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30 oct 2010 | Por: Nacho

Morder el polvo

Aunque esta expresión comienza a estar en desuso, todavía se entiende que, cuando alguien muerde el polvo, significa que es derrotado o que se rinde. El origen de este vocablo proviene de una costumbre histórica:

Durante la Edad Media, las batallas entre caballeros estaban a la orden del día. Cuando uno de los combatientes era herido de muerte, era costumbre coger un puñado de tierra y llevárselo a la boca como muestra de respeto a la madre tierra que los había sustentado y que los custodiaría de ahí en adelante.


FUENTE: SUAZO PASCUAL, G. Abecedario de dichos y frases hechas, 2ª Edición, EDAF. Madrid, 1999
29 oct 2010 | Por: Nacho

Echar un polvo

Hoy en día nos referimos habitualmente al acto sexual como "echar un polvo", pero, ¿cuál es el origen de esta curiosa expresión?

La expresión "echar un polvo" fue acuñada por los fumadores de rapé (polvo de tabaco), quienes habitualmente abandonaban las reuniones sociales para fumar en privado. Dada la conocida fama del llamado cigarro de después [del acto sexual], no es de extrañar que echar un polvo acabara identificándose con el previo al propio acto de fumar.

Por otra parte, la connotación podría proceder también de la famosa expresión latina "Memento, homo, pulvis es et in pulverem revertis" ("Recuerda, hombre, que polvo eres y en polvo te convertirás"), pues su variante "Del polvo nacimos y en polvo nos convertiremos" parece recordar que todos los hombres nacimos como consecuencia de una cópula, es decir, del polvo nacimos. De hecho, esta frase bíblica del Eclesiastés es pronto seguida por el relato más erótico probablemente de toda la Biblia (sólo equiparable, dicen, al Kama Sutra): la relación del rey Salomón y Sulamita.


FUENTES COMPLEMENTARIAS: SUAZO PASCUAL, G. Abecedario de dichos y frases hechas, 2ª Edición, EDAF. Madrid, 1999;
NEVILLE, K. El círculo mágico, Ediciones B. Holanda, 2010