28 nov 2010 | Por: Nacho

OK

Probablemente, las siglas (si es que lo son) más usadas en cualquier idioma del mundo civilizado. Y su etimología da para mucho hablar (en este caso, escribir), ya que es tan incierta que las teorías son múltiples (ya se sabe: "La victoria tiene muchos padres"). Os pondré cuantas he encontrado a continuación en orden más o menos cronológico:

En primer lugar, existen entendidos que sitúan el origen del vocablo en la expresión okeh (sí) del idioma choctaw (indígena norteameriano) o en la afirmación latina hoc illem, previo paso quizá por el equivalente occitano oc, que probablemente llegó a EEUU desde el continente africano con los esclavos negros, aunque existen evidencias de que el rey británico Ricardo I, Corazón de León usaba esta afirmación (siendo provenzal, sólo hablaba occitano y francés), lo cual era motivo de mofa por parte del pueblo, especialmente debido a lo indeciso que era el monarca (lo que le valió el sobrenombre de Le Roi Oc-et-Non, es decir, el Rey Sí-y-No). Igualmente, los irlandeses poseen en su lengua la exclamación och aye (probable corrupción del oh yeah), que pudo ser transmitida a los norteamericanos como consecuencia de la ingente inmigración irlandesa del país, especialmente en Massachusetts y Boston (dato este último interesante, ya que de Boston procede la primera referencia al término).

Otros opinan que podría proceder de las iniciales de ola kalá (todo está bien), lo cual era escrito en la antigua Nueva York, donde residía gran cantidad de población griega, en las mercancías llegadas desde su tierra natal. De forma similar, las balas de algodón de las plantaciones sureñas francófonas de EEUU se marcaban con las siglas de au quai (al muelle, pronunciado o-kué) cuando estaban listas para su embarque, lo cual también ocurre con otra versión, que sostiene que la expresión procedería de una deformación gráfica de all correct, producto del analfabetismo de los encargados de marcar el equipaje de los trenes. No obstante, muchas otras teorías alternativas postulan también que esta deformación se pudo haber producido en otras circunstancias (por ejemplo, también se le atribuye el primer uso al presidente estadounidense Andrew Jackson, retratado en la pintura de la derecha).

También podría tratarse de una cuestión fonética, ya que, en catalogación de madera, la más fina era la de roble (en inglés, oak), que era llamada oak-A (pronunciado oukei, transcripción de la pronunciación de las letras «o» y «k», respectivamente, en inglés), o incluso podría suponer la negación del KO (knock out) del boxeo.

Ya en los años '30 del siglo XIX, existió un telegrafista especialmente eficiente llamado Oscar Kevin que solía firmar sus mensajes con sus propias iniciales. Lo mismo hacía el jefe de control de calidad de la empresa automovilística Ford (o Mercedes-Benz, según otras versiones), Otto Kaiser, que marcaba con sus iniciales a los vehículos que pasaban la inspección. En la misma línea, Martin Van Buren (imagen) utilizaba el sobrenombre Old Kinderhook en referencia a su lugar de nacimiento, una villa de Nueva York, y llegó a formarse el Democratic OK Club, que vendía al candidato a presidente estadounidense como una persona correcta, fiable y veraz.

En torno a la misma época, los inmigrantes italianos de las acerías norteamericanas avisaban al grito de "¡Occhiali!" cuando vertían el acero hirviendo para que el resto se pusiese las gafas protectoras, aunque el ruido de la industria debía ser tal que sólo se escuchaba algo así como okiá. A pesar de todo ello, la primera evidencia que se tiene del término apareció en 1939 en un artículo atribuido a Charles Gordon Greene, editor del periódico Boston Morning Post, que gustaba de poner iniciales y, entre paréntesis, su significado, provocando en ocasiones la incoherencia al atribuir deliberadamente iniciales incorrectas a ciertas expresiones. En este caso, por ejemplo, se escribió OK como siglas de all correct. Evidentemente, toda teoría sobre el término fundamentada en hechos posteriores a este año deja de ser creíble, aunque es mi deber mencionarlas para interés del lector.

De hecho, la explicación más conocida se remonta a la Guerra de Secesión, acontecida en EEUU entre los años 1861 y 1865, durante la cual se anotaban en una pizarra las bajas en el campo de batalla. Cuando no ocurría ninguna muerte, se anotaba 0 killed (cero muertos), que, por similitud entre el cero y la «o», se quedaría en el actual OK con el significado de algo positivo.

La última teoría se sitúa alrededor de 1867, cuando el ingeniero alemán John Augustus Roebling diseñaba el Puente Colgante de East River y firmaba los escritos aprobados con las iniciales AK (alles klar, expresión alemana para todo correcto). Sin embargo, la pronunciación por parte de sus compañeros de la palabra all (todo, pronunciado oll) le causó tal confusión que acabó mezclando ambos idiomas y escribiendo OK, es decir, oll klar, que se asemeja a la expresión oll klor del bajo alemán con el mismo significado.

Como colofón, cabe señalar lo curioso que es el gesto utilizado en sustitución de OK, consistente en formar una circunferencia juntando las yemas de los dedos pulgar e índice y levantando el resto, ya que supone la transcripción gestual de las dos letras: la «o» (circunferencia) y la «k» (formada por los tres dedos extendidos). Algunos dicen que esta clave (en inglés, key) se usaba durante la Guerra de Secesión para indicar que todo iba bien, recibiendo el nombre de O Key, esto es, la clave de la «o» (circunferencia).


Cuando/Cuanto menos

Son demasiadas ya las veces que he tenido que corregir este garrafal fallo, así que voy a inmortalizarlo en esta entrada para la posteridad:

La locución cuando menos es del todo equivalente a como mínimo. Así, la oración "Esto es, cuando menos, interesante" significaría que lo que sea es, como mínimo (en el momento en que menos valor tiene, pues puede llegar a mucho más), interesante.

Por otro lado, la expresión cuanto menos sólo debe utilizarse en oraciones subordinadas de cantidad del tipo "Cuanto menos estudio, peor me llevo con mis padres" y jamás puede sustituir a cuando menos. No obstante, sí puede ser sustituida por mientras menos e incluso la latinoamericana entre menos, pero no por contra menos.


FUENTE COMPLEMENTARIA: FUNDÉU BBVA

Kowabunga

Ayer estuve en el musical infantil Sábado 3:30 y preguntaron qué personaje de animación decía "Kowabunga!" (bueno, según el que preguntaba, quién decía "Covadonga"). Muy emocionado, contesté "¡SCOOBY DOO!" y al poco escuché "Exaaaaaacto, ¡las Tortugas Ninja!". Entonces pensé "Ups, es cierto..." (lo que pasa es que yo sólo recuerdo la frase "¡De puta madre!" de boca de las tortugas mutantes) y, en cuanto estuve en casa, investigué un poco la palabrita de marras:

Al parecer, dicha expresión supone una corrupción del hawaiano kupaianaha, que vendría significar fantástico, genial, increíble. Por lo que he podido saber, y coincido absolutamente con ello, el término probablemente llegó a Estados Unidos junto con el movimiento surfero, cuya jerga trajo consigo multitud de expresiones y palabras nuevas, la gran mayoría de las cuales procedían del idioma hawaiano.

La cuestión es que, al ir a doblar la serie de las Tortugas Ninja al español, no se supo qué expresión utilizar para sustituir al grito surfero, de modo que se escogió nuestro socorrido "¡De puta madre!" y, más tarde, cuando las series se volvieron tan puritanas, "¡Covadonga!" (por parecido fonético e incluso semántico con kowabunga), con lo que yo tenía motivos justificados para equivocarme... ¿no?


FUENTE COMPLEMENTARIA: URBAN DICTIONARY

Herretes

Capçats en catalán, aglets en inglés y puntales en italiano. Pocos saben el significado de esta curiosa y útil palabra. Y mi objetivo de hoy es que todos los que lean mi blog lo descubran:

Archivo:Three Different Aglets.jpgPara variar, consultando el DRAE se puede descubrir el significado del término, que es el que da nombre a las puntas de metal (herrete es diminutivo de hierro) o plástico de los cordones. Generalmente, se obtienen de la fusión de acetato de celulosa y acetona, razón por la cual en México se les llama acetatos. Y lo más divertido de todo el asunto es que la gente (me incluyo) ha comenzado a averiguar esta palabra gracias a la serie de animación Phineas & Ferb (que, por otro lado, no veo). Por eso, como novedad, os incluyo la canción de la serie dedicada exclusivamente a esta palabra:


¡Gracias, Pepe!
25 nov 2010 | Por: Nacho

Alarma

Una palabra esencial en estos tiempos en los que tanto indeseable anda suelto. Y, para hablar con propiedad, nada mejor que un poco de etimología:

Una vez más, recurrimos al sagrado DRAE y nos dice que la voz procede del italiano allarme. ¿Y qué significa allarme? Pues resulta que es el grito que usaban los vigías de las murallas cuando posibles enemigos se acercaban: "All'arme!". De modo idéntico, nuestra versión de la palabra fue consolidada por la llamada de los vigías españoles, traducción literal de la expresión italiana: "¡A las armas!". Y, ciertamente, una alarma es un sistema de aviso... Podéis recordarlo cada mañana cuando os suene el despertador.
24 nov 2010 | Por: Nacho

Guay

Seguro que más de uno la estaba esperando. ¡Pues aquí está, y bien cargadita de contenido! Así que allá vamos:

Con el DRAE en la mano, la voz procede de una deformación arcaica de la onomatopeya ay usada en tiempos del Medievo (por ejemplo, en el Quijote y la Celestina). De hecho, en italiano guai equivale efectivamente a esta interjección poética de lamento. Todo ello derivaría del "Vae victis!" ("¡Ay de los vencidos!") pronunciado por el caudillo galo Breno al ser sitiada Roma. Cuenta la tradición que el líder usó esta frase cuando se acordó la retirada por parte de los galos a cambio de una remuneración económica y, al ir a pesar el rescate, los romanos percibieron que la balanza había sido trucada. Ante la réplica, Breno tiró su espada a la balanza y soltó la famosa frase, que ha quedado como muestra de la impotencia del vencido ante el vencedor. La evolución a la palabra actual es sencilla: vae pasaría a vai, pronunciado uai (perdida la u–, daría evidentemente ay), que se transformaría en guay.

Sin embargo, la connotación negativa de la cita hubo de revertirse en algún momento. A este respecto, se dice que guay también fue usada como forma de puntuar en cierto juego, de tal modo que hacer muchos guays bien podía considerarse algo positivo. Esta teoría parece entroncar mejor con el uso primigenio en España de la expresión, que básicamente era utilizada por la gente bien añadiéndole, en ocasiones, los prefijos super–, mega–, ultra–, hiper–, etc. El uso por parte de esta clase social podría provenir del contagio producido durante la cultura de la movida entre esta palabra y el anglicismo gay (alegre – de ahí lo de vida alegre – y, por derivación, excelente, estupendo, es decir, guay), que podría provenir también del latín gaudium (gozo). Igualmente, de aquí probablemente procedería el cruce menos usado con chachi: guachi.

Esto explicaría por qué las expresiones creerse guay o ir de guay tienen ese matiz tan marcadamente peyorativo, pues existen evidencias de que eran usadas para hacer burla de los pijos (guays o gente guay) durante los años '80.

No obstante, es cierto que esta palabra también fue muy usada por la gente de barrio (aunque ahora su uso es más neutro al ser utilizada sobre todo por los niños), por lo que podría hablarse incluso de una doble vertiente etimológica. En este segundo caso, derivaría del árabe egipcio kuwayyis (bueno), utilizado para denominar al hachís de buena calidad en contraposición a la jaravaca (palabra árabe derivada de un cruce etimológico con caca de vaca) o jena (por semejanza a la planta de la alheña o henna), que es el hachís de calidad pésima en el argot de los camellos y grifotas (adictos a la marihuana). Así, guay (perdida la –s final de la palabra original, inicialmente usada en Sevilla) se convirtió en sinónimo de lo bueno y excelente, mientras que jena se usa en determinados ambientes con el sentido de pésimo, a menudo con el ripio jena de Cartagena (zona colonizada en su día por los árabes), a semejanza de guay del Paraguay o ful de Estambul (donde ful, en germanía, significa falso o fallido).

Y para los anglófilos también hay alternativa, aunque de credibilidad más que cuestionable, ya que he llegado a leer que guay podría proceder de la palabra inglesa white (blanco). La ventaja de esta teoría es que justifica la existencia de la expresión tope guay (de top white, es decir, lo más blanco), pero esto también podría explicarse por el propio significado de tope: tope guay = guay hasta el tope, hasta su punto máximo. Sea como fuere, la derivación sería consecuencia de un maniqueísmo entre el bien y el mal, asociados respectivamente al blanco y al negro en Occidente (como ejemplo, pensad en las bodas y funerales), pero no en Oriente, donde es al revés (en China, no se producen Lacasitos blancos y en los funerales se viste de este color).

Para finalizar, cabe remarcar que esta palabra nada tiene que ver con la partícula –guay de Paraguay, Uruguay o Queguay, ya que este sufijo procede del guaraní gua, indicante de procedencia, e y (agua).


FUENTE: WORDREFERENCE (FORO)

FUENTES COMPLEMENTARIAS: ETIMOLOGIAS.DECHILE.NET, MENÉAME
21 nov 2010 | Por: Nacho

Autológico/Heterológico

Una vez, hace bastante tiempo (calculo que unos 5 años), leí una entrada de blog sobre preguntas existenciales y una de ellas era "¿Es la palabra autológico autológica?". Al desconocer el significado de dicha palabra, lo busqué, pero lo olvidé y recientemente la palabra volvió a mi vida. Por eso, quiero compartirla con vosotros:

El origen de esta palabra se remonta a comienzos del siglo pasado, cuando los matemáticos Kurt Grelling y Leonard Nelson publicaron la formulación de una paradoja lógico-semántica (paradoja de Grelling-Nelson). Para ello, inventaron dos palabras: autológico, que designa a aquellos adjetivos (y, por extensión, cualquier palabra o enunciado) que cumplen con la condición de que su significado se puede aplicar a sí mismos, y heterológico, que denota los adjetivos que no poseen dicha condición. Así, breve es una palabra breve y, por tanto, autológica, pero monosilábico no es una palabra monosilábica, por lo que es heterológica. La gracia viene a la hora de decidir si dichas palabras son autológicas o no, es decir, ¿es autológico una palabra autológica o heterológica? ¿Y heterológico? Pensad sobre ello, es un gran ejercicio mental de lógica.

Y he aquí otro ejercicio: idear palabras autológicas. De momento, yo tengo las siguientes de nuestro idioma, pero se admiten más para completar mi modesta lista:

Adjetivo, aprendible, (a)típico/común, breve/corto, castellano/español, cantable, (re)conocible/(re)conocido, comprensible/entendible/inteligible, concreto, descriptible, dicho/pronunciado (sólo en lenguaje hablado), divisible/partible, enseñable, empleado/usado, enunciado/expresado, escrito/legible/visible (sólo en lenguaje escrito), escuchable/oíble, esdrújula/grave/llana, euskera, fácil/sencillo/simple, femenina/masculino, hexasilábico/pentasílabo/polisílab(ic)o, icono/metáfora/palabra, pleonasmo, plurales/singular, pronunciable, sofisticado, sustantivo, traducible.


FUENTE COMPLEMENTARIA: WORDREFERENCE (FORO)

Acento prosódico

Muchas personas no saben distinguir un acento de una tilde. Pero, una vez más, para eso está este blog, para explicarlo: la tilde es el signo ortográfico que se pone en determinadas ocasiones sobre la sílaba tónica de una palabra (por lo menos en español), mientras que el acento hace referencia a la prosodia, es decir, indica siempre la sílaba tónica, pero no necesariamente con una señal gráfica.

Efectuada este introducción, conviene hablar de algunos pocos casos interesantes:

Elite: «Minoría selecta o rectora». Originariamente, la palabra procede del francés élite (pronunciado elit, ya que prácticamente todas las palabras francesas son agudas). Sin embargo, la grafía con tilde, dada la similitud con la forma española, se extendió tanto que comenzó a pronunciarse como si dicha tilde también existiese en español. Así, a pesar de ser antietimológicas (al menos la pronunciación), ya se admiten la grafía y pronunciación de élite como correctas.

Libido: Según el DRAE, sin circunloquios accesorios, es el deseo sexual. Y consultando el DPD descubrimos que la grafía y pronunciación como palabra esdrújula son incorrectas, por parecida que sea la palabra a lívido (intensamente pálido).

Hechizos de Harry Potter

Ayer vi la séptima entrega de la saga Harry Potter y recordé los interesantes artículos de la Wikipedia que explicaban el origen de los nombres de los hechizos. Al ir a consultarlos, me encontré con que habían sido eliminados, así que he investigado un poco para traeros esta friki atípica entrada:

Accio: En latín, convocar. Se usa para atraer objetos cuya situación aproximada conoce el mago.

Aguamenti: De agua (aquam) más menti (probablemente, de menta). Llena un recipiente de agua.

Alohomora: Derivado de una palabra africana usada para designar a algo favorable a los ladrones. Permite abrir puertas y ventanas cerradas de manera no mágica.

Anapneo: Del griego para respirar. Despeja las vías respiratorias.

Aparecium: Del latín appareo (aparecer). Es utilizado para desvelar la tinta invisible.

Apparate: También de appareo, sirve para aparecerse en otro lugar.

Ascendio: Del latín ascendo (subir). Posibilita ascender a gran altura.

Avada/Aveda Kedavra: Corrupción de abracadabra, hechizo sanador medieval. Esta palabra, a su vez, podría proceder del griego abraxas (Dios todopoderoso), del árabe abra kadabra (que las cosas sean destruidas), del arameo abhadda kedhabhra (desaparece con estas palabras) o del arameo avrah kadabra (crearé lo que nombre). Produce la muerte instantánea de cualquier ser vivo.

Avis: En latín, ave. Conjura una bandada de pájaros.

Carpe retractum: Del latín carpo (recoger) y retractio (retracción). Hace aparecer una cuerda para tirar de otros objetos.

Colloportus: Del latín colligere (atar) y portus (puerta). Sella mágicamente una puerta.

Confundus: Del latín confundo (confundir). Se utiliza para confundir la voluntad de otra persona.

Crucio: En latín, torturar. Produce ese efecto en sus víctimas.

Deletrius: Del inglés delete (borrar). Elimina el historial de encantamientos perceptible con priorem incantatem.

Densaugeo: Literalmente, aumentar los dientes en latín.

Desmaius: Latinización de desmayo. Crea un haz de luz roja que aturde a la víctima.

Diffindo: En latín, dividir. Produce un corte limpio de parte a parte sobre cualquier superficie.

Disapparate: Formado con la partícula dis–, se usa para desaparecer de un lugar (al contrario que apparate).

Engorgio: Del ingles engorge (rellenar en exceso). Aumenta el tamaño de un objeto o ser vivo.

Ennervate: Del latín enervare (debilitar). Provoca el efecto contrario en la victima.

Episkey: Del griego episkeyi (reparar). Es un hechizo sanador generalmente utilizado para soldar huesos.

Evanesco: En latín, desvanecer, pues tal es el efecto que produce en el objeto afectado.

Expecto Patronum: Traducido literalmente del latín, espero un guardián. Invoca a un ser plateado zooforme que protege contra el ataque de determinadas criaturas malignas.

Expeliarmus: Del latín expellere, repele la varita de otro mago.

Fidelius: En latín, personas fieles. Establece un Guardián Secreto del paradero de un lugar, objeto o persona ocultos.

Finite Incantatem: Tomado simultáneamente del latín y el inglés, significa que termine el encantamiento. Elimina los efectos de cualquier hechizo realizado con anterioridad.

Flagrate: Del latín flagrantia (quemar). Permite al usuario dibujar líneas de fuego con la varita.

Fregotego: Adaptación de fregoteo, del latín fricare (frotar). Es usado como conjuro de limpieza.

Furnunculus: Del latín furunculum (forúnculo). Provoca la erupción de forúnculos por todo el cuerpo de la víctima.

Homorphus: Contracción de la palabra latina homo (hombre) y la griega morphus (forma). Devuelve a un licántropo a su forma humana.

Immobulus: Del inglés immobilise (inmovilizar). Causa dicho efecto en la víctima.

Impedimenta: En latín, obstáculos. Detiene o ralentiza a cualquier ser.

Imperio: Del latín imperio (mandar). Sirve para controlar la voluntad de otra persona.

Impervius: Del inglés impervious (impermeable). Hace que un objeto se vuelva resistente al agua.

Incarcerous: Del inglés incarcerate (encarcelar). Lanza sogas para atrapar a la víctima.

Incendio: Del latín incendo (prender fuego). Crea lenguas de fuego pequeñas.

Langlock: Conjunción de lang (lengua) y lock (en inglés, trabar). Imposibilita el habla al pegar la lengua al paladar.

Levicorpus: En latín, elevar un cuerpo. Deja a la víctima colgando en el aire del revés, por los tobillos.

Liberacorpus: En latín, liberar un cuerpo. Libera de los efectos del hechizo anterior.

Locomotor: En latín, mover de un lugar. Atrae a un objeto cercano.

Locomotor Mortis: Como el anterior, pero añadiendo la palabra latina mortis (muerte). Lejos de tener relación con su etimología, provoca que las piernas de la víctima se peguen sin poderse separar.

Lumos: Del latín lumen (luz). Convoca a un haz de luz que hace brillar la punta de la varita.

Mobili: Del latín mobilis (movible). Fuerza la traslación del objeto designado.

Morsmordre: Del latín mors (muerte) y el francés mordre (morder), en consonancia con la etimología de mortífago (mortis + fago, palabra grecolatina que significa que come). Por tanto, significaría literalmente morder la muerte. Es el hechizo usado para convocar a la Marca Tenebrosa.

Muffliato: Del inglés muffle (amortiguar, taponar). Obstruye los oídos de las personas con un zumbido de origen inidentificable.

Nox: En latín, noche. Contrarresta el hechizo lumos.

Obliviate: Del latín oblivio (olvidar). Borra la memoria de la víctima.

Orchideous: Del grecolatino orchis, del que deriva la palabra orquídea. Crea un ramillete compuesto de esta flor.

Oppugno: En latín, atacar. Posibilita que el objeto o ser seleccionado ataque a otro.

Petrificus Totalus: Derivación del latín para petrificar totalmente. Inmoviliza completamente a la víctima durante un determinado período de tiempo.

Portus: En latín, puerta, entrada. Convierte a un objeto en un traslador que lleva a un lugar determinado.

Priorem Incantatem: Nuevamente tomado a la vez del latín y el inglés, significa anterior encantamiento. Generalmente, crea un eco del último hechizo empleado, pero puede tener otros efectos con varitas gemelas.

Protego: En latín, proteger. Crea un escudo invisible que protege contra hechizos menores.

Quietus: Conato de latinización de la palabra inglesa quiet (callado). Contrarresta el efecto del hechizo sonorus.

Reducio: Del latín reducere (reducir). Encoge el tamaño de un objeto o ser.

Reparo: En latín, reparar. Produce ese efecto en el objeto deseado.

Rictusempra: Del latín rideo (reír) y semper (siempre). Provoca risas incontrolables en la víctima.

Riddikulus: Del inglés ridiculous (ridículo). Se utiliza contra los boggarts pensando en una situación divertida y ridícula.

Sectumsempra: Del latín sectio (cortar) y semper (siempre). Causa cortes abundantemente sangrantes en la víctima.

Serpensortia: Del latín serpens (serpiente) y, probablemente, del francés sortir (salir). Convoca a una serpiente.

Sonorus: En latín, sonoro. Tiene como fin aumentar el volumen de voz de una persona.

Specialis Revelio: Del latín specialis (especial) y revelo (revelar), pues revela cualquier característica especial oculta.

Tarantallegra: Del italiano taranellaes, baile rápido que es provocado en las piernas de la víctima con este hechizo.

Tergeo: En latín, enjugar. Limpia de objetos líquidos una superficie.

Wingardium Leviosa: Probablemente, del inglés wing (ala) latinizado y del latín levo (elevar). Eleva en el aire cualquier objeto no demasiado pesado.


FUENTE: BLOG HOWARTS

FUENTE COMPLEMENTARIA: BROWN, D. El símbolo perdido, Ed. Planeta. Nueva York, 2009
20 nov 2010 | Por: Nacho

Surrealismo

«Movimiento literario y artístico [...] que intenta sobrepasar lo real impulsando con automatismo psíquico lo imaginario y lo irracional», dice el DRAE. Sin embargo, no es poco habitual ver a algún inculto escribir subrealismo. ¿Por qué nos parece tan obvia esta incorrección? ¿No sería natural pensar que la palabra procede del prefijo sub– más la palabra realismo?

Sin embargo, esto no es correcto. De hecho, el significado real es el contrario, pues la palabra procede del francés surréalisme, vocablo formado con el prefijo sur–, que significa sobre (super–/supra–), a diferencia de sub–, prefijo latino que significa bajo. Así, el surrealismo sería aquello que sobrepasa la realidad, que está por encima de ella (no por debajo), como este cuadro de Dalí.

Un error similar que ha calado más hondo en el español es el del subrayador. En nuestro idioma, subrayar es situar una raya debajo de una palabra o varias, tal que así. Sin embargo, resulta que hoy en día también llamamos subrayar (en inglés, underline, y en francés, souligner) lo que en otros idiomas llaman sobrerrayar (en inglés, highlight, y en francés, surligner), que sería esto. Por suerte, el DRAE aún no contempla este doble significado (la palabra subrayador no aparece en el diccionario), pero miedo me da pensar en el futuro...