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29 abr 2012 | Por: Nacho

Piercings

Desde hace algún tiempo, parece que cada día nos acercamos más a la realidad futurista de Los Juegos del Hambre: peinados extravagantes de colores inusuales, mucho maquillaje, vestimentas de toda clase, tatuajes diversos... y piercings a mansalva. Lo más sorprendente es el control que tiene la gente de todas estas tendencias, hasta el punto de manejar con soltura toda una jerga incomprensible para los ajenos al mundillo. Por ese motivo, hoy os traigo una intensa entrada sobre los variados nombres de los piercings más (y menos) conocidos:

Empezando desde arriba, el piercing que a más altura puede encontrarse generalmente es el de la ceja (eyebrow). Si bien lo habitual es que se sitúe en vertical, también existe la posibilidad de encontrarlo horizontal, siempre en el extremo más alejado de la nariz, pues es la zona menos peligrosa. De igual modo, en la sien se coloca el llamado teardrop (lágrima) o anticeja (imagen), cuya posición es variable (vertical, horizontal, diagonal...).

A más o menos la misma altura, atravesando perpendicularmente la parte superior del tabique de la nariz, puede hallarse el puente (bridge) en la zona de igual nombre; también se le conoce con los nombres de Niebuhr y Erl (y, por fonética, Earl), este último en honor a Erl van Aken, pionero de las perforaciones al que se le considera el inventor de dicho piercing. Aunque no es habitual, existe una variedad en vertical de este piercing.

Aparte del piercing convencional de la nariz (nostril, que en inglés designa al orificio nasal), en ella pueden localizarse los llamados septum o aro de toro (en el septo nasal) y Austin bar, que atraviesa de forma horizontal la punta de la nariz y lleva el nombre de la primera persona en llevarlo, quien fue perforada por el fundador de la London Piercing Clinic, Patrick Bartholomew. Derivados de los anteriores, estarían el nasal tip o rhino, un nostril en la punta de la nariz; el septril, un septum normalmente en forma de T (de modo que sólo sobresale una bola) cuyo nombre inventó el local tejano Obscurities, si bien el creador del septril, el español Toro, lo denominó jungle (jungla); y el nasallang (imagen), ideado por Cliff Cadaver, que combina dos nostrils y, a veces, un septum.

La oreja es sin duda la zona más versátil para colocar piercings, pues no sólo es aprovechable el lóbulo (lobe) en horizontal y vertical, sino que existen muchas otras perforaciones con nombre propio: ear head, pinna o hélix (cartílago superior, aunque algunos identifican el hélix con el antihélix), auricle y antihélix (debajo del anterior, en el cartílago exterior o interior, respectivamente), ear-clit, flaps o tragus (en la zona homónima, situada sobre la entrada al canal auditivo), daith (en el pliegue más interno de la oreja), babcock o snug y construction, scaffold, niler –por Eric Niles, del estudio Gauntlet– o rook (en el pliegue superior al anterior, aunque hay quienes diferencian entre ambos y sitúan el rook entre el snug y el antitragus), antitragus (siguiendo el pliegue anterior, más abajo, sobre el lóbulo), conch o concha (atravesando de lado a lado la concha auditiva), industrial (barra que atraviesa la oreja simultáneamente en los puntos del antihélix y el auricle; también puede encontrarse en el ombligo y, con varios industriales, se logra un ear/navel cage)... La combinación de varios de éstos es conocida como ear project (imagen).

Algo más abajo, en la mejilla (cheek o dimple), podría asimismo situarse un piercing facial de gran éxito durante el movimiento punk de los años setenta. Más habituales son los piercings labiales, también muy variados: chupatornillos, beauty mark, Crawford, Crayfish, Madonna, Marilyn o Monroe (encima del labio superior, donde Marilyn Monroe tenía su famoso lunar), philtrum, cleft, upbret, KA o Medusa (justo encima del labio superior, en la denominada gota), spider bite (dos Monroes, uno a cada lado), glicker, rooster, scrump(t)er, scrumpy o smiley (atravesando el frenillo superior del labio; debe su nombre a que sólo se suele ver si la persona que lo lleva sonríe), frowny (atravesando el frenillo inferior), labret (bajo el labio inferior, en el centro; si atraviesa el labio verticalmente, se conoce como angel kiss), snake bite o mordida de serpiente (dos labrets, uno a cada lado)... Otros piercings orales exitosos son los linguales, ya sea atravesando la lengua (rim, nombre también usado localmente para designar al hélix) o su frenillo (web). También es conocido el venom (imagen), nombre a juego con el de spider/snake bite que designa al anillado simétrico de la lengua o los labios.

En el resto del cuerpo, son habituales los piercings epidermales o superficiales (surface), como los situados en la nuca (nape), el pecho (cleavage o majestic), los brazos o debajo de la nuez, conocido este último con el nombre de Madison (imagen) por la actriz porno Madison Stone, que lo popularizó (si bien la primera persona conocida en llevarlo fue Rasmus Nielson). Asimismo, los piercings en los pezones (nipples) y el ombligo gozan de gran popularidad entre ambos sexos, particularmente entre las mujeres en lo que respecta a los últimos (el navel, que atraviesa la mitad superior de la circunferencia del ombligo, es el más extendido). La combinación de varios piercings en los pezones es conocida bajo el nombre de nipple pocketing.

En último lugar, estarían los piercings localizados en los genitales. Para ellas, las alternativas consisten en situarlos en los labios mayores (majora u outer) o menores (minora o linner) o en el clítoris, atravesándolo vertical u horizontalmente de forma completa (clit) o parcial (hood). Otras opciones femeninas son el venus, Rageina, Catherine o Christina (con el nombre de quien lo llevó por primera vez, se sitúa en el pubis; si es horizontal, se conoce como Layne, por la artista lady Layne D'Angelo), el triángulo (bajo el clítoris), el fourchette (en la unión inferior de los labios mayores) y el princesa Albertina (atravesando la uretra). Para ellos, la aristocracia también se encuentra presente en la figura del príncipe Alberto (en 'honor' a Alberto de Sajonia, de quien se decía que poseía un piercing así, es el equivalente masculino del último mencionado, que también se coloca a veces en el ano con el nombre de príncipe Carlos), amén de otros piercings, como el púbico, el foreskin (atravesando el prepucio), el dydoe (atravesando el borde superior del glande), el ampallang (atravesando horizontalmente el glande; combinado con el siguiente, forma la cruz mágica o magic cross), el apadravya (atravesando verticalmente el glande, como una especie de combinación entre el príncipe Alberto y su variante inversa; dado que hace el sexo más placentero para ambos, también se le conoce como happydravya), el speed bumps o frenum (en el frenillo), el low frenum o lorum (al final del pene, encima del escroto), el hafada (en el escroto) y el guiche o guigue (bajo el escroto, en el espacio entre éste y el ano; también lo llevan algunas mujeres).


Además de todos éstos, existen otros piercings menos habituales, como el de la barbilla (chin), el de la clavícula (collarbone), el handweb (atravesando la unión entre el pulgar y el índice), el finger ring (que simula ser un anillo en torno al dedo, como se aprecia en la imagen superior), el transfinger (atraviesa de lado a lado el dedo), entre los nudillos (knuckle), el mordisco de vampiro o vampire bite (a un lado del cuello), el corsé (varios piercings alineados a ambos lados de la espalda y unidos por lazos, como si fuera un corsé), el flesh coil o espiral, los encadenados (chained), los escalonados o ladder (es decir, varios piercings alineados como una escalera), los orbitales (dos piercings unidos por un anillo, como en la imagen inferior), los microdermales, los musculares o las dilataciones, que sí comienzan a verse más a menudo en la actualidad.

Entre los realmente peculiares, pueden mencionarse el eyelid (atravesando el párpado), el Ragnar (snug transversal llevado por vez primera por Thure Ragnar Stedt), el UFO (unión orbital de un rook y un hélix; su nombre, traducción inglesa de OVNI, hace referencia a su carácter orbital), el Ashley (labret vertical tipo angel kiss que, en lugar de atravesar el labio inferior hacia afuera, lo hace hacia adentro), el low labret o lowbret (labret situado lo más bajo posible), el Nick (lowbret inverso con el nombre de quien lo hizo y también de quien lo llevó por primera vez, tocayos ambos), el de la úvula, el Sprung (que atraviesa la mandíbula desde debajo de la lengua hasta debajo de la barbilla y lleva el nombre de su primer usuario conocido), el prayer (surface en el dorso de la mano especialmente visible cuando se unen las palmas de las manos, como cuando se reza), el del himen, el Isabella (barra que atraviesa desde el pubis femenino hasta la uretra), el Nefertiti (combinación del hood y el Christina así llamada por su belleza, equiparable a la de la faraona egipcia), el scrunty (atravesando la uretra femenina), el apadydoe (combinación orbital de un apadravya y un dydoe), el halfadravya (medio apadravya), el dolphin (un príncipe Alberto unido a otro aún más profundo, lo que le da aspecto de delfín; hay una variante dilatada cuyo creador denominó killer whale), el witch (atravesando el pie de arriba abajo por las uniones de los dedos; su nombre proviene de la antigua creencia de que quienes nacían con los dedos unidos eran brujos), el Aquiles (atravesando el talón de Aquiles) y otros llamados piercings extremos.



FUENTES COMPLEMENTARIAS: FACEBOOK, URBANSTYLE, CUERPO Y ARTE, ELCUERPO.ES
31 oct 2011 | Por: Nacho

Cadáver exquisito

Mientras buscaba información para uno de mis blogs universitarios, Numina Nova (donde encontraréis algunas curiosidades artísticas, especialmente en esta entrada), me encontré con este peculiar y llamativo término. ¿Alguno conocía ya este recurso artístico? Por si no fuera así, os diré en qué consiste:

Cuando estaba en el colegio, solía jugar a algo bastante divertido: alguien comenzaba una historia en un papel, lo doblabla para evitar que se leyera y se lo pasaba al siguiente, que escribía su propia frase, la escondía en un doblez y lo volvía a pasar. Una vez habían participado todos, se desdoblaba el folio y se leía la historia completa, que, evidentemente, no tenía ningún sentido, pero resultaba bien divertida. Este juego, llamado Consecuencias, ya se estilaba hace mucho tiempo, pero fue en 1925 cuando, en pleno apogeo de las vanguardias europeas o ismos, se puso de moda entre los surrealistas y dadaístas franceses (A. Bretón, T. Tzara...), que le dieron el macabro nombre de Cadáver exquisito en honor a una de las frases surgidas durante la primera vez que fue jugado entre estos artistas: "El cadáver exquisito beberá el vino nuevo". También se lo conoció con el nombre de poemas al alimón (P. Neruda y F. Gª. Lorca) o quebrantahuesos (N. Parra, V. Huidobro, A. Jodorowsky...).
 
Esta clase de composiciones en secuencia, a menudo llevadas a cabo bajo la influencia de las drogas, resultaban muy apropiadas a los movimientos surrealista y dadaísta, fundamentados en la creación literaria especialmente poética anónima, grupal, intuitiva, espontánea, automática y lúdica. Fue tal el éxito alcanzado que aparecieron diversas variedades del juego, llegando a ser utilizado en collages como el de la imagen e incluso filmes.


FUENTE: WIKIPEDIA
3 ene 2011 | Por: Nacho

Faraones egipcios

Ayer visité la exposición en la Casa de Campo sobre Tutankamón y, aunque resultó francamente decepcionante, aprendí unas cuantas cosas sobre el Antiguo Egipto. En concreto, mi chico mencionó dos hechos curiosísimos, que son los que explico a continuación:

Al igual que el escarabajo, la serpiente era considerada un animal sagrado en Egipto. Por ello, la corona de los faraones contenía en todo caso una serpiente, llamada Uraeus, ya que se pensaba que, en caso de estar en inminente peligro el faraón, la serpiente le defendería escupiendo llamaradas al agresor.

Por otra parte, los rostros de los faraones siempre eran esculpidos en los sarcófagos con barba. Si el sarcófago había sido realizado estando en vida el faraón, la barba era lisa; si el faraón moría antes de terminar el sarcófago (como Tutankamón, aquí presente, que murió muy joven), se esculpía una barba trenzada.

Esto me recuerda al famoso mito de que las estatuas ecuestres se esculpen en función del tipo de muerte del retratado: si moría naturalmente, el caballo se representaría en reposo, mientras que si moría en batalla o por heridas de guerra, el caballo tendría, respectivamente, ambas o sólo una pata alzada. En realidad, esto no siempre es cierto (tal y como señala Pérez Vaquero en su blog), ya que las convenciones a este respecto proceden de las estatuas públicas alemanas, reservadas a los monarcas y políticos importantes. Sin embargo, a menudo un caballo encabritado es símbolo de guerra y uno con las cuatro patas en el suelo significa la paz, como sucede en la Plaza de los Héroes de Budapest.

¡Gracias, Miguel!


FUENTE COMPLEMENTARIA: FEEDERICO
20 nov 2010 | Por: Nacho

Surrealismo

«Movimiento literario y artístico [...] que intenta sobrepasar lo real impulsando con automatismo psíquico lo imaginario y lo irracional», dice el DRAE. Sin embargo, no es poco habitual ver a algún inculto escribir subrealismo. ¿Por qué nos parece tan obvia esta incorrección? ¿No sería natural pensar que la palabra procede del prefijo sub– más la palabra realismo?

Sin embargo, esto no es correcto. De hecho, el significado real es el contrario, pues la palabra procede del francés surréalisme, vocablo formado con el prefijo sur, que significa sobre (super/supra), a diferencia de sub, prefijo latino que significa bajo. Así, el surrealismo sería aquello que sobrepasa la realidad, que está por encima de ella (no por debajo), como este cuadro de Dalí.

Un error similar que ha calado más hondo en el español es el del subrayador. En nuestro idioma, subrayar es situar una raya debajo de una palabra o varias, tal que así. Sin embargo, resulta que hoy en día también llamamos subrayar (en inglés, underline, y en francés, souligner) lo que en otros idiomas llaman sobrerrayar (en inglés, highlight, y en francés, surligner), que sería esto. Por suerte, el DRAE aún no contempla este doble significado (la palabra subrayador no aparece en el diccionario), pero miedo me da pensar en el futuro...