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27 ago 2012 | Por: Nacho

...ni qué niño muerto!

Meses atrás, un amigo se preguntaba por Twitter de dónde procedería la expresión que da nombre a esta entrada e hice una breve investigación que nunca llegué a publicar por pereza. Esta entrada, pues, es el resultado de una nueva indagación en busca de la respuesta:

De hecho, no ha sido hasta que he rebuscado por Internet cuando me he dado cuenta de que en el español poseemos muchas locuciones sinónimas construidas con la estructura "¡Qué _________ ni qué _________!". No son pocas las veces que he oído expresiones como "ni qué hostias" (esa hostia omnipresente en el lexicón castellano de los insultos), "ni qué narices", "ni qué carajo" o simplemente "ni qué nada", pero ¿por qué algo tan macabro como un niño muerto?

Una explicación popular lo atribuye a los convecinos de un madrileño que siempre decía ver en el Palacio de Linares a un niño muerto pidiendo agua, lo que supuestamente les hacía exclamar "¡Qué agua ni qué niño muerto!". Aún más folclórica es la teoría que defiende que cierta actriz famosa se embarulló sobre el escenario en plena improvisación hablando sobre sus amantes y sus hijos nacidos muertos, lo que llevó a su compañero a salvarla de semejante diatriba con un "¡Qué amante ni qué niño muerto! ¡Tu hijo se llama Faustino y aparece en la próxima escena!". Finalmente, una tercera explicación más verosímil y acorde al DRAE que no sólo contempla al niño muerto, sino también al niño envuelto (ya sea por asociación semántica o fonética)– remite a antiguas disputas a propósito de incluir o no en los censos a los niños fallecidos antes de ser bautizados (recordemos que los antecedentes del registro civil español fueron censos de naturaleza religiosa).

Además de las anteriores, en Latinoamérica se usan en el mismo sentido las expresiones "ni qué chingada", "ni qué la mano del muerto", "ni qué las arañas" y otra también conocida por los españoles e incluso, en cierta medida, por los franceses (aunque, al parecer, no por el DRAE): "ni qué ocho cuartos". Como ocurría con el ocho chulesco, una de las explicaciones se fundamenta en la matemática del número: igual que es imposible coger ocho cuartos de un entero, lo que la otra persona dice ha de ser una falacia o una ridiculez; asimismo, ocho cuartos no es más que otra forma de expresar dos enteros, lo cual podría interpretarse, en línea con lo anterior, como una parodia que busca invalidar algo excesivamente complejo o increíble afirmado por otra persona. También se ha especulado que podría provenir de la unidad de medida conocida como cuarto o cuartillo, dado que obtener ocho cuartos a cambio de un entero (ya fuera un real o un celemín) era prácticamente imposible, pues nadie era tan tonto como para que le sacasen los cuartos de semejante modo.


De igual modo, alguien podía tener sólo dos/cuatro cuartos (esto es, poco dinero) o directamente ni un cuarto (ni un duro/chavo, que se dice aún), pero afirmar tener ocho cuartos sólo podía ser signo de estupidez y fanfarronería. Arturo Ortega añade que en España el presuntamente llamado realillo de a ocho cuartos equivalía precisamente a ocho cuartos de peseta (según tengo entendido, al igual que en el caso del tarín, en realidad serían ocho cuartos y medio, pero también he visto escrita la expresión "ni qué ocho cuartos y medio", así que otorgaré el beneficio de la duda) y era el precio de numerosos artículos de primera necesidad, por lo que la subida de éstos pudo ocasionar que cualquiera exclamara indignado "¡Qué pan ni qué ocho cuartos!". Por una mera cuestión temporal, menos probable es, como defiende la escritora chilena Isabel Lipthay, que la expresión date de la dictadura de Augusto Pinochet, quien supuestamente trató de acallar los rumores de torturas mediante el soborno con esposas nobles y lujosas mansiones de ocho habitaciones, a lo que un valiente respondió "¡Qué dama blanca ni qué ocho cuartos!", lo cual plantea la ventaja de encajar con la menos oída pero existente variedad "ni en (qué) ocho cuartos".

Una última expresión que ha llamado mi atención son las famosas pollas en vinagre, que también se escucha habitualmente dentro de la estructura repetida en toda esta entrada. Atendiendo a la connotación sexual de la expresión, según unos podría hacer referencia a una práctica habitual entre los puteros (con perdón) barceloneses ante las exigencias de higiene de las prostitutas; según otros, recordaría a un acto de conservación llevado a cabo por Lorena Bobbitt, conocida por rebanar el pene de su marido maltratador mientras dormía tras cuatro años de matrimonio. Por otro lado, en el mundo gastronómico tal nombre reciben tanto las gallinetas en escabeche como las sardinas con guindilla; además, en la Antigua Roma se llamaba pullas a los brotes frescos (sobre todo, de espárragos), que también se conservaban en vino acre (de aquí la palabra vinagre). Todo ello sin mencionar la delicatessen de la imagen, disfrutable sólo en el bar madrileño La D'Chamberí.


FUENTES: WORDREFERENCE (FORO), LA INFORMACION.COM

FUENTES COMPLEMENTARIAS: CÁPSULAS DE LENGUA, TOMÍSIMO, YAHOO! ANSWERS (MX)
17 may 2012 | Por: Nacho

Rastro de Madrid

Prácticamente todos los españoles saben (o deberían saber) que el Rastro es un emblemático mercado al aire libre situado en la capital. Tal es su relevancia que no falta en ninguna guía de viajes e incluso se contempla entre las acepciones académicas de la palabra rastro. La cuestión es: ¿viene el nombre del Rastro de la palabra o es al revés?

En el Madrid de finales del siglo XVI, las principales vías y plazas de la capital se llenaron de mercados públicos o baratillos donde los ropavejeros vendían prendas de segunda mano. Debido a los excesivos aglutinamientos en lugares céntricos como la Plaza Mayor y la Puerta del Sol, se decretó explícitamente la prohibición general de "vender cosa suya ni ajena, nueva ni vieja, grande ni pequeña, de día y de noche, en ninguna plaza ni calle" bajo pena de cárcel en caso de incumplimiento. A consecuencia de esto, los barateros y buhoneros (voz onomatopéyica relacionada con bufón) se alejaron del área metropolitana hasta asentarse definitivamente en el barrio de Lavapiés, que por aquel entonces era el más populoso e industrial.

En concreto, el Rastro se situó en una zona de mataderos y curtidurías, en la llamada calle de Tenerías (actual Ribera de Curtidores); de hecho, actualmente toda la zona aledaña cuenta con nombres que recuerdan este origen: calle del Carnero, Cabestreros... Estas industrias aprovechaban el agua de los numerosos arroyos que fluían cuesta abajo hacia el río Manzanares para librarse de los productos químicos que utilizaban y, especialmente, de la sangre de las reses sacrificadas. De igual modo, al arrastrar las reses desde los mataderos hasta las tenerías quedaba un rastro sanguinolento que solía discurrir por las empinadas cuestas del mercado, como explicaron Cervantes y Covarrubias en sus respectivas obras, de modo que la palabra quedó como nombre de dicho baratillo y también como sinónimo de los mataderos y los mercados de venta de carne al por mayor (y de los mercados en general).

Sin negar lo anterior, autores como Mesonero Romanos, Hilario Peñasco y Carlos Cambronero añadieron que el término rastro también designaba a las afueras de la ciudad, donde terminaba la jurisdicción de los alcaldes de la corte (o alcaldes del rastro, como recoge aún el DRAE) y, por tanto, se perdía el rastro de los criminales, pícaros y truhanes.

¡Gracias, Clara!

28 abr 2012 | Por: Nacho

Los más ricos

Como bien sabréis, cada cierto tiempo la prestigiosa revista norteamericana Forbes publica un ránking con las personas más ricas del mundo. Pero el otro día, en un arranque de originalidad –y, seguramente, de aburrimiento extremo–, decidió publicar la lista de las quince personalidades más ricas... en el mundo de la ficción (de autor). Normalmente, me habría contentado con tweetear el enlace a la noticia, pero su cobertura ha sido tan deficiente que he escogido darle un mayor protagonismo (lo cierto es que me gustó mucho) y publicarlo aquí:

Al parecer, la misma lista lleva siendo publicada años, ya que el portal web de Forbes indica que el agregado neto de todas las rentas del ránking sumaría 209,5 mil millones de dólares, suponiendo un incremento del 59% con respecto al año anterior. Para hacernos una idea de esta colosal cifra, se explica que es dinero suficiente como para dar 30 dólares a cada persona del mundo real. Sobrecogedor.

Encabeza la lista de este año el anciano dragón Smaug, el Magnífico, cuyo patrimonio creció con respecto al año pasado (desde la séptima posición) un 16% hasta los 62 mil millones de dólares (estimados) tras un nuevo análisis de sus riquezas después de robar la fortuna de los enanos (es bien sabido por los aficionados al género fantástico que los dragones tienen la costumbre de acumular toda suerte de antigüedades, joyas y demás objetos valiosos en sus cavernas para dormir sobre ellos). De hecho, la historia de El hobbit narra precisamente la expedición de Bilbo Bolsón, Gandalf y los enanos para recuperar su tesoro.

El segundo miembro de la lista es quien me ha hecho escribir esta entrada. Conocido en España como Isidoro Dorado, Flintheart Glomgolg es el archienemigo del famoso Gilito McPato o Tío Gilito. Sin embargo, medios importantes de España (por citar algunos, Antena 3 y 20 Minutos), seguramente retroalimentándose los unos a los otros y replicando la misma noticia sin contrastarla siquiera, han considerado que Flinheart era el propio Tío Gilito (otros medios, como El Mundo, Público, Libertad Digital o la versión online de 20 Minutos, no han caído en la trampa), cuando el artículo de Forbes explica la controversia en torno a esta cuestión: Isidoro y Gilito, emulando la archiconocida historia de Julio Verne La vuelta al mundo en ochenta días, apostaron sus respectivas fortunas en una carrera alrededor del mundo y parece ser que el primero contrató a los Golfos Apandadores (el equivalente en Patoaventuras de los Hermanos Dalton de Lucky Luke) para secuestrar al campeón de Gilito, su sobrino Donald Fauntleroy Duck, más conocido como el Pato Donald. De ese modo, en la actualidad Gilito McPato está en la ruina (y ha sido, pues, expulsado de la lista, que lideraba el año pasado con 44,1 mil millones de dólares) e Isidoro acumula una ingente fortuna de 51,9 mil millones de dólares que le ha hecho ingresar en el ránking.

Como he podido leer en alguno de los artículos anteriormente citados, una ventaja de la inmortalidad es poder acumular fortunas a lo largo de los siglos. Carlisle Cullen, patriarca de los Cullen en la saga Crepúsculo, ha sido desbancado por Isidoro Dorado y se sitúa este año en el tercer puesto con 36,3 mil millones de dólares después de 370 años de vida.

A Carlisle le sigue Jed Clampett, un nuevo rico (tal es el nombre de la serie emitida por la CBS en los años sesenta en que aparece: Los nuevos ricos) que hizo fortuna gracias a los petrodólares. Posee en su haber 9,8 mil millones de dólares.
Gracias a la empresa que heredó de su padre, Tony Stark, el alter ego de Iron Man, acumula una fortuna de 9,3 mil millones de dólares. Le siguen Richie Rich, el repelente niño rico de la película de igual nombre, cuyos padres ¿declararon a Hacienda? un patrimonio valorado en 8,9 mil millones, y el magnate Charles Foster Kane (Ciudadano Kane), con 8,3 mil millones, nuevo en el ránking. Sorprendentemente, Richie Rich ha descendido dos posiciones con respecto al pasado año, de modo que tanto Clampett como Stark han subido un puesto.

Otros superhéroe que se mantiene en el ránking, y encima en la misma posición, es Bruce Wayne (Batman), cuyos padres le dejaron 6,9 mil millones de dólares que ha sabido invertir muy bien, aunque si de inversiones se trata estaremos de acuerdo en que mayor tino tuvo el entrañable Forrest Gump, quien hizo una fortuna de 5,7 mil millones apostando por la venta de gambas y reinvirtiendo lo ganado en una modesta empresilla llamada Apple. También Gump se estrena en el ránking de la conocida revista.
Cierra el top ten otro clásico que no podía faltar: especulando como nadie en el mercado de la construcción alrededor del mundo, se calcula que Mr. Monopoly disfruta en sus arcas de 2,5 mil millones de dólares, aunque en 2011 se situaba en el noveno puesto. Completando la lista, que realmente recoge a los quince más ricos, la protagonista de la reciente y exitosa saga Millennium, la hacker Lisbeth Salander, realizó, gracias a sus conocimientos de informática, una estafa online que le reportó 2,4 mil millones de dólares. La suceden otro millonario de reciente descubrimiento, Tywin Lannister, patriarca de la regente casa Lannister en la saga Canción de Fuego y Hielo, con 2,1 mil millones heredados de su padre; el emblemático Charles Montgomery Burns o simplemente señor Burns (Los Simpson), cuyo mayor acierto fue fundar la central nuclear de Springfield y que acumula 1,3 mil millones (curiosamente, coincidiendo con su posición en el ránking, el decimotercero, un puesto por debajo del año anterior); Lord Robert Crawley de Grantham, dueño de Downtown Abbey en la serie homónima, que obtuvo 1,1 mil millones gracias a un acertado matrimonio; y, finalmente, Jo Bennett, directora ejecutiva de Sabre Corporation, empresa que adquiere Dunder Mifflin en la sexta temporada de The Office, con unos mil millones de dólares. Bennett ha descendido cuatro puestos este año.

Con respecto al año pasado, además de Gilito McPato [vide supra], han quedado fuera de la lista ilustres personajes como el ladrón adolescente de guante blanco Artemis Fowl II (en el tercer puesto con 13,5 mil millones de dólares); el peculiar Arthur Bach (en el décimo puesto con 1,8 mil millones); el actualmente arruinado Chuck Bass, de Gossip Girl, y el ejecutivo de elite Gordon Gekko, de Wall Street (a la espera de un juicio por su implicación en el escándalo de Galleon Group), ambos con 1,1 mil millones (decimotercera y decimocuarta posición, respectivamente); y, cerrando el anterior ránking, Jeffrey Lebowski (mil millones de dólares), coprotagonista de El gran Lebowski, cuyo argumento tendréis que descubrir viendo la película.


FUENTES E IMÁGENES: FORBES, vide supra
19 feb 2012 | Por: Nacho

Los más caros

Nada mejor en tiempos de crisis que información sobre las cosas más caras del mundo para indignarnos un poquito. La mayor parte de esta entrada ha sido sacada de un e-mail que me envió hace tiempo mi madre (por lo que no sé si esta lista estará actualizada), pero he tratado de ampliarlo lo máximo posible:

Whiskey: The Dalmore 15 Years Old fue elaborado exclusivamente con partidas de The Dalmore de los años 1868, 1878, 1926 y 1939. Freixenet importó y comercializó sólo doce botellas, cada una de las cuales supera en precio los 39 mil euros.

Coñac: La licorera Remy Cointreau comercializa una variedad de coñac a siete mil euros por botella.

Champán: En 2005, Pernod Ricard puso a la venta un blanc de blancs (producido sólo con la uva Chardonnay) para superar a la hegemónica marca Dom Pérignon. La Cuvée Belle Époque de Perrier Jouët puede ser vuestra por mil euritos la botella.

Vino: El vino blanco más longevo es el Chateau d'Yquem de 1787, cuyas uvas se produjeron en un momento histórico especialmente relevante: Washington se convertía en el primer presidente estadounidense, James Watt desarrollaba la máquina de vapor y María Antonieta perdía la cabeza por su pueblo. Fue adquirido por un coleccionista privado por el módico precio de 80 mil dólares. Por cinco mil dólares menos, un restaurante adquirió la que se cree que es la última botella de Romanée-Conti de 1875, convirtiéndose en el vino más caro comprado por un restaurante.

Cerveza: Los arqueólogos de Cambridge recuperaron en el Templo del Sol de Nefertiti una antigua receta para elaborar cerveza que en la actualidad sólo se realiza por encargo. Cada botellín de Tutankhamon vale 52 dólares, si bien la cerveza de edición limitada más valiosa es la Samuel Adams Utopias, de la que tan sólo se elaboraron ocho mil botellas de 147 euros cada una.

Café: El Kopi Luwak o café de civeta se obtiene de los excrementos de la civeta, un felino indonesio que se alimenta de granos de café y los expulsa sin digerir. Cuesta entre 750 y mil euros el kilo y puede disfrutarse en algunas cafeterías neoyorquinas por 40 dólares la taza.

Agua: ¿Quién querría agua del grifo pudiendo gozar del agua potable más pura presentada en una botella de cristal con incrustaciones multicolor de Swarovski? Aparte de los que no puedan pagar los hasta 370 euros que cuesta la botella de Bling H2O, claro está...

Perfume: Por mucho que se hable del Chanel nº. 5, nada como el Nº. 1 Imperial Majesty, creado en 1872 a petición de la reina Victoria de Inglaterra. Este perfume requiere un año para su elaboración y unos 200 ingredientes de todo tipo y de todas partes del mundo. Su envase de cristal de Baccarat de 500 ml, de fabricación limitada, incluye un diamante blanco y su tapón reproduce la corona de la reina. También era el elegido por los pasajeros de primera del Titanic, de forma que las mujeres lo llevaban a modo de colgante, lo cual no es de extrañar si se considera que su precio alcanza los 195 mil euros por frasco.

Comida: El alimento más costoso del mundo es la trufa blanca debido a su rareza, ya que no puede cultivarse, sólo se conserva fresca unos pocos días y crece en muy pocos lugares durante una época determinada del año. Aunque cuesta seis mil euros el kilo, un millonario de Hong Kong pagó 160 mil dólares por un ejemplar muy especial. También merece la pena mencionar el sándwich de 148 dólares McDonald (nada que ver con la cadena de comida rápida) de los almacenes Selfridges de Londres, hecho con pan amargo fermentado 24 horas, carne de ternera wagyu, foie-gras de langosta, mayonesa de trufa negra, queso brie de meaux (el antiguo queso real de Francia), rúcula, pimienta roja, mostaza y tomates pera.

Igualmente remarcable es la mermelada elaborada por Duerr's con motivo de su 125º aniversario, que incluye láminas de 24 quilates de oro comestibles, un champán Pol Roger Cuvée Sir Winston Churchill de 1996 y whiskey Dalmore 62 de Whyte & Mackay de 60 mil dólares la botella. Una tostada untada de esta mermelada cuesta unos 150 dólares, pero el tarro completo llega a los 2100 dólares. También con láminas de oro se sirve en la heladería neoyorquina Serendipity un helado en copa de cristal de Baccarat con cuchara de oro. El helado contiene vainilla de Tahití y Madagascar, chocolate, caramelos recubiertos de oro, trufas y caviar y sólo os costará mil dólares de nada.

En un restaurante, el plato más económicamente doloroso que se puede pedir es la carne de vaca de Kobe con pimienta y mostaza del Aragawa en Tokio, segunda ciudad más cara del mundo tras Zúrich. ¿Su precio? 580 dólares el plato.

Puros: Los habanos espléndidos de la marca Cohiba pertenecen a una edición limitada. Cada caja, cubierta de piel de raya curtida, contiene 25 puros de 20 cm cada uno y cuesta la friolera de 15 mil euros.

Diamante: El Diamante de la Esperanza es una de las gemas más raras y valiosas del mundo a causa de su corte y tono azulado. Pesa 45,52 quilates y ha pertenecido a personalidades como Luis XIV y María Antonieta. Fue subastado por Sotheby's en Hong Kong por 5,68 millones de euros. Un diamante azul similar puede encontrarse en un anillo de Chopard (imagen) con aro de oro blanco de 18 quilates, adquirido en 2007 por entre 16 y 18,5 millones de dólares por un coleccionista de diamantes.

Libro: Los Evangelios del príncipe Enrique, el León, cuya propiedad comparten actualmente los Estados de Alemania, Baja Sajonia y Baviera y la Fundación del Patrimonio Cultural Prusiano, es un manuscrito de 1188 elaborado por monjes con 226 hojas de pergamino y 50 ilustraciones únicas. Sólo puede verse durante, como máximo, seis semanas al año y fue obtenido en una subasta de Sotheby's en 1983 por 16 millones de euros.

Cuadro: El pintor Gustave Klimt realizó en 1917 un retrato de Adele Bloch-Bauer, posteriormente incautado por los nazis en la II Guerra Mundial. Fue adquirido por el magnate Ronald Lauder por 135 millones de dólares.

Fotografía: La obra 99 Cents II, Diptych (imagen, abajo) del artista alemán Andreas Gursky fue vendida por la casa de subastas londinense Sotheby's por 2,3 millones de euros.

Videojuego: Tras siete años de desarrollo y casi 20 millones de dólares invertidos, el videojuego Shenmue para la Dreamcast de Sega se convirtió en el más caro de la Historia, a pesar de que no impresionó demasiado y tuvo, por tanto, unas ventas más bien mediocres.

Videoclip: Con diferencia, el vídeo musical más costoso de la Historia fue Scream de Michael Jackson: siete millones de dólares. El rodaje duró once días y sólo el maquillaje de Jacko supuso tres mil dólares.


Película: A día de hoy, la película más cara de la Historia moderna es Piratas del Caribe 3: En el fin del mundo con 300 millones de dólares de presupuesto y más del triple recaudado, aunque se prevé que la producción de El hobbit costará 80 millones más. Sin embargo, considerando que el valor del dinero varía con el paso del tiempo, en realidad se considera que la película más costosa de la Historia fue la versión de Guerra y paz de León Tolstói dirigida en 1968 por Sergéi Bondarchuk, en la que se emplearon 100 millones de dólares de entonces, equivalentes a entre 600 y 700 millones de los de ahora.

Serie: Con 20 millones de dólares sólo el episodio piloto y cuatro millones por capítulo, Terra Nova de Steven Spielberg se ha convertido en la serie más cara de la Historia, si bien sus nueve millones de espectadores no han bastado para amortizar la inversión.

Actor: En la actualidad, la revista Forbes sitúa a Leonardo DiCaprio en la cumbre del top 15 de los mejor pagados de Hollywood con unas ganancias de 54 millones de euros gracias a sus recientes éxitos Origen y Shutter Island, que recaudaron juntas 840 millones de euros. Le siguen en el ránking Johnny Depp (35 m.€), Adam Sandler (28 m.€), Will Smith (25 m.€), Tom Hanks (24,5 m.€), Ben Stiller (34 m.$), Robert Downey Jr. (31 m.$), Mark Wahlberg (28 m.$), Tim Allen (22 m.$), Tom Cruise (22 m.$), Jim Carrey (20 m.$), Daniel Craig (20 m.$), Robert Pattinson (20 m.$), Brad Pitt (20 m.$) y Matt Damon (18 m.$). Estas cifras, eso sí, resultan ridículas si las comparamos con los 185 millones de euros que logró recaudar Mel Gibson en un solo año.

Coche: El automóvil antiguo de mayor valor es el Auto Unión de Audi (imagen, arriba), construido por encargo del mismísimo Adolf Hitler en torno a 1935. Actualmente quedan sólo cinco unidades, una de las cuales fue subastada por 15 millones de euros. En cuanto al coche moderno más caro, se trata del Bugatti Veyron (imagen, abajo), del cual se produjeron 300 unidades. Alcanza los 400 km/h, tiene una carrocería de fibra de carbono que pesa sólo 80 kilos y con ahorrar 1,4 millones de dólares podréis haceros con él.

Móvil: Hace pocos años, la empresa GoldVish ingresó en el Libro Guinness por un teléfono móvil de oro, diamantes y piel de cocodrilo que costaba un millón de euros. De igual forma, Apple entregó al futbolista David Beckham un iPod bañado en oro de 18 quilates con 430 diamantes de 4,30 quilates y valorado en 41 mil dólares.

Televisión: Con 28 kilos de oro rosado de 18 quilates, 72 diamantes y piel de cocodrilo cosida a mano, la PrestigeHD Supreme Rose Edition de Stuart Hughes es la televisión más valorada por su coste de 2,3 millones de dólares. Del mismo artista es el iPhone 3GS Supreme Rose de 2009 (3,1 millones de dólares), recubierto de oro de 22 quilates y adornado con 53 diamantes, aunque más tarde sacaría una segunda edición con oro rosado de 18 quilates, cientos de diamantes y una esmeralda de 7,1 quilates en el botón de navegación. 

Ordenador: Chapado en oro y con unas características técnicas insuperables, el ordenador de más precio está valorado en 24 mil dólares.

Reloj: Actualmente, el reloj más caro a la venta es el Sky Moon Tourbillon de Patek Philippe, a 800 mil dólares la unidad. De edición limitada, la firma Vaucheron Constantin comercializó por su vigésimo aniversario siete ejemplares de su Tour d'Ille, que estáis a tiempo de adquirir por apenas 1,5 millones de dólares.

Consolador: Aunque no lo creáis, hasta en el onanismo cabe el lujo. El joyero francés Jean-François Tokars, especializado en lo que llama joyas íntimas, vende a 54 mil dólares la unidad un juguete sexual de oro macizo de 18 quilates engastado con 117 diamantes.


Muñeca: La Barbie más valiosa incluye en su diseño 318 diamantes reales, lo que alza su precio hasta los 98,8 mil dólares, aunque fue realizada con fines publicitarios y no está, por tanto, a la venta.

Cama: Diseñada por el arquitecto holandés Janjaap Ruijssenaars, utiliza imanes para mantenerse flotando en el aire. Podéis haceros con esta ganga por aproximadamente 1,5 millones de dólares, instalación y señorita incluidas.


Hotel: El conocido Burj Al-Arab de Dubai, situado sobre una isla artificial a 280 metros de la playa, posee 202 suites dobles cuyos precios oscilan entre los 1500 y 30 mil dólares la noche. Está diseñado de modo que nunca dé sombra a la playa e incluye un helipuerto en su punto más alto. Aún más caro es el hotel La Mansión de Las Vegas, que pone a disposición de cada uno de sus 29 hospedados un mayordomo propio e incluye piscina privada, balneario, dos chefs (uno especializado en comida asiática y otro en continental) y traslado desde el aeropuerto en un Rolls-Royce, si bien los cinco mil dólares que cuesta cada habitación no incluye las comidas. No obstante, la habitación de hotel más susceptible de provocarnos la ruina es la Royal Penthouse Suite del hotel President Wilson (Ginebra, tercera ciudad más cara del mundo), que ocupa los 1680 m2 de toda una planta y cuenta con diez habitaciones, siete baños y un área privada para hacer ejercicio. Sólo 65 mil dólares por noche.

Casa: Con nombre propio y situada en Surrey (Inglaterra), Updown Court consta de 103 habitaciones, 23 hectáreas de jardines, helipuerto, cinco piscinas, cinco establos, 22 baños de mármol y unos 4600 m2 cubiertos, amén de diversas obras de arte, como sus mosaicos de oro de 24 quilates. Para los interesados, podéis ir sacando 105 millones de euros de vuestra cuenta bancario en las islas Caimán. Y si preferís un modesto pisito en Nueva York por 72 millones de dólares, informaos sobre el apartamento The Pierre, el cual posee unas magníficas vistas del Central Park desde sus varias terrazas, así como escaleras de mármol negro, paredes revestidas con madera inglesa antigua, veinte ventanas de estilo afrancesado y una original sala de bailes que en la actualidad se usa como salón.

Trajes: La firma Brioni diseña maravillas cuyo precio varía entre los 4200 y los 7500 dólares.

Bikini: Susan Rosen diseñó para Victoria's Secret un bikini de 150 diamantes Steinmetz D libres de marcas (y, por tanto, con un brillo inigualable) puestos sobre platino. También incluye un diamante de 51 quilates y otro de corte esmeralda, ascendiendo su precio hasta los 30 millones de dólares.

Zapatos: Aunque los zapatos más caros en la actualidad es un conjunto de tres piezas de 1830 dólares de la casa Berluti, los prestigiosos zapatos Lobb, que suelen valer entre 700 y mil euros, pueden alcanzar los 3500 euros si están hechos a medida.

Objeto: Estas cifras generan escalofríos, pero se quedan en nada frente a los costes de grandes infraestructuras de todo el mundo. Y, curiosamente, el objeto de mayor valor en la faz de la Tierra... no está en ella. De hecho, está orbitando a 360 km de la atmósfera, y es que la Estación Espacial Internacional ha llegado a costar más de cien mil millones de dólares.



22 ene 2012 | Por: Nacho

Palomitas

No hay mayor placer tras gastarse ocho eurazos en el cine que comprar unas palomitas para ver durante la proyección. Pero, ¿por qué palomitas y no, por ejemplo, zanahorias? La razón la encontramos en la Historia:

La primera proyección cinematográfica, de los hermanos Lumière (imagen), tuvo lugar en Lyon en 1895. Pronto, la técnica se extendió a Gran Bretaña y, desde allí, a EEUU, hasta que en 1927 nació el cine sonoro y, con él, el doblaje de la mano de Paramount Pictures. Por tanto, la época de esplendor del cine podría situarse en torno a esta década. ¿Y qué sucedía en EEUU por aquel entonces? Que el American way of life comenzaba a venirse abajo después de que los norteamericanos hubieran estado 'viviendo por encima de sus posibilidades', lo que trajo consigo una de las mayores crisis de toda la Historia: la Gran Depresión.

Tal y como estaban las cosas, el cine se convirtió en el único medio de entretenimiento y evasión asequible para los bolsillos de los miles de parados. Y, por avatares del destino, el chicagüense Charles Cretors había inventado a finales del siglo XIX la máquina comercial para fabricar palomitas de maíz, materia prima más que abundante en el continente, gracias a lo cual se pudo comercializar un producto baratísimo, sabroso y, en consecuencia, muy popular (si bien demasiado calórico, lo que ha motivado que el presidente de Sony Pictures propusiera una oferta de snacks sanos, como yogures o copas de frutas) . De esa forma, cuando llegó la hiperinflación, en vez de desaparecer la costumbre de consumir palomitas (que a su vez había sustituido al castizo y engorroso cucurucho de pipas), dado que su precio no había aumentado, sirvió de incentivo para que la gente siguiera yendo a los cines, aunque fuera sólo por llenarse un poco el estómago. Además, al ser un alimento salado, los vendedores tuvieron la gran idea de comenzar a vender también refrescos, obteniendo unos ingresos desmesurados.

Más tarde, en la década de los '50, Jim Vicary comenzó a experimentar con los famosos mensajes publicitarios subliminales en los cines de EEUU, con unos resultados espectaculares: un aumento del 18% del consumo de Coca-Cola y una demanda de palomitas en torno a un 57,5% superior. Aunque pronto esta clase de prácticas fueron tajantemente prohibidas –a pesar de que posteriormente el propio Vicary admitió el montaje–, la costumbre de tomar palomitas durante una película quedó tan arraigada que aún hoy en día es uno de los alimentos más consumidos incluso en proyecciones particulares (películas en casa, partidos de fútbol, etc.).


Por si os interesa, aparte de paloma y palomita (por su forma), este alimento también es conocido en español como momochtli (idioma náuhatl), popcorn (en inglés, maíz que salta)/porcor/poscon, pochoclo (pop + choclo), pururú/pororó (en guaraní, explotar), poporocho/poporopo, pipoca, flor (por su forma), rosa/roseta/rosita (por su forma), rosca/rosquita, cabrita, crispeta/crispete, cotufa (del inglés corn to fry = maíz para freír), canguil, cancha/canchita, cocaleca, ancua, millo, gallito, tostón y pajareta (por su forma).


FUENTES: WIKIPEDIA, MUY INTERESANTE DIGITAL
28 nov 2010 | Por: Nacho

OK

Probablemente, las siglas (si es que lo son) más usadas en cualquier idioma del mundo civilizado. Y su etimología da para mucho hablar (en este caso, escribir), ya que es tan incierta que las teorías son múltiples (ya se sabe: "La victoria tiene muchos padres"). Os pondré cuantas he encontrado a continuación en orden más o menos cronológico:

En primer lugar, existen entendidos que sitúan el origen del vocablo en la expresión okeh () del idioma choctaw (indígena norteameriano) o en la afirmación latina hoc illem, previo paso quizá por el equivalente occitano oc, que probablemente llegó a EEUU desde el continente africano con los esclavos negros, aunque existen evidencias de que el rey británico Ricardo I, Corazón de León usaba esta afirmación (siendo provenzal, sólo hablaba occitano y francés), lo cual era motivo de mofa por parte del pueblo, especialmente debido a lo indeciso que era el monarca (lo que le valió el sobrenombre de Le Roi Oc-et-Non, es decir, el Rey Sí-y-No). Igualmente, los irlandeses poseen en su lengua la exclamación och aye (probable corrupción del oh yeah), que pudo ser transmitida a los norteamericanos como consecuencia de la ingente inmigración irlandesa del país, especialmente en Massachusetts y Boston (dato este último interesante, ya que de Boston procede la primera referencia al término).

Otros opinan que podría proceder de las iniciales de ola kalá (todo está bien), lo cual era escrito en la antigua Nueva York, donde residía gran cantidad de población griega, en las mercancías llegadas desde su tierra natal. De forma similar, las balas de algodón de las plantaciones sureñas francófonas de EEUU se marcaban con las siglas de au quai (al muelle, pronunciado o-k) cuando estaban listas para su embarque, lo cual también ocurre con otra versión, que sostiene que la expresión procedería de una deformación gráfica de all correct, producto del analfabetismo de los encargados de marcar el equipaje de los trenes. No obstante, muchas otras teorías alternativas postulan también que esta deformación se pudo haber producido en otras circunstancias (por ejemplo, también se le atribuye el primer uso al presidente estadounidense Andrew Jackson, retratado en la pintura de la derecha).

También podría tratarse de una cuestión fonética, ya que, en catalogación de madera, la más fina era la de roble (en inglés, oak), que era llamada oak-A (pronunciado oukei, transcripción de la pronunciación de las letras «o» y «k», respectivamente, en inglés), o incluso podría suponer la negación del KO (knock out) del boxeo.

Ya en los años '30 del siglo XIX, existió un telegrafista especialmente eficiente llamado Oscar Kevin que solía firmar sus mensajes con sus propias iniciales. Lo mismo hacía el jefe de control de calidad de la empresa automovilística Ford (o Mercedes-Benz, según otras versiones), Otto Kaiser, que marcaba con sus iniciales a los vehículos que pasaban la inspección. En la misma línea, Martin Van Buren (imagen) utilizaba el sobrenombre Old Kinderhook en referencia a su lugar de nacimiento, una villa de Nueva York, y llegó a formarse el Democratic OK Club, que vendía al candidato a presidente estadounidense como una persona correcta, fiable y veraz.

En torno a la misma época, los inmigrantes italianos de las acerías norteamericanas avisaban al grito de "¡Occhiali!" cuando vertían el acero hirviendo para que el resto se pusiese las gafas protectoras, aunque el ruido de la industria debía ser tal que sólo se escuchaba algo así como ok. A pesar de todo ello, la primera evidencia que se tiene del término apareció en 1939 en un artículo atribuido a Charles Gordon Greene, editor del periódico Boston Morning Post, que gustaba de poner iniciales y, entre paréntesis, su significado, provocando en ocasiones la incoherencia al atribuir deliberadamente iniciales incorrectas a ciertas expresiones. En este caso, por ejemplo, se escribió OK como siglas de all correct. Evidentemente, toda teoría sobre el término fundamentada en hechos posteriores a este año deja de ser creíble, aunque es mi deber mencionarlas para interés del lector.

De hecho, la explicación más conocida se remonta a la Guerra de Secesión, acontecida en EEUU entre los años 1861 y 1865, durante la cual se anotaban en una pizarra las bajas en el campo de batalla. Cuando no ocurría ninguna muerte, se anotaba 0 killed (cero muertos), que, por similitud entre el cero y la «o», se quedaría en el actual OK con el significado de algo positivo.

La última teoría se sitúa alrededor de 1867, cuando el ingeniero alemán John Augustus Roebling diseñaba el Puente Colgante de East River y firmaba los escritos aprobados con las iniciales AK (alles klar, expresión alemana para todo correcto). Sin embargo, la pronunciación por parte de sus compañeros de la palabra all (todo, pronunciado oll) le causó tal confusión que acabó mezclando ambos idiomas y escribiendo OK, es decir, oll klar, que se asemeja a la expresión oll klor del bajo alemán con el mismo significado.

Como colofón, cabe señalar lo curioso que es el gesto utilizado en sustitución de OK, consistente en formar una circunferencia juntando las yemas de los dedos pulgar e índice y levantando el resto, ya que supone la transcripción gestual de las dos letras: la «o» (circunferencia) y la «k» (formada por los tres dedos extendidos). Algunos dicen que esta clave (en inglés, key) se usaba durante la Guerra de Secesión para indicar que todo iba bien, recibiendo el nombre de O Key, esto es, la clave de la «o» (circunferencia).