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22 oct 2012 | Por: Nacho

Sentidos

Desde pequeños, se nos ha dicho, como sentenció en su día Aristóteles, que existen cinco sentidos del hombre: visión, audición, sabor, olor y tacto. Permitidme hoy echar por tierra semejante afirmación con una pequeña entrada sobre los 'sextos sentidos':

Como decía, son cinco los sentidos sensoriales tradicionales, independientemente de los individuos que presenten discapacidades sensoriales (ceguera, sordera, ageusia, anosmia...) o de que puedan presentarse en mayor o menor intensidad (esto es más evidente al comparar los sentidos animales con los humanos), llegando incluso a combinarse entre sí (sinestesia). La vista, cuyo órgano son los ojos, es la capacidad para detectar e interpretar las ondas electromagnéticas del espectro de luz visible. Sabido esto, parece evidente la existencia de dos subsentidos derivados de la vista: la percepción cromática o fotorrecepción (capacidad para distinguir colores según la longitud de las mencionadas ondas) y la percepción lumínica (capacidad para distinguir el brillo del color o la intensidad de la luz), que permiten respectivamente las visiones fotópica y escotópica mediante los conos y bastones situados en el interior del ojo. También se ha discutido la inclusión de la percepción de la profundidad como un tercer subsentido, pero realmente se trata de una "función postsensorial cognitiva derivada de tener visión".

El segundo sentido es el oído o la capacidad mecánica, oídos mediante, de percibir vibraciones del entorno y traducirlas en forma de sonidos, si bien cuando la frecuencia de dichas vibraciones excede del espectro audible se convierte en competencia del tacto. Con este sentido se relaciona la equilibriocepción o sentido del equilibrio, que permite la detección de tres ejes dimensionales del espacio: arriba-abajo (altura), izquierda-derecha (anchura) y adelante-atrás (profundidad o fondo). A su vez, un subsentido de la anterior bien podría ser la percepción gravitatoria o gravidez. También se relaciona con ella la ecolocalización o capacidad para orientarse y localizar obstáculos emitiendo sonidos y recibiendo e interpretando el eco, como hacen los murciélagos y algunos cetáceos.

La lengua y el paladar permiten la existencia de un sentido químico –complementado por el olfato– denominado gusto que es capaz de discernir al menos cuatro sabores (subsentidos): dulce, salado, amargo y ácido (aunque los receptores del primero y el tercero aún no se han identificado a día de hoy, por lo que la imagen que acompaño no goza de total aceptación científica). Debe descartarse del ámbito del gusto la percepción de la pungencia o picor (el mal llamado sabor picante), puesto que en realidad supone una estimulación de los receptores del dolor y, por tanto, atañe al sentido del tacto. No así sucede con el quinto sabor descubierto en Oriente hace dos siglos: el umami (en japonés, sabroso). Sin entrar en diatribas científicas, sabed que este sabor, que ya se reconoce en todo el mundo como básico, nace de la percepción de un aminoácido principalmente presente en carnes y condimentos artificiales, por lo que es descrito como un agradable y prolongado sabor cárnico.

El otro sentido químico es conocido como olfato o, en el ámbito académico, olfacción. Se fundamenta en cientos de receptores ubicados en la nariz capaces de detectar, a diferencia del gusto, miles de olores diferentes (en el caso del ser humano, más de diez mil) cuando las partículas aromáticas u odoríferas de los cuerpos volátiles los estimulan.

Finalmente, el sentido del tacto o mecanorrecepción usa principalmente la piel para percibir cualidades de los objetos y el entorno como la presión, dureza, textura, etc. No obstante, también permite percibir la temperatura (termocepción), el dolor (nocicepción), el estado de los órganos (interocepción) y la posición relativa de los músculos (propiocepción). Este último subsentido se relaciona de algún modo con todos los anteriores, pero especialmente con la equilibriocepción, la nocicepción y la interocepción (que, en realidad, es más bien un subsentido de la anterior). También mantiene un vínculo significativo con la cenestesia (percepción vaga y general del estado y existencia del propio cuerpo) y el sentido de alerta al peligro (lo que me gustaría llamar sentido arácnido), mecanismo de patente existencia que encuentra su máxima expresión en el instinto de supervivencia de los animales y que, a su vez, tiene relación con el sentido universal (capacidad de los perros y otros animales para detectar la energía de otros seres vivos), la magnetorrecepción y la electrorrecepción (capacidad de algunos animales –y humanos– para detectar campos electromagnéticos). Esta última resulta especialmente interesante, porque no sólo se presenta de forma activa, sino también pasivamente al detectar los campos eléctricos generados por otros animales. Además, comparte un subsentido con la equilibriocepción que funciona de modo parecido a la ecolocalización: la electrolocalización.

Para finalizar, quisiera dirigir un pensamiento hacia los sentidos no sensoriales, como la cronocepción (percepción del tiempo) o la empatía (percepción de las emociones) –alguno incluiría también la hasta ahora bastante indefinida sexocepción–, esencialmente basados en la experiencia subjetiva del individuo –su órgano correspondiente sería, pues, la mente (a pesar de su inexistencia física), lo que refuerza la noción del cerebro como órgano sensorial único y definitivo–. Alejándose del concepto de sentido como tal, podrían añadirse asimismo la intuición e incluso el sentido común y algunos otros supuestos sentidos –ahora sí: el sexto sentido original– que directamente han quedado relegados al campo de la parapsicología, como podrían ser la clarividencia y la telepatía.


FUENTE: WIKIPEDIA

FUENTE COMPLEMENTARIA: TARINGA!
29 abr 2012 | Por: Nacho

Piercings

Desde hace algún tiempo, parece que cada día nos acercamos más a la realidad futurista de Los Juegos del Hambre: peinados extravagantes de colores inusuales, mucho maquillaje, vestimentas de toda clase, tatuajes diversos... y piercings a mansalva. Lo más sorprendente es el control que tiene la gente de todas estas tendencias, hasta el punto de manejar con soltura toda una jerga incomprensible para los ajenos al mundillo. Por ese motivo, hoy os traigo una intensa entrada sobre los variados nombres de los piercings más (y menos) conocidos:

Empezando desde arriba, el piercing que a más altura puede encontrarse generalmente es el de la ceja (eyebrow). Si bien lo habitual es que se sitúe en vertical, también existe la posibilidad de encontrarlo horizontal, siempre en el extremo más alejado de la nariz, pues es la zona menos peligrosa. De igual modo, en la sien se coloca el llamado teardrop (lágrima) o anticeja (imagen), cuya posición es variable (vertical, horizontal, diagonal...).

A más o menos la misma altura, atravesando perpendicularmente la parte superior del tabique de la nariz, puede hallarse el puente (bridge) en la zona de igual nombre; también se le conoce con los nombres de Niebuhr y Erl (y, por fonética, Earl), este último en honor a Erl van Aken, pionero de las perforaciones al que se le considera el inventor de dicho piercing. Aunque no es habitual, existe una variedad en vertical de este piercing.

Aparte del piercing convencional de la nariz (nostril, que en inglés designa al orificio nasal), en ella pueden localizarse los llamados septum o aro de toro (en el septo nasal) y Austin bar, que atraviesa de forma horizontal la punta de la nariz y lleva el nombre de la primera persona en llevarlo, quien fue perforada por el fundador de la London Piercing Clinic, Patrick Bartholomew. Derivados de los anteriores, estarían el nasal tip o rhino, un nostril en la punta de la nariz; el septril, un septum normalmente en forma de T (de modo que sólo sobresale una bola) cuyo nombre inventó el local tejano Obscurities, si bien el creador del septril, el español Toro, lo denominó jungle (jungla); y el nasallang (imagen), ideado por Cliff Cadaver, que combina dos nostrils y, a veces, un septum.

La oreja es sin duda la zona más versátil para colocar piercings, pues no sólo es aprovechable el lóbulo (lobe) en horizontal y vertical, sino que existen muchas otras perforaciones con nombre propio: ear head, pinna o hélix (cartílago superior, aunque algunos identifican el hélix con el antihélix), auricle y antihélix (debajo del anterior, en el cartílago exterior o interior, respectivamente), ear-clit, flaps o tragus (en la zona homónima, situada sobre la entrada al canal auditivo), daith (en el pliegue más interno de la oreja), babcock o snug y construction, scaffold, niler –por Eric Niles, del estudio Gauntlet– o rook (en el pliegue superior al anterior, aunque hay quienes diferencian entre ambos y sitúan el rook entre el snug y el antitragus), antitragus (siguiendo el pliegue anterior, más abajo, sobre el lóbulo), conch o concha (atravesando de lado a lado la concha auditiva), industrial (barra que atraviesa la oreja simultáneamente en los puntos del antihélix y el auricle; también puede encontrarse en el ombligo y, con varios industriales, se logra un ear/navel cage)... La combinación de varios de éstos es conocida como ear project (imagen).

Algo más abajo, en la mejilla (cheek o dimple), podría asimismo situarse un piercing facial de gran éxito durante el movimiento punk de los años setenta. Más habituales son los piercings labiales, también muy variados: chupatornillos, beauty mark, Crawford, Crayfish, Madonna, Marilyn o Monroe (encima del labio superior, donde Marilyn Monroe tenía su famoso lunar), philtrum, cleft, upbret, KA o Medusa (justo encima del labio superior, en la denominada gota), spider bite (dos Monroes, uno a cada lado), glicker, rooster, scrump(t)er, scrumpy o smiley (atravesando el frenillo superior del labio; debe su nombre a que sólo se suele ver si la persona que lo lleva sonríe), frowny (atravesando el frenillo inferior), labret (bajo el labio inferior, en el centro; si atraviesa el labio verticalmente, se conoce como angel kiss), snake bite o mordida de serpiente (dos labrets, uno a cada lado)... Otros piercings orales exitosos son los linguales, ya sea atravesando la lengua (rim, nombre también usado localmente para designar al hélix) o su frenillo (web). También es conocido el venom (imagen), nombre a juego con el de spider/snake bite que designa al anillado simétrico de la lengua o los labios.

En el resto del cuerpo, son habituales los piercings epidermales o superficiales (surface), como los situados en la nuca (nape), el pecho (cleavage o majestic), los brazos o debajo de la nuez, conocido este último con el nombre de Madison (imagen) por la actriz porno Madison Stone, que lo popularizó (si bien la primera persona conocida en llevarlo fue Rasmus Nielson). Asimismo, los piercings en los pezones (nipples) y el ombligo gozan de gran popularidad entre ambos sexos, particularmente entre las mujeres en lo que respecta a los últimos (el navel, que atraviesa la mitad superior de la circunferencia del ombligo, es el más extendido). La combinación de varios piercings en los pezones es conocida bajo el nombre de nipple pocketing.

En último lugar, estarían los piercings localizados en los genitales. Para ellas, las alternativas consisten en situarlos en los labios mayores (majora u outer) o menores (minora o linner) o en el clítoris, atravesándolo vertical u horizontalmente de forma completa (clit) o parcial (hood). Otras opciones femeninas son el venus, Rageina, Catherine o Christina (con el nombre de quien lo llevó por primera vez, se sitúa en el pubis; si es horizontal, se conoce como Layne, por la artista lady Layne D'Angelo), el triángulo (bajo el clítoris), el fourchette (en la unión inferior de los labios mayores) y el princesa Albertina (atravesando la uretra). Para ellos, la aristocracia también se encuentra presente en la figura del príncipe Alberto (en 'honor' a Alberto de Sajonia, de quien se decía que poseía un piercing así, es el equivalente masculino del último mencionado, que también se coloca a veces en el ano con el nombre de príncipe Carlos), amén de otros piercings, como el púbico, el foreskin (atravesando el prepucio), el dydoe (atravesando el borde superior del glande), el ampallang (atravesando horizontalmente el glande; combinado con el siguiente, forma la cruz mágica o magic cross), el apadravya (atravesando verticalmente el glande, como una especie de combinación entre el príncipe Alberto y su variante inversa; dado que hace el sexo más placentero para ambos, también se le conoce como happydravya), el speed bumps o frenum (en el frenillo), el low frenum o lorum (al final del pene, encima del escroto), el hafada (en el escroto) y el guiche o guigue (bajo el escroto, en el espacio entre éste y el ano; también lo llevan algunas mujeres).


Además de todos éstos, existen otros piercings menos habituales, como el de la barbilla (chin), el de la clavícula (collarbone), el handweb (atravesando la unión entre el pulgar y el índice), el finger ring (que simula ser un anillo en torno al dedo, como se aprecia en la imagen superior), el transfinger (atraviesa de lado a lado el dedo), entre los nudillos (knuckle), el mordisco de vampiro o vampire bite (a un lado del cuello), el corsé (varios piercings alineados a ambos lados de la espalda y unidos por lazos, como si fuera un corsé), el flesh coil o espiral, los encadenados (chained), los escalonados o ladder (es decir, varios piercings alineados como una escalera), los orbitales (dos piercings unidos por un anillo, como en la imagen inferior), los microdermales, los musculares o las dilataciones, que sí comienzan a verse más a menudo en la actualidad.

Entre los realmente peculiares, pueden mencionarse el eyelid (atravesando el párpado), el Ragnar (snug transversal llevado por vez primera por Thure Ragnar Stedt), el UFO (unión orbital de un rook y un hélix; su nombre, traducción inglesa de OVNI, hace referencia a su carácter orbital), el Ashley (labret vertical tipo angel kiss que, en lugar de atravesar el labio inferior hacia afuera, lo hace hacia adentro), el low labret o lowbret (labret situado lo más bajo posible), el Nick (lowbret inverso con el nombre de quien lo hizo y también de quien lo llevó por primera vez, tocayos ambos), el de la úvula, el Sprung (que atraviesa la mandíbula desde debajo de la lengua hasta debajo de la barbilla y lleva el nombre de su primer usuario conocido), el prayer (surface en el dorso de la mano especialmente visible cuando se unen las palmas de las manos, como cuando se reza), el del himen, el Isabella (barra que atraviesa desde el pubis femenino hasta la uretra), el Nefertiti (combinación del hood y el Christina así llamada por su belleza, equiparable a la de la faraona egipcia), el scrunty (atravesando la uretra femenina), el apadydoe (combinación orbital de un apadravya y un dydoe), el halfadravya (medio apadravya), el dolphin (un príncipe Alberto unido a otro aún más profundo, lo que le da aspecto de delfín; hay una variante dilatada cuyo creador denominó killer whale), el witch (atravesando el pie de arriba abajo por las uniones de los dedos; su nombre proviene de la antigua creencia de que quienes nacían con los dedos unidos eran brujos), el Aquiles (atravesando el talón de Aquiles) y otros llamados piercings extremos.



FUENTES COMPLEMENTARIAS: FACEBOOK, URBANSTYLE, CUERPO Y ARTE, ELCUERPO.ES
21 ene 2012 | Por: Nacho

Testigo

Ya basta de hablar de gastronomía y volvamos a lo mío: el Derecho. Y hoy con una palabra bien interesante cuyo origen no recordé hasta hoy. ¿Sabéis de dónde viene la palabra testigo? ¡Ahora lo descubriréis!

Como siempre, el primer paso para encontrar la etimología de una palabra es acudir al omnipresente DRAE, que nos relaciona testigo con testiguar, del latín testificare (testis facere = hacer testigo). Esta raíz, testis, a su vez procedería, según unos, de testa (cabeza), de tal modo que el testigo sería quien da la cara, quizá a riesgo de perder su cabeza; además, testa también designa a un tipo de vaso para beber vino, lo cual enlaza magníficamente la labor del testigo sincero con el famoso proverbio latino "In vino veritas" ("En el vino está la verdad") de Plinio 'el Viejo'. Según otros, provendría de tristis (tri sti = estar tercero), traducible del indoeuropeo como "tercero que se mantiene al margen", hipótesis bastante atrevida que algunos han llevado incluso más lejos al relacionarla con la palabra triste – por la congoja que puede causar o transmitir la situación al testigo – o la inglesa tree (árbol), ya que ese tercero se quedaría al margen del conflicto como si se tratara de un árbol (absurdo).

Por otro lado, es muy popular la teoría que defiende una supuesta evolución fonética de testigo desde el latín testiculus (testículo), ya que en la Antigua Roma existía la costumbre de que, al realizar un juramento ante iguales o superiores (nunca ante inferiores, al igual que con los saludos), en vez de usar una Biblia o Constitución, en aquel entonces inexistentes (e irrelevantes), los hombres se apretaran sus partes, como diciendo "Juro por éstos que digo la verdad" (y, quizá, si se descubría un falso testimonio, éstos desaparecieran...), lo cual, sea dicho, recuerda a aquello ya comentado en este blog de 'por huevos'. También es curioso cómo hay quienes opinan que, realmente, ya que testiculus sería el diminituvo de testis (lo mismo ocurre con palabras como caniculus [perrito] > canijo, homunculus [hombrecillo] > homúnculo o Calígula [botitas]), podría venir a significar algo así como testiguitos (pequeños testigos), cabecitas o vasitos (recordad los múltiples significados de testis).

De igual modo, la relación testigo-testículo remite a la costumbre eclesiástica, jamás confirmada por la Iglesia, de comprobar la virilidad de los futuros papas o papables palpándoles sus intimidades (de hecho, el eminente Corominas opinaba que testiculus significaría testigo de la virilidad, y, efectivamente, aún hay mucho machito que se reafirma apretándose la entrepierna). Supuestamente, el cardenal candidato a papa (Pedro Apóstol Pontífice Augusto) había de sentarse en una silla agujereada, de modo que el cardenal más joven del cónclave –según otras versiones, todos los cardenales– pudiese realizar la comprobación y confirmar que todo estaba en orden con la escatológica fórmula "Duos habet et bene pendebant" ("Tiene dos y cuelgan bien"), evitando así que la leyenda de la papisa –que no Mama, como dicen algunos– Juana (imagen) se hiciera realidad. Y, llegados aquí, soy incapaz de ahorrarme una anécdota: se dice que la susodicha tuvo un hijo frente a la Iglesia de San Clemente, lo cual le valió una horrible muerte por parte de las autoridades romanas. La impostora no fue incluida en el listado de sumos pontífices (o, mejor dicho, fue sustituida por su 'tocayo' Juan VIII) y, tras su muerte, se declaró un ayuno de cuatro días (ayuno de la papisa) y se escribió junto a su tumba la siguiente aliteración (que suena a trabalenguas): "Petre, Pater Patrum, Papisse Prodito Partum" ("Pedro, padre de padres, propició el parto de la papisa"). Por ese motivo, según cuentan, las procesiones siempre han rehuido dicho lugar (evasión que sí está constatada), ya que los papas lo detestan* (dei testi, es decir, poner a los dioses de testigos de un exabrupto, acepción aún recogida en el DRAE).

*Lo admito: me ha costado meterlo.


FUENTES COMPLEMENTARIAS: ELCASTELLANO.ORG, PATYP SCRIPTORIUM
19 nov 2010 | Por: Nacho

Estar en bolas

Todos conocemos el significado de la expresión, alusiva al desnudo y, metafóricamente, cuando uno queda en evidencia, con una mano delante y otra detrás (se entiende que para taparse las partes pudorosas, obviamente). Y ciertamente los testículos se asemejan a un par de bolas, pero al parecer no es éste el origen del eufemismo:

Una vez más, se nos plantean dos teorías al respecto:

Por un lado, existen autores que creen que el modismo procedería de la germanía estar en bola, donde bola equivale al mercado público o la feria. Por tanto, nuevamente aparece una referencia a la evidencia o exhibición pública.

Por otro lado, la expresión podría derivar por la similitud semántica entre bola y pelota, aumentativo este último de la palabra pelo. En consecuencia, sólo se hace referencia al vello corporal, quizá incluso al púbico, pero en ningún momento a los propios testículos. Sin embargo, ya se sabe que el pueblo suele modificar el idioma a su antojo... dejándolo en pelotas.


FUENTE: AGUAS NEGRAS
9 nov 2010 | Por: Nacho

Pene

«Tiene nombres mil el miembro viril», dice la canción, y cierto es. Aquí una recopilación de algunos de ellos:

Abregrutas, abreostras, anguila, animal, antena, aparato, árgano, armamento, armatoste, arrollado de venas, asta, asunto, atributo

Badajo, balano/bálano, banana, barra/barreta (de carne), bastón, bejuco, berenjena, bergamota, bergantín, bergo, bestia, biáncamo, bicha/bicho(la), bimbín/bimbolo/bimbolita, biringa, birote, boa, bobola, bollo, bolsa, bondiola, brocha, bruta, bulto, burguer, butifarra

Caballero, cabeza/cabezón, cabilla, cable, cachiporra, cacho (de carne), cadorcha/cadorna, callampa/callampón, callaputas, calvo, camarón, campana/campanita/campanilla, camote, canario, cangrejo, caña, cañón, caoba, carajo/carajillo, carne en barra, casco alemán, chacotero, chafalote/chafarote, chagarza, chagual, chaira, chalampi/chalompa, chambeador, chaparro, charasca, charinga, chava, checo, chibichanga, chicha/o, chicito/chizito, chilaba/chilate/chile/chilo, chimbo, chipota, chirulo, chistorra, chi(qui)to, choclo, chola, chorizo, chorra, chóstomo, cho(s)ta/o, chotera, chulapi, chunchula, chupachup/chupetín, chupete, chupilco, churra/o, chuto, cíclope, cigala, cimbrel, cincel, c(h)ipote, ciruelo, ciruto, clavo, cohete, coisa, cola/colilla/colita, colloma, congrio, conina, copi, corcho, corneta, cosa/cosita, (pala)cuca, cuecueche, cuero

Dedo, delantero, destornillador, destripador, diuca, dominico, donga

Encajoso/a, equipo, escopeta, espada, estaca, estadoñu, estrolin

Falo, fenómeno, fierro, flaco, flauta, forcha, freno de mano

Gans(it)o, ganzo, garcha, garcilote, garlopa, garomp(et)a, garrote, goma, guacharaca, guadaña, guagua, guañaño/huañaño/wañaño, guarifaifa, guarnición, guasamandrapa/guazamandrapa, guasca/huasca, guazamayeta, güeva/o, guindola

Habano, herramienta, hierro, huérfana

Instrumento

Jan, jinete, juguetón/a

Kika

Lápiz, leña/o, lezna, limón, llanero solitario, llorrona, loly, lomio, longaniza, luqui

Macabia, macana, maceta/maseta, machete, machuca, majá, majapapas, mamerro, mandado, mandanga, mandarria, manija, manga/o, manguaco, mangual, manguera, manubrio, masacuata/mazacuata, mástil, mastique, matapuchas, material, matraca, mayelu, mazo, mazorca, mendó, méntula, mercado, mereces, metralleta, metro, micrófono, miembro (viril), ming(olin)a, mochococho/mochocota, mocoso, mojote, mona, monda/mondá, mongol, monstruo, morcilla, morronga, muchachote, muñeco

Nabo, nácaro, nardo, negro/a, nepe, niño, nunflo, nutria

Ñema, ñonga

Paja, pájaro/pajarito, palanca, palmera, palo(te), paloma, pancho, parra, paquete, pedazo, pelado/pelón(a), peleona, penca, pene (en latín, cola), pepe/pepito, pepino, percha, perrito (caliente), pescue(zona), pica/o/picahielo/picaseso, picha/o/pichi/pichula, pij(ot)a/pijo(te), pilila/pilita/pilín, pincel, pinchila, pincho, pin(don)ga/o, pingüino/pingüiñoño, piola, pipe, pipí(lín)/pipi(o)lita, pipisito, pique, pirinola, piripi(n)cho, pirrín, pirula/o/pirulí(n)/piruleta/pirulita, pisapollos, pispiote, pistacho, pistola/pistolita/pistolón, pito/pitilín/pitulín, pitón, pitufo, pizarrín, plátano, polla, poronga/o, porra, poste, potranca, príapo, prieta, proveedor,  punta, puro

Rábano, rabo, rajatela/rajón, reata/riata, regalón, rifle, rila, ripio, rolo, rompeconchas

Sable, sacacorchos, sacho, salchicha/salchichón, saoco, sardina, seta, sin hueso, sobaz, sogán, solitario, suancito, sultán, sunsún/zunzún

Tallo, taraja, tararira, tarasca, tarugo/taruguito, tercera pierna, tiliche/tilín, tita, títere, todo lo gordo, tolete, tolonga, tornillo, torniquete, toronja, tótem, trabuco, tragasapos, tranca/tranquera, travieso/a, tripa, trípode, triquis, trola, tromp(et)a, troncha/o, tronco/tronquito (venoso), trozo (de carne), tubo, tuco, tufona, tula/tuleño

Vaginómetro, vara, veladora, verdura, verdolaga, verenice, verga(nsito/a)/verge/versh, verija, vértebra, vianda, víbora, vichola, virote

Yuca

Zambomba, zanahoria, zurriago


Y un apunte final: ¿no os parece curioso que tanto en español como en inglés usemos la palabra polla (cock) para referirnos a la vez al miembro viril y a la hembra del pollo? Podría especular sobre esto, pero me gustaría saber cuál es su verdadero motivo, así que... animaos.
1 nov 2010 | Por: Nacho

Por uebos

No, no he cometido una falta ortográfica. Es cierto que actualmente es muy común decir cosas como Lo vas a hacer por mis huevos (o, para los más osados, por mis [santos] cojones), pero el origen real de esta expresión nada tiene que ver con los testículos:

En realidad, la expresión por uebos es un arcaísmo, generalmente jurídico, que viene a significar por necesidad. Así, se podía decir ante el Juez que el acusado había actuado por uebos o que le era uebos decir algo. Sin embargo, al entrar en contacto con las clases populares, la gente cambió la palabra uebos (del latín opus) por su homófona huevos (del latín ovum), pensando que la expresión hacía referencia a los testículos, y así es como se ha quedado hasta el día de hoy... por uebos.

¡Gracias, Clara!