki (pez de colores) o de azukimasu (bacalao de roca) y maou (rey demonio).

#120 – Staryu: Procede de las palabras star (estrella) –en francés, es Stari– y you (). En japonés, Hitodeman significa hombre asteroide.

#121 – Starmie: Procede de las palabras star y me (yo), aunque el francés prefiere coherentemente la alternativa Staross (star + us [nosotros]), que hace alusión a la duplicidad del pokémon, al igual que en japonés Sutami, aparte de ser la pronunciación de Starmie, significa dos estrellas (también estrella de agua).

#122 – Mr. Mime: Tanto en inglés como en francés es el Señor Mimo, pero en japonés se le dio el nombre de Barrierd en referencia tanto a su habilidad para crear barreras (barriers) invisibles como a su rareza (weird).

#123 – Scyther: Denominación de quien empuña una guadaña (en inglés, scythe). El nombre japonés, Sutoiraku, es una corrupción de strike (golpe), mientras que el francés, Insécateur, combina las palabras insecte (insecto) y sécateur (tijeras).

#124 – Jynx: El pokémon Carmen de Mairena recibe su nombre de la palabra jinx (gafe), muy apropiadamente en mi opinión. En japonés, Rougela sin duda hace referencia al rojo de su vestido y carmín, y en francés, Lippoutou se compone de las palabras lip (en inglés, labio) y poutou (beso).

#125 – Electabuzz: Simple combinación de las palabras electric y buzz (zumbido). También en Japón se le conoce como Eleboo, mientras que en Francia se le denomina Élektek (Electrotech).

#126 – Magmar: Unión de magma y char (carbonizar). Recibe igual nombre en francés, pero en japonés se le llama Boober.

#127 – Pinsir: Podría ser traducido del inglés como Sir Pinza. En japonés, se le denomina Kailios (seguramente, de kai = grande, fuerte), y en francés, Scarabrute (escarabajo bruto).

#128 – Tauros: Abreviación del nombre japonés, Kentauros (en griego, centauro), que a su vez deriva de la palabra latina para toro: taurus.

#129 – Magikarp: La carpa mágica (en francés, Magicarpe) es conocida en japonés como Koiking, esto es, el rey carpa.

#130 – Gyarados: Derivado del japonés, su nombre podría proceder de gyakusatsu (masacre), gyakkyo (agresividad) o del rey butanés Druk Gyalpo (rey dragón). En francés, Léviator deriva del terrible y mitológico Leviatán combinado con la terminación –ator, a semejanza de Terminator (y no, no es una broma).

#131 – Lapras: Aunque recuerda a las lapas, este nombre procede del matemático francés Pierre Simon Laplace, quien estudió las propiedades matemáticas de los mares y las mareas. Curiosamente, los franceses renombraron al pokémon y le dieron el nombre de Lokhlass, mezclando al pobre Laplace con el lago Ness.

#132 – Ditto: No sólo es el mote de infancia de mi hermano pequeño (copyright de mi padre, señores de Nintendo), sino que es la forma neutra del griego dittos (doble), palabra también usada en inglés para las comillas que sustituyen algo ya escrito en la línea anterior (ídem). En japonés (Metamon) y francés (Métamorph), se aprecia todavía mejor la naturaleza transformista y pervertida del viscoso bichejo, el cual es considerado un intento fallido de clonar a Mew.

#133 – Eevee: Originalmente llamado Eon (nombre que se reservaría como sufijo de cada evolución), debe su nombre a la palabra evolución, dada su versatilidad evolutiva, al igual que en francés se le conoce como Évoli, suma de évolution y joli (bonito), repitiéndose esta última palabra en toda la familia evolutiva.

#134 – Vaporeon: Al igual que en inglés combina la palabra española vapor con eon, en francés hace lo propio con aqua y la ya mencionada partícula –li para dar como resultado Aquali. En un alarde de originalidad, los japoneses prefirieron nombrar al pokémon Showers (duchas).

#135 – Jolteon: Combinación de jolt (sacudida) o quizá incluso volt (voltio) –en francés, es Voltali– con eon. Atrevido como siempre, el japonés se lo jugó todo y le puso sin temblar el nombre de Thunders (truenos).

#136 – Flareon: La palabra flare (llamarada) se relaciona con la griega pyros (fuego), que el francés utiliza para dar nombre a Pyroli. En cuanto al japonés, tuvo por bien llamar a este pokémon Booster (aumento de calor).

#137 – Porygon: Su invariable nombre proviene de la lectura en japonés de la palabra polygon (polígono).

#138 – Omanyte: Dado que es un fósil de Ammonite (molusco extinto), no es raro el parecido entre los nombres (en japonés, Omnite, y en francés, Amonita).

#139 – Omastar: Añade al fósil la palabra star (estrella), que da lugar en japonés a Omstar y en francés, a Amonistar.

#140 – Kabuto: En japonés, designa a los escarabajos y a los cascos de los samuráis.

#141 – Kabutops: Combinación de lo anterior con la palabra tops, que puede significar tanto que posee garras como que es superior a su preevolución.

#142 – Aerodactyl: Adición del prefijo aero– a la aféresis de pterodactyl (pterodáctilo). De forma inversa, el nombre en japonés y francés es básicamente el apócope de esa misma palabra: Ptera (en japonés, se lee putera, pero para mí eso significa otra cosa).

#143 – Snorlax: Acertada combinación de las palabras inglesas snore (ronquido) y relax. También en francés se hace referencia a sus extremos ronquidos con el nombre Ronflex, mientras que en japonés se le conoce como Kabigon.

#144 – Articuno: Su nombre significa que, además de ser la primera ave legendaria, tiene una naturaleza ártica. De modo similar, el francés Artidokin incorpora una referencia a Odín, padre de los dioses nórdicos y tocayo de un gigante de hielo; además, odin en ruso también significa uno. Y luego estarían los japoneses, que tampoco es que se dejaran la piel al llamar Freezer (congelador) al pájaro helado.

#145 – Zapdos: La segunda ave legendaria, que realmente no es otra que el mitológico Pájaro de los Truenos (y de ahí su supernombre casi repetido en japonés: Thunder), contiene en su nombre la onomatopeya zap, que en inglés se usa para designar al ruido de los rayos. Algo más originales que los nipones, los franceses siguieron en su línea y denominaron al ave Électhor, en clara alusión al dios nórdico del trueno Thor, hijo de Odín.

#146 – Moltres: La tercera y última ave legendaria debe su nombre a la palabra molten (derretido), mientras que en francés fue llamada Sulfura como combinación de sulfure (sulfuro) y Ra, dios egipcio del sol. Y aquí ya es donde los japoneses quemaron todos sus cartuchos y, supongo que tras días de reflexión, decidieron por unanimidad darle el apabullante nombre de Fire (fuego).

#147 – Dratini: Condenado a que le recuerden sin piedad su reducido tamaño, el nombre de este pokémon deriva de tiny dragon (dragón diminuto). Igualmente, en japonés (Miniryu) y francés (Minidraco) se le dio el apelativo de minidragón.

#148 – Dragonair: A primera vista, uno diría que su nombre procede de dragon y air (aire), aunque también se le ha relacionado con las palabras lair (guarida) y debonair (elegante). En japonés, recibe el nombre del dragón legendario de Viaje al Oeste (Hakuryu, literalmente dragón blanco), mientras que en francés, si la preevolución era Minidraco, su evolución se llamó Draco.

#149 – Dragonite: La terminación –ite bien podría venir del inglés, en donde significa seguidor de alguien, aunque también es posible que se trate de la conjunción de dragon y knight (caballero) o incluso una referencia a la legendaria piedra dragonites, que solía encontrarse en la cabeza de los dragones. En japonés, Kairyo sería dragón oceánico, y el francés Dracolosse no sería otra cosa que un dragón colosal.

#150 – Mewtwo: Su nombre denota que es un clon logrado a partir del ADN de Mew. También se parece fonéticamente a la pronunciación inglesa de mutant (mutante).

#151 – Mew: Hace referencia con su nombre al maullido, aunque también guarda cierta semejanza muy oportuna con la palabra new (nuevo, en inglés).


Nótese que en la lista anterior no siempre me ha sido posible encontrar o adivinar los significados de los nombres japoneses (lo siento) y que tampoco he incluido los divergentes nombres alemanes simplemente porque no me atrevía con ellos. De todos modos, espero que la entrada haya sido de vuestro agrado y hayáis disfrutado leyéndola tanto como yo haciéndola (aunque a ambas partes nos haya costado lo nuestro). Y por ser tan pacientes, aquí un bonus, cortesía de mi amigo Jon:



FUENTES:  KHAYAL ZAMORA, I. y PASTOR MARTÍNEZ, A. Localización de videojuegos: La generación Pokémon [TFG], UAB. Barcelona, 2013; WIKIDEX; POKÉPÉDIA

FUENTE COMPLEMENTARIA: DID YOU KNOW GAMING?