11 ene. 2012 | Por: Nacho

Trabajo


Ayer estuve en Galileo Galilei viendo dos grabaciones de Ilustres ignorantes, un programa presentado por Javier Coronas en el que un grupo de personalidades conocidas comentan en tono cómico algún tema de trascendencia casi metafísica. Especialmente interesante fue la conversación en torno al trabajo, que me proporcionó tres joyitas etimológicas que a continuación explicaré con algunas aportaciones adicionales:

Trabajo: Palabra procedente del latín tripalium, antigua tortuta romana consistente en atar al condenado a tres palos para azotarle o, en su caso, empalarle y/o quemarle. De la misma raíz proviene, entre otras, la palabra francesa travail con el mismo sentido, de la que derivan dos palabras inglesas: travel (viajar, por la fatiga asociada a los viajes largos) y travail (parto, que, casualmente, también puede decirse labor en el mismo idioma, palabra que significa esfuerzo en latín).

Esta relación entre el trabajo y el dolor, perfectamente encuadrada dentro de la tradición judeocristiana, que ve el trabajo (y el parto, no lo olvidemos) como un castigo divino debido al pecado original de Adán y Eva, puede encontrarse en más lenguas, como el euskera, en el que la palabra para los trabajadores rurales, nekazariak, podría proceder de nekezalek (literalmente, aficionado al dolor); de igual modo, tanto en castellano como en euskera, la palabra faena (en euskera, lan) puede utilizarse para referirse al trabajo, al igual que pega en Chile. De hecho, el DRAE aún considera, en su novena acepción, que trabajo es sinónimo de penalidad; de ahí que una labor ardua se realice trabajosamente.

También se ha especulado que la palabra podría proceder del latín trabs (traba) o del griego thilbo (oprimir, afligir); en cualquier caso, la connotación sería, como se puede apreciar, bastante similar. Aún más imaginativo fue el autor francés Yves Cortez al asegurar, basándose en la teoría lingüística de la radicación, que el término vendría a definir la labor realizada por los no nobles, esto es, los siervos, si bien semejante hipótesis roza lo absurdo en su fundamento.


Salario: Después de sufrir las penurias del trabajo, uno esperaría obtener algo a cambio. En concreto, hoy en día se cobra un salario más o menos acorde a la labor desempeñada. Y la razón de que la paga reciba este nombre, como muchos ya saben, es porque a los vigilantes de la Vía Salaria (camino por el que pasaban los cargamentos de sal, de valor equivalente al oro en época romana) se les pagaba con este valioso bien. Dichos vigilantes, por cierto, eran siempre soldados o, en otras palabras, gente que recibía un sueldo (del latín solidus, unidad monetaria equivalente a 12 dineros o denarios).


Huelga: ¿Y si tenemos problemas con el salario? Pues acudiríamos al sindicato (del latín syndicus, es decir, justicia) para convocar una huelga, que no es sino un reposo o descanso tras trabajar. En este caso, la raíz léxica sería el verbo holgar, derivado del latín follicare (resoplar, jadear, lo que precisamente se hace después de currar), término del que también derivan, muy significamente, las palabras fuelle y follar.



FUENTES COMPLEMENTARIAS: WIKIPEDIA (ES, EN), EL TRABAJO

4 opiniones:

Miguel Ángel, "el Yayo" dijo...

Muy interesante. Ya sabia yo que el trabajo no era algo bueno....

JonCa dijo...

Progresa adecuadamente en euskera, ya hablaremos en la siguiente clase

Sergio DS dijo...

Esta entrada es de premio, me ha encantado.

Nacho dijo...

¿Verdad? No sé si a ti también te habrá pasado, Sergio, pero hay veces que releo cosas que he escrito y me parece mentira que todo eso haya salido de mí. Pero bueno, mejor no me pongo muchas medallitas, que al fin y al cabo yo soy poco más que un recopilador de información =P

Muchas gracias por comentar y quedarte, espero verte por aquí pronto otra vez.

PD: Quizá ya te habías dado cuenta, pero ¿eres consciente de que con tus apellidos y la inicial de tu nombre se puede formar el anagrama "a duras penas"? En qué cosas me fijo... XD

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