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6 may 2012 | Por: Nacho

Pokémon: Primera generación

Para quienes no lo conozcan (a quienes, por cierto, no les recomiendo la lectura de esta extendidísima entrada), Pokémon es el nombre de una serie de videojuegos lanzados en Japón en 1995 que, debido a su gran éxito alrededor del mundo, se convirtió en un auténtica franquicia que actualmente incluye toda clase de productos, desde una larguísima serie de televisión y varias películas hasta todo tipo de merchandising.

Originalmente, se iba a llamar Capumon (capsule monsters), en referencia a las populares máquinas expendedoras Gashapon (imagen). El nombre definitivo, contracción de la versión japonesa de pocket monsters (en español, monstruos de bolsillo), lleva una tilde que normalmente sería inexistente en el idioma inglés, pero que excepcionalmente se usa para indicar que la «e» debe pronunciarse (en caso contrario, tendría que pronunciarse algo parecido a poukmón). De hecho, esa tilde no sería necesaria para la pronunciación en castellano, si bien la prosodia aguda (esto es, pokemón) se ha impuesto tanto en Latinoamérica como Estados Unidos.

Aunque se trata de una franquicia no desprovista de polémicas (denuncias morales y religiosas, demandas por plagio y difamación, casos de epilepsia...), el motivo por el que me he interesado después de tantos años por ella es la curiosidad que siempre he sentido por la etimología de sus nombres. Y, dado que tengo amigos infantiloides aún enganchados a los videojuegos (vosotros sabéis quiénes sois), hoy les quiero regalar esta entrada con todo mi esfuerzo y sudor:

La primera generación se remonta a 1996, cuando la consola portátil Game Boy Pocket desbancó del mercado a la antigua y pesada Stream. Sin embargo, dado que tardó algunos años en llegar a Occidente, también es conocida como la generación color, puesto que dos años después fue estrenada la popular Game Boy Color. Esta generación abarca los videojuegos Azul (Verde, en Japón) y Rojo, la edición especial Amarillo y los remakes de 2004 Verde Hoja y Rojo Fuego. Se caracteriza por ser la generación con más pokémon fosilizados y menos legendarios (cinco de cada); además, todos los legendarios tienen algún número en su nombre –a excepción de Mew, el único que no puede conseguirse en las versiones occidentales de manera natural (sí mediante un glitch o truco)–, pero ninguno aparece en las carátulas de los videojuegos.


#000 – MissingNo.: El nombre del famoso glitch o bug (error) de las primeras ediciones de Pokémon, originado a causa de requerimientos técnicos, significa en inglés número faltante, denominación que se conservó en la versión francesa del videojuego, mientras que en la japonesa se le llamó Ketsuban (número vacío). No debe confundirse con el error maligno conocido como ▄█ 'M ▓▒ (o simplemente 'M).

#001 – Bulbasaur: Su nombre vendría a traducirse al castellano como Bulbosaurio. En japonés, es conocido como Fushigidane (semilla extraña), juego de palabras interpretable como "Es extraño, ¿verdad?". Influido por esto, el nombre francés, Bulbizarre, combina las palabras bulb y bizarre (extraño).

#002 – Ivysaur: Nuevamente, el nombre es perfectamente comprensible si se traduce como Hiedrosaurio. En japonés, Fushigisou significa a la vez hierba extraña y "Parece extraño", mientras que en francés se le llamó Herbizarre.

#003 – Venusaur: El bulbo del pokémon inicial al fin florece del todo y se convierte en una planta Venus, dando lugar a un Venusaurio. En la misma línea, el resto de nombres son traducibles como flor extraña: Fushigibana (japonés) y Florizarre (francés).

#004 – Charmander: Combina en su nombre las raíces de las palabras inglesas char (carbonizar) o charm (encanto, calidez) y salamander (salamandra). En japonés, sería Hitokage (salamandra), palabra compuesta de los caracteres lagarto y fuego, mientras que en francés se le dio el nombre de Salamèche (de salamandra y mecha).

#005 – Charmeleon: En esta ocasión, el monstruito no es una salamandra, sino un camaleón (de ahí su nombre). No obstante, en japonés se le dio el nombre de la palabra lagarto en inglés (Lizard); por su parte, en francés se dio en llamar Reptincel como contracción de reptil y étincelle (chispa).

#006 – Charizard: En inglés, proviene de char(m) y lizard, pero en japonés se le conoce como Lizardon, con un sufijo (don = diente) de uso común en el idioma para nombrar a los dinosaurios. En francés, se le llamó Dracaufeu o dragón de fuego.

#007 – Squirtle: La mayoría de personas piensa que podría ser una contracción de squirrel (ardilla) y turtle (tortuga), pues es una tortuga con cola de ardilla, aunque hay quienes apuntan que también podría provenir de squirt, que significa chorrito y también mequetrefe (por su tamaño). En japonés, Zenigame significa tortuga de estanque, y en francés, Carapuce combina las palabras carapace (caparazón) y puce (pulga, también usado en sentido cariñoso).

#008 – Wartortle: En inglés, vendría a significa tortuga de la guerra (de hecho, en su cabeza se encuentran las alas del casco de Ares, dios griego de la guerra). A juego con esta denominación, en japonés se le nombró Kameil –de kame (tortuga) y evil (malvado, en inglés)– y en francés, Carabaffe (de carapace y baffe [bofetada]).

#009 – Blastoise: Deriva de las palabras blast (explosión) y tortoise (tortuga grande). En japonés, Kamex podría combinar las palabras kame y max (máximo). Finalmente, en francés Tortank es tortuga-tanque.

#010 – Caterpie: Abreviación de caterpillar (en inglés, oruga). La versión nipona es homónima, mientras que la francesa, Chenipan, aúna las palabras chenille (oruga) y pan (trepar).

#011 – Metapod: Seguramente, hace referencia a la dureza casi metálica de su vaina (en inglés, pod), aunque también guarda similitud con metamorfosis. De hecho, en japonés se le llama Trancell (célula en transformación), si bien en francés concuerda con la primera posibilidad: Chrysacier (crisálida de acero).

#012 – Butterfree: Juego de palabras que vendría a significa mariposa libre en inglés (siempre será mejor que la broma de Lewis Carroll, que jugó con el significado de butter como mantequilla). Tampoco varía su nombre en japonés, pero sí en francés, que la llamó Papilusion (mariposa de ilusión).

#013 – Weedle: Combinación de wee (pequeñito), worm (gusano) o weevil (gorgojo) con needle (aguja). En japonés, Beedle es un acrónimo formado desde bee (en inglés, abeja) y needle. Por su lado, en francés Aspicot alude al gusano blanco (asticot).

#014 – Kakuna: Corrupción de cocoon (en inglés, capullo), nombre original japonés. En francés, Coconfort incluye además una referencia a la comodidad de la fase en crisálida.

#015 – Beedrill: En inglés, reúne las palabras bee y drill (taladro), pero en japonés se le llamó Spear (arpón, en inglés) con un sentido parecido. Más ingeniosos fueron los franceses al darle el nombre de Dardargnan, mezcla de dard (dardo) y el nombre del mosquetero D'Artagnan.

#016 – Pidgey: Abreviación de pidge (pichón), aunque quizá sea el resultado de combinar pigeon (paloma) y budgie (periquito). Menos clara todavía está la etimología del nombre japonés, Poppo. En francés, Roucool viene de roucouler (arrullarse) y cool (en inglés, frío).

#017 – Pidgeotto: Aún más dudoso que el anterior, se dice que su nombre podría hacer referencia a Otto Finsch, reputado ornitólogo alemán. En japonés, simplemente se le conoce como Pigeon, a la par que en Francia es llamado Roucoups (coup d'aile significa golpe de ala o aleteo).

#018 – Pidgeot: De igual nombre en inglés y japonés, podría combinar pigeon y, acaso, jet, en alusión a la velocidad de su vuelo. En francés, Roucarnage acentúa la referencia anterior a los golpes incorporando la palabra carnage (masacre).

#019 – Rattata: Del inglés rat (rata) y attack (ataque). En japonés, Koratta ha sido interpretado por algunos como cría de Raticate, que es su evolución.

#020 – Raticate: Combina las palabras inglesas rat y masticate (masticar), mientras que en japonés simplemente deriva de la primera, dando como resultado Ratta. En francés, Rattatac tiene el mismo significado y origen que Rattata, de igual nombre en inglés y francés.

#021 – Spearow: Del inglés spear (recuerdo: lanza) y sparrow (gorrión), si bien también puede relacionarse de algún modo la palabra spear con row (arco) y arrow (flecha). En japonés, Onisuzume es el gorrión demonio (en mi opinión, hay bichos más indeseables en el videojuego) y en francés, Piafabec significa pájaro carpintero (literalmente, pájaro de pico).

#022 – Fearow: Incluye en su nombre la palabra fear (miedo). De modo parecido y a juego con el nombre de su preevolución, en japonés Onidrill sería taladro del demonio. En francés, continúa en su línea al denominarlo Rapasdepic (rapaz de pico), que además juega con el nombre al referirse simultáneamente al as de picas.

#023-#024 – Ekans y Arbok: Inversión de snake (serpiente) y kobra, respectivamente. Ekans es conocido en japonés como Arbo, corrupción anagramática de cobra o boa; igualmente, en francés Abo es anagrama de boa.

#025 – Pikachu: Su nombre proviene de las onomatopeyas niponas pika (destellos) y chu (roedores). En Latinoamérica, se piensa que existe una relación entre este nombre y el de la Sierra de Picachos, abundante en roedores (el pika es también una especie de conejo).

#026 – Raichu: Conjunción de rai (en japonés, rayo) y chu.

#027 – Sandshrew: En inglés, significaría musaraña de arena, mientras que en japonés simplemente se le llamó Sand (arena). En francés, Sabelette es contracción de sable (arena) y belette (comadreja).

#028 – Sandslash: Derivado de sand (arena) y slash (cuchilla). En japonés, se llama Sandpan, y en francés, Sablaireau, de modo que la comadreja de arena se convierte en un tejón de arena.

#029-#032 – Nidoran♀ y Nidoran♂: Aunque hay quienes relacionan sus nombres con la palabra needle (aguja) por su veneno, otros los asocian a la palabra japonesa nido, usada en relación a los gemelos.

#030-#033 – Nidorina y Nidorino: Se cree que el segundo lexema podría referirse a los rinocerontes.

#031-#034 – Nidoqueen y Nidoking: Incorporan las palabras inglesas para reina (queen) y rey (king), seguramente como indicante de su carácter definitivo.

#035 – Clefairy: Podría proceder de clever (inteligente) o clef (clave musical) y fairy (hada), al igual que en francés Mélofée es el hada de la melodía. Se desconoce popularmente el origen de Pippi, su nombre japonés, aunque puede relacionarse torpemente con el sonido de un metrónomo.

#036 – Clefable: Tiene en su nombre la palabra fable (fábula) o, acaso, affable (afable). En japonés, se le conoce como Pixy por el ser mitológico de igual nombre, mientras que en francés Mélodelfe se convierte en el elfo de la melodía.

#037 – Vulpix: Unión del nombre latino del zorro (vulpes) y la palabra inglesa six, pues son seis las colas de este pokémon (en japonés, Rokon significa precisamente seis colas). El mismo nombre recibe en francés, pues Goupix procede de goupil (zorrito) y six.

#038 – Ninetales: Juego de palabras en inglés que se pronuncia como nueve colas (Kyukon, en japonés) y se escribe como nueve cuentos, quizá aludiendo a la característica especial que le atribuye cada cola en línea con la mitología de los kitsune nipones. En francés, recibe el nombre de Feunard o zorro de fuego.

#039 – Jigglypuff: Combina las palabras jingle (canción) y puff, onomatopeya yanqui para quienes se quedan dormidos de pie. En japonés, es Purin, y en francés, Rondoudou (peluche redondo).

#040 – Wigglytuff: La palabra wiggly significa ondulado en inglés. También se le llama Pukurin en japonés y Grodoudou (peluche grande) en francés.

#041 – Zubat: El pokémon más odioso de todos recibe su nombre de Zu, divinidad sumeria en forma de pájaro, y bat (en inglés, murciélago). Alimentando la creencia de la transmogrificación de los vampiros en murciélagos, en francés tiene el nombre de Nosferapti en alusión al famoso hematófago Nosferatu.

#042 – Golbat: Esta vez el nombre deriva de Gul, un demonio necrófago, y bat. En francés, se le conoce como Nosferalto, una vez más aludiendo al chupasangres.

#043 – Oddish: Fusión de odd (raro) y radish (rábano). En japonés y francés, Nazonokusa y Mystherbe (respectivamente) significan ambos hierba misteriosa.

#044 – Gloom: Por sí solo, este nombre significa en inglés triste, sombrío; también guarda cierta semejanza con la palabra bloom (florecer), pues es de hecho la versión florecida de Oddish. En japonés se le llama Kusaihana, mientras que en francés es Ortide (ortiga fétida).

#045 – Vileplume: En los tres idiomas recibe el nombre de la flor más grande del mundo, a la que se asemeja (en el caso del japonés y el francés, se llama Rafflesia).

#046-#047 – Paras y Parasect: Ambos nombres hacen referencia a la palabra parasite (parásito). El segundo, además, combina ésta con insect (insecto).

#048 – Venonat: Deriva de las palabras venom (veneno) y gnat (mosquito). También recibe la denominación de Kongpang (japonés) y Mimitoss, del francés mimi (beso) o mite (polilla) y del inglés toss (lanzar).

#049 – Venomoth: En inglés, significa polilla venenosa, del mismo modo que en japonés recibe su nombre de la subfamilia de las mariposas (Morphon). En francés, Aéromite se traduciría como polilla aérea.

#050 – Diglett: Conocido en japonés como Digda (por fonética), viene de dig (cavar) y pigglet (cerdito). En francés, Taupiqueur es una combinación de las palabras taupe (topo) y piqueur (capataz minero).

#051 – Dugtrio: De igual nombre en inglés y japonés, procede de la forma pasada de dig y de trío, por el número de cabezas que tiene. Igual ocurre en francés, donde se llama Triopikeur.

#052 – Meowth: Onomatopeya anglosajona del maullido gatuno (en japonés, es Nyarth por el mismo motivo, al igual que en francés, donde se combina con la palabra maouss [grande] para dar lugar a Miaouss). Al traducir la serie de televisión, se perdía una gracia habitual en Jessie, que solía decir "Shut your big Meowth!" en lugar de "Shut your big mouth!" ("¡Cierra la bocaza!").

#053 – Persian: Significa persa en inglés y es también el nombre griego de la diosa persa Anahita, muy cercana a la griega Artemisa.

#054 – Psyduck: Podría traducirse como Psicopato (inglés), patito (en japonés, Koduck) o Psicocuac (en francés, Psykokwak).

#055 – Golduck: Traducible como pato dorado (inglés y japonés) y Acuacuac (Akwakwak, en francés).

#056 – Mankey: En inglés, suena muy similar a manky (despreciable) y a monkey (mono), mezclado quizá con las palabras man (hombre) o mad (loco). Igual nombre recibe en japonés, mientras que en francés Férosinge vendría a significar mono feroz.

#057 – Primeape: Combinación de las palabras primate y ape (simio). En japonés, Okorizaru significa mono enfadado, y en francés, Colossinge es mono colosal.

#058 – Growlithe: Contiene en su nombre las palabras growl (gruñido) y lithe (ágil). En japonés, es Gardie (quizá por parecer un perro de jardín, palabra que en inglés es garden), y en francés, Caninos (hueso canino).

#059 – Arcanine: Unión de arcane (arcano) y canine (canino), al igual que en francés (Arcanin). En japonés, se le denomina Windie por correr como el viento (en inglés, wind).

#060 – Poliwag: Fusión de las palabras inglesas polliwog (renacuajo) y wag (menear). En japonés, Nyoromo es una combinación de nyoro (onomatopeya de reptar) y kodomo (niño), y en francés, Ptitard vendría de petit têtard (renacuajillo).

#061 – Poliwhirl: En inglés, whirl significa remolino (como el que tiene en su panza). Se le conoce también con los nombres de Nyorozo (japonés) y Têtarte (francés).

#062 – Poliwrath: Wrath es la traducción al inglés de la palabra ira. En japonés, Nyorobon incorpora una lectura alternativa de la palabra kou (bon = inundación), y en francés, Tartard es la repetición de la sílaba final de têtard.

#063 a #065 – Abra, Kadabra y Alakazam: Palabras mágicas ya mencionadas con anterioridad en este blog aquí. En japonés, se les llama respectivamente Casey (por el vidente Edgar Cayce), Yungerer (por el psíquico doblacucharas Uri Geller) y Foodin (por los magos Houdin y Houdini).

#066 – Machop: Conjunción de match (combate) o macho y chop (tajo); en francés, de macho y choc (choque, combate), dando Machoc. En japonés, se le llama Wanriky en referencia a su fuerte brazo.

#067 – Machoke: Al igual que chop, choke es una técnica de lucha libre conocida en francés como chopeur, por lo cual a este pokémon se le llama Machopeur en ese idioma. En japonés, sin embargo, Goriky significa fuerza hercúlea.

#068 – Machamp: Combina en un nombre las palabras macho y champion (campeón) en la misma línea que el francés, que hace lo propio con la palabra cogneur (boxeador fuerte) para formar Mackogneur. El japonés sigue su propio camino al llamarlo Kairiky (fuerza sobrehumana).

#069 – Bellsprout: Directamente traducido del inglés, sería brote de campana. En japonés, Madatsubomi alude a que todavía (mada) es un brote (tsubomi), mientras que el francés directamente la denomina Chétiflor (flor enclenque).

#070 – Weepinbell: Literalmente, significaría campana llorona, seguramente haciendo referencia al árbol conocido como sauce llorón. En japonés, es Utsudon, y en francés, Boustiflor (flor manducadora).

#071 – Victreebel: Aunque hay quienes entienden que es una triple combinación de vicious (violento), tree (árbol) y bell, bien podría venir también por fonética de big tree bell, esto es, gran árbol campana. En japonés, es Utsubot, y en francés, Empiflor (flor borracha).

#072 – Tentacool: Evidentemente, supone fusionar las palabras tentacle (tentáculo) y cool (frío). En japonés, Menokurage significa medusa enemiga.

#073 – Tentacruel: Dado que su nombre occidental resulta bastante evidente, sólo comentar que su equivalente oriental, Dokukurage, significa medusa venenosa.

#074 – Geodude: En inglés, significaría tío de roca, mientras que en japonés puede traducirse como piedra lanzapiedras (Ishitsubute). En francés, un poco en la línea inglesa, Racaillou proviene de las palabras racaille (chusma) y caillou (roca).

#075 – Graveler: Derivación de gravel (grava) que, en francés, se mezcla con avalanch (avalancha) para dar como resultado Gravalanch. Por su parte, en japonés Golone puede relacionarse con el ser mitológico conocido como gólem.

#076 – Golem: En el caso francés, se realiza un juego de palabras para dar lugar a Grolem (gran gólem). En japonés, es simplemente Golonya.

#077 – Ponyta: Deriva de pony y tail (cola). No varía en ningún idioma.

#078 – Rapidash: En inglés, puede significar tanto ceniza rápida como ir muy deprisa. En japonés (Gallop) y francés (Galopa), su nombre procede del verbo galopar.

#079 – Slowpoke: Aunque en un principio significaría golpe lento, la palabra en sí misma es usada en inglés para referirse a la gente lenta de movimiento (y, por extensión, de pensamiento), si bien hay quienes defienden que significa simplemente pokémon lento (slow pokémon). En japonés, Yadon se compone de las palabras yawn (bostezo) y donum (en inglés, don). De forma similar, en francés Ramoloss provendría de ramollo (flojo) y molosse (moloso) o, más forzadamente, mollusque (molusco).

#080 – Slowbro: Frase típica asociada al Caribe que significa "Despacio, hermano". Su versión japonesa, Yadoran, se cree que deriva de yadokari (cangrejo ermitaño) o yadonushi (parásito) y donkan (sordo impasible). En francés, nuevamente se utiliza una palabra coloquial (flagada) para poner de manifiesto la falta de vigor del pokémon, al que denomina Flagadoss.

#081 – Magnemite: Su nombre revela que emite magnetismo. En japonés, el nombre Coil hace alusión a la bobina de Tesla (Tesla coil), y en francés, Magnéti es una combinación de magnet (imán) y magnétite (magnetita).

#082 – Magneton: Fusión de las palabras magnet o magnetrón con el apócope inglés de tonelada: ton. El nombre japonés, Rarecoil, significa en inglés bobina rara.

#083 – Farfetch'd: Significa inverosímil o exagerado en inglés. En japonés, Kamonegi es la abreviación del nombre de un plato relleno de cebolletas (de hecho, kamo significa pato salvaje y negi, cebolleta). En esta misma línea, en francés se le conoce como Canarticho, de canard (canario) y artichaut (alcachofa).

#084-#085 – Doduo y Dodrio: Hace alusión al número de dodos fusionados para formarlo (dos o tres, respectivamente). En japonés, se les llama simplemente Dodo y Dodurio (corrupción fonética de Dodrio).

#086 – Seel: Se pronuncia exactamente igual que seal (foca, en inglés). En Japón se le llamó Pawou y en Francia, Otaria (león marino).

#087 – Dewgong: Aunque pareciera que éste es el nombre original japonés, en realidad es la contracción de dew (rocío) y dudong (dudongo, pariente del manatí; de hecho, su primer nombre fue Manaty). En japonés, Jugon no es más que una alteración de dudong, al igual que Lamantin proviene del francés lamantin (manatí).

#088 – Grimer: Proviene tanto de grime (suciedad) como de grim (macabro). En japonés, es Betbeter, y en francés, Tadmorv (de tas de morve = montón de mocos).

#089 – Muk: En inglés, muck significa también suciedad, pero existen asimismo las palabras mud (lodo) y mucus (moco). En japonés, es Betbeton, y en francés, Grotadmorv (gran montón de mocos).

#090 – Shellder: Seguramente derive de su homófono shelter (refugio), que guarda parecido etimológico y semántico con shell (concha) y shield (escudo). Recibe igual nombre en japonés, pero no así en francés, donde Kokiyas se ha formado a partir de coquille (concha).

#091 – Cloyster: Juego de palabras entre cloister (proteger) y closed oyster (ostra cerrada). En japonés, es llamado Parshen, mientras que en francés, irónicamente, proviene de crustacé abri (crustáceo abierto): Crustabri.

#092 – Gastly: Combinación de gas y ghastly (aterrador). En japonés, Ghos es una forma abreviada de ghost (fantasma, en inglés) que se escribe con el carácter de gas. De igual manera, el francés Fantominus significaría algo así como fantasma minúsculo.

#093 – Haunter: Juega de palabras con haunt (encantar) y hunter (cazador). Ni que decir tiene de dónde vienen sus nombres en japonés (Ghost) y francés (Spectrum).

#094 – Gengar: En inglés, supone una abreviación alterada de doppelgänger, palabra usada para referirse al doble fantasmagórico de una persona. En japonés, Gangar aúna el nombre de una enfermedad (gangrena) y un escritor (Edgar Allan Poe), ambos espeluznantes, mientras que en francés simplemente se llamó Ectoplasma.

#095 – Ónix: Recibe su nombre de la piedra preciosa homónima, también conocida como ónice. Se llama igual en francés, pero no en japonés, donde se le llamó Iwark.

#096 – Drowzee: Alteración de drowsy (adormecer). De igual modo, se le conoce como Sleep (dormir) en japonés y Soporifik (soporífero) en francés.

#097 – Hypno: En griego, significa dormir, pero actualmente lo relacionaríamos con hipnotizar. Es llamado Sleeper (adormecedor) en japonés e Hypnomade (Hipnómada) en francés.

#098 – Krabby: Abreviación de crab (cangrejo) –nombre que recibe en Japón–, quizá mezclada con baby (bebé).

#099 – Kingler: En referencia a dos especies de cangrejo: el cangrejo rey (king crab) y el cangrejo violinista (fiddler crab). En francés, el nombre varía a Krabboss (jefe cangrejo).

#100 – Voltorb: De similar nombre en francés (Voltorbe), combina las palabras volt (voltio) y orb (orbe). En japonés, se le conoce con el nombre de Biriridama.

#101 – Electrode: Traducción al inglés y el francés de la palabra electrodo; también se parece a una mezcla de las palabras electric (eléctrico) y explode (explotar). En japonés, recibe la denominación de Marumine.

#102 – Exeggcute: Juego de palabras entre hex egg cute (seis caras de huevo) y la palabra execute (ejecutar). Su nombre japonés, Tamatama, proviene de tamago (huevo), al igual que en francés Nœunœuf significa huevos bobos.

#103 – Exeggutor: Nuevo juego de palabras entre hex egg tutor (tutor de seis huevos) y la palabra executor (ejecutor). En japonés, Nassy hace alusión tanto a su forma de palmera como a los cocos, mientras que en francés Noadkoko significa precisamente nuez de coco.

#104  – Cubone: Seguramente provenga del ingés cub bone (hueso pequeño), si bien hay quienes lo relacionan con la palabra alone (solo). En japonés, Karakara supone la repetición de la palabra vacía, concha o magra, y en francés, Osselait significaría huesecillo de leche.

#105 – Marowak: Inicialmente iba a llamarse Guardia, pero al final se prefirió hacer referencia a su forma de ataque combinando las palabras marrow (médula) y whack (golpe). En japonés, Garagara es la onomatopeya usada para el ruido, y en francés, Ossatueur amalgama las palabras ossature (osamenta) y tueur (asesino).

#106 – Hitmonlee: Mientras que en inglés y francés hace alusión al luchador de artes marciales Bruce Lee (el hit sería de golpear y mon, el apócope de monster; en francés, Kicklee sería como la patada de Lee), en japonés Sawamular se refiere al kickboxeador nipón Tadashi Sawamura.

#107 – Hitmonchan: Espero que lo hayáis adivinado: efectivamente, en esta ocasión la referencia es a Jackie Chan. Por su parte, los japoneses prefirieron a su boxeador Hiroyuki Ebihara para dar nombre a Ebiwalar, y los franceses, en un acto de rebeldía, se escindieron de Occidente para honrar a Mike Tyson con Tygnon (gnon significa puñetazo).

#108 – Lickitung: Combinación de lick (lamer) y tonque (lengua). En japonés, se le conoce como Beroringa, y en francés, como Excelangue (lengua excelente).

#109 – Koffing: Más probable que derivado de la palabra inglesa coffin (ataúd) es que sea el gerundio alterado del verbo onomatopéyico cough (toser). En japonés, es Dogars, y en francés, Smogo (de smog = niebla), si bien originalmente se le llamó Ny en honor a la populosa ciudad norteamericana.

#110 – Weezing: Gerundio alterado del verbo onomatopéyico wheeze (respirar con dificultad), quizá con el pronombre we (nosotros) en alusión a su duplicidad, que también se aprecia en el doble sufijo de la versión francesa, Smogogo. En japonés, se le atribuye el nombre de Matadogas, aunque en origen se iba a llamar La, también por otra gran ciudad yanqui.

#111 – Rhyhorn: Combinación de rhino (rinoceronte) y horn (cuerno). En japonés, dado que rinoceronte se dice sai, su nombre es Sihorn; de igual modo, en francés es conocido como Rhinocorne.

#112 – Rhydon: Combinación de rhino y don (diente). De la misma forma, en japonés se le llama Sidon, y en francés, Rhinoféros (seguramente, rinoceronte feroz).

#113 – Chansey: Alteración de chance (suerte, oportunidad), que concuerda con el nombre japonés, Lucky (afortunado); la terminación –sey podría provenir del japonés jinsei (vida). En cuanto al francés, el nombre no varía con respecto al anterior, pues Leveinard significa el afortunado.

#114 – Tangela: Del inglés tangle (enredo). En japonés, se le conoce con el nombre de Monjara, mientras que en francés Saquedeneu significa saco de nudos.

#115 – Kangaskhan: Fusión de kangaroo (canguro) y el título mongol supremo de Khan (en japonés, Garura significa precisamente canguro líder, mientras que en francés Kangourex es canguro rey).

#116 – Horsea: En inglés, significa caballo de mar. En esa misma línea, en francés se le da el nombre de Hypotrempe, de hippocampe (hipocampo, ser mitológico) y trempé (empapado) y en japonés, Tattu.

#117 – Seadra: En un principio, debería provenir de sea dragon (dragón de mar), aunque rizando el rizo podría relacionarse con el ser mitológico de la Hidra, a pesar de que no guarda ninguna relación con ella. De igual modo que antes, el francés Hypocéan significa hipocampo de océano., mientras que en japonés tiene el mismo nombre del principio.

#118 – Goldeen: Contracción de goldfish (carpa dorada) y queen (reina). En japonés, recibe el nombre de Tosakinto (variedad nipona de la dorada), y en francés, de Poissirène (pez sirena).

#119 – Seaking: La carpa reina se convierte en el rey del mar (en francés, Poissoroy es el pez rey); de hecho, originalmente iba a llamarse Neptune, dios latino que sin duda alguna es el único rey del mar. En japonés, Azumao significa literalmente rey del este, pero podría provenir de azumanishiki (pez de colores) o de azukimasu (bacalao de roca) y maou (rey demonio).

#120 – Staryu: Procede de las palabras star (estrella) –en francés, es Stari– y you (). En japonés, Hitodeman significa hombre asteroide.

#121 – Starmie: Procede de las palabras star y me (yo), aunque el francés prefiere coherentemente la alternativa Staross (star + us [nosotros]), que hace alusión a la duplicidad del pokémon, al igual que en japonés Sutami, aparte de ser la pronunciación de Starmie, significa dos estrellas (también estrella de agua).

#122 – Mr. Mime: Tanto en inglés como en francés es el Señor Mimo, pero en japonés se le dio el nombre de Barrierd en referencia tanto a su habilidad para crear barreras (barriers) invisibles como a su rareza (weird).

#123 – Scyther: Denominación de quien empuña una guadaña (en inglés, scythe). El nombre japonés, Sutoiraku, es una corrupción de strike (golpe), mientras que el francés, Insécateur, combina las palabras insecte (insecto) y sécateur (tijeras).

#124 – Jynx: El pokémon Carmen de Mairena recibe su nombre de la palabra jinx (gafe), muy apropiadamente en mi opinión. En japonés, Rougela sin duda hace referencia al rojo de su vestido y carmín, y en francés, Lippoutou se compone de las palabras lip (en inglés, labio) y poutou (beso).

#125 – Electabuzz: Simple combinación de las palabras electric y buzz (zumbido). También en Japón se le conoce como Eleboo, mientras que en Francia se le denomina Élektek (Electrotech).

#126 – Magmar: Unión de magma y char (carbonizar). Recibe igual nombre en francés, pero en japonés se le llama Boober.

#127 – Pinsir: Podría ser traducido del inglés como Sir Pinza. En japonés, se le denomina Kailios (seguramente, de kai = grande, fuerte), y en francés, Scarabrute (escarabajo bruto).

#128 – Tauros: Abreviación del nombre japonés, Kentauros (en griego, centauro), que a su vez deriva de la palabra latina para toro: taurus.

#129 – Magikarp: La carpa mágica (en francés, Magicarpe) es conocida en japonés como Koiking, esto es, el rey carpa.

#130 – Gyarados: Derivado del japonés, su nombre podría proceder de gyakusatsu (masacre), gyakkyo (agresividad) o del rey butanés Druk Gyalpo (rey dragón). En francés, Léviator deriva del terrible y mitológico Leviatán combinado con la terminación –ator, a semejanza de Terminator (y no, no es una broma).

#131 – Lapras: Aunque recuerda a las lapas, este nombre procede del matemático francés Pierre Simon Laplace, quien estudió las propiedades matemáticas de los mares y las mareas. Curiosamente, los franceses renombraron al pokémon y le dieron el nombre de Lokhlass, mezclando al pobre Laplace con el lago Ness.

#132 – Ditto: No sólo es el mote de infancia de mi hermano pequeño (copyright de mi padre, señores de Nintendo), sino que es la forma neutra del griego dittos (doble), palabra también usada en inglés para las comillas que sustituyen algo ya escrito en la línea anterior (ídem). En japonés (Metamon) y francés (Métamorph), se aprecia todavía mejor la naturaleza transformista y pervertida del viscoso bichejo, el cual es considerado un intento fallido de clonar a Mew.

#133 – Eevee: Originalmente llamado Eon (nombre que se reservaría como sufijo de cada evolución), debe su nombre a la palabra evolución, dada su versatilidad evolutiva, al igual que en francés se le conoce como Évoli, suma de évolution y joli (bonito), repitiéndose esta última palabra en toda la familia evolutiva.

#134 – Vaporeon: Al igual que en inglés combina la palabra española vapor con eon, en francés hace lo propio con aqua y la ya mencionada partícula –li para dar como resultado Aquali. En un alarde de originalidad, los japoneses prefirieron nombrar al pokémon Showers (duchas).

#135 – Jolteon: Combinación de jolt (sacudida) o quizá incluso volt (voltio) –en francés, es Voltali– con eon. Atrevido como siempre, el japonés se lo jugó todo y le puso sin temblar el nombre de Thunders (truenos).

#136 – Flareon: La palabra flare (llamarada) se relaciona con la griega pyros (fuego), que el francés utiliza para dar nombre a Pyroli. En cuanto al japonés, tuvo por bien llamar a este pokémon Booster (aumento de calor).

#137 – Porygon: Su invariable nombre proviene de la lectura en japonés de la palabra polygon (polígono).

#138 – Omanyte: Dado que es un fósil de Ammonite (molusco extinto), no es raro el parecido entre los nombres (en japonés, Omnite, y en francés, Amonita).

#139 – Omastar: Añade al fósil la palabra star (estrella), que da lugar en japonés a Omstar y en francés, a Amonistar.

#140 – Kabuto: En japonés, designa a los escarabajos y a los cascos de los samuráis.

#141 – Kabutops: Combinación de lo anterior con la palabra tops, que puede significar tanto que posee garras como que es superior a su preevolución.

#142 – Aerodactyl: Adición del prefijo aero– a la aféresis de pterodactyl (pterodáctilo). De forma inversa, el nombre en japonés y francés es básicamente el apócope de esa misma palabra: Ptera (en japonés, se lee putera, pero para mí eso significa otra cosa).

#143 – Snorlax: Acertada combinación de las palabras inglesas snore (ronquido) y relax. También en francés se hace referencia a sus extremos ronquidos con el nombre Ronflex, mientras que en japonés se le conoce como Kabigon.

#144 – Articuno: Su nombre significa que, además de ser la primera ave legendaria, tiene una naturaleza ártica. De modo similar, el francés Artidokin incorpora una referencia a Odín, padre de los dioses nórdicos y tocayo de un gigante de hielo; además, odin en ruso también significa uno. Y luego estarían los japoneses, que tampoco es que se dejaran la piel al llamar Freezer (congelador) al pájaro helado.

#145 – Zapdos: La segunda ave legendaria, que realmente no es otra que el mitológico Pájaro de los Truenos (y de ahí su supernombre casi repetido en japonés: Thunder), contiene en su nombre la onomatopeya zap, que en inglés se usa para designar al ruido de los rayos. Algo más originales que los nipones, los franceses siguieron en su línea y denominaron al ave Électhor, en clara alusión al dios nórdico del trueno Thor, hijo de Odín.

#146 – Moltres: La tercera y última ave legendaria debe su nombre a la palabra molten (derretido), mientras que en francés fue llamada Sulfura como combinación de sulfure (sulfuro) y Ra, dios egipcio del sol. Y aquí ya es donde los japoneses quemaron todos sus cartuchos y, supongo que tras días de reflexión, decidieron por unanimidad darle el apabullante nombre de Fire (fuego).

#147 – Dratini: Condenado a que le recuerden sin piedad su reducido tamaño, el nombre de este pokémon deriva de tiny dragon (dragón diminuto). Igualmente, en japonés (Miniryu) y francés (Minidraco) se le dio el apelativo de minidragón.

#148 – Dragonair: A primera vista, uno diría que su nombre procede de dragon y air (aire), aunque también se le ha relacionado con las palabras lair (guarida) y debonair (elegante). En japonés, recibe el nombre del dragón legendario de Viaje al Oeste (Hakuryu, literalmente dragón blanco), mientras que en francés, si la preevolución era Minidraco, su evolución se llamó Draco.

#149 – Dragonite: La terminación –ite bien podría venir del inglés, en donde significa seguidor de alguien, aunque también es posible que se trate de la conjunción de dragon y knight (caballero) o incluso una referencia a la legendaria piedra dragonites, que solía encontrarse en la cabeza de los dragones. En japonés, Kairyo sería dragón oceánico, y el francés Dracolosse no sería otra cosa que un dragón colosal.

#150 – Mewtwo: Su nombre denota que es un clon logrado a partir del ADN de Mew. También se parece fonéticamente a la pronunciación inglesa de mutant (mutante).

#151 – Mew: Hace referencia con su nombre al maullido, aunque también guarda cierta semejanza muy oportuna con la palabra new (nuevo, en inglés).


Nótese que en la lista anterior no siempre me ha sido posible encontrar o adivinar los significados de los nombres japoneses (lo siento) y que tampoco he incluido los divergentes nombres alemanes simplemente porque no me atrevía con ellos. De todos modos, espero que la entrada haya sido de vuestro agrado y hayáis disfrutado leyéndola tanto como yo haciéndola (aunque a ambas partes nos haya costado lo nuestro). Y por ser tan pacientes, aquí un bonus, cortesía de mi amigo Jon:



FUENTES:  KHAYAL ZAMORA, I. y PASTOR MARTÍNEZ, A. Localización de videojuegos: La generación Pokémon [TFG], UAB. Barcelona, 2013; WIKIDEX; POKÉPÉDIA

FUENTE COMPLEMENTARIA: DID YOU KNOW GAMING?
4 nov 2011 | Por: Nacho

Suerte

La suerte es un concepto abstracto de difícil comprobación. Personalmente, considero que la buena y la mala suerte no son más que meras coincidencias con una base de superstición y algo de fobia. Sin embargo, no deja de resultar interesante zambullirse en este apasionante tema que, inconscientemente, tanto nos influye, por lo que allá va un exhaustivo resumen sobre los principales elementos que afectan a la suerte:

Animales:
  • Gato: Es curioso que en la actualidad se considere a los gatos negros fuente de mal agüero. Ello se debe a que en la Edad Media se comenzó a asociar a los gatos negros con la brujería (se les consideraba brujas metamorfoseadas), entre otros motivos, porque solían perseguir a ancianas que más tarde eran acusadas de brujas, lo cual no resulta extraño si se considera que estas mujeres solían responder al perfil de la típica mujer mayor solitaria que da de comer a los gatos callejeros. La mayoría de países en los que se practicó la caza de brujas y gatos creen hoy en día  que cruzarse en el camino con un gato negro trae mala suerte, como es el caso de las actuales España, Italia, República Checa, Rumanía, Moldavia, Serbia, Montenegro, algunas zonas de Irlanda y EEUU; lo mismo sucede en los países de tradición hebrea, babilónica o hindú, donde se les asocia a la serpiente, otro animal de fama variable. Sin embargo, en algunos países europeos, especialmente los territorios del Reino Unido (y, sobre todo, entre marineros y pescadores, aunque no siempre), se consideraba que los gatos traían buena suerte, situación que quizá haya menguado en la actualidad; asimismo, los antiguos egipcios y romanos creían que el gato era un animal sagrado que representaba a la diosa Bastet (también conocida como Diana y Artemisa).

    • Elefante: Seguramente por influencia del hinduísmo, religión en la que el elefante es el símbolo del dios Ganesha, siempre se ha considerado de buena suerte poseer amuletos en los que figure un elefante, sobre todo si se trata de figurillas con la trompa doblada hacia arriba y hacia atrás (para que no se escape la suerte). Antiguamente, cuando aún se estilaba la caza de los elefantes africanos, el marfil de sus colmillos y sus crines se convirtieron en un cotizado objeto de gran valor monetario y mágico.

      • Mariquita: Al igual que encontrarse una mariquita es signo de buena ventura, matar a una puede ser lo último que hagamos antes de que una desgracia caiga sobre nosotros. Lo mismo se dice de matar a una araña dentro de casa o, entre marineros, de matar a un albatros o una marsopa.

        • Pájaros: En general, los pájaros por sí mismos no son indicantes de ningún tipo de suerte. Cuando una persona tiene la "suerte" de recibir en su cabeza los excrementos de un ave, lejos de lo que pudiera parecer, se considera que dicha persona tendrá buena suerte (igual ocurre al pisar por error un excremento). Sin embargo, las urracas y los pájaros que entran por la ventana simbolizan la muerte de alguien cercano, y todo lo relacionado con la muerte (tumbas, cementerios, etc.) y las desgracias, se supone, trae mala suerte.

          • Conejo: Debido a su rápida reproducción, se considera que los conejos son un símbolo de fertilidad que favorece a las cosechas y a las personas. Las patas de conejo traen suerte (igual que las manos de mono conceden deseos como si fueran lámparas maravillosas, si bien con graves consecuencias) y protegen del mal de ojo, mientras que matar a un conejo sólo puede acarrear desgracias. Según los celtas, cada pueblo estaba asociado a un animal que no podía ser cazado; en el caso de los españoles y portugueses, ese animal es el conejo (de hecho, el nombre actual de España procede de la expresión fenicia equivalente a isla de conejos, ya que nunca antes habían visto a este animal antes de llegar a la Península).

            • Búho: Encontrar un búho y mirarle sin asustarlo trae suerte de por vida. Por ese motivo, los amuletos en forma de búho atraen a la fortuna económica, pero encontrar a un búho muerto o enfermo no trae más que traiciones y rechazo social.

            • Ratón: A pesar de su mala fama, los hindúes consideran a la rata un animal sagrado por ser el medio de transporte de Ganesha (lo que contradice la conocida supuesta musofobia de los elefantes) y los antiguos romanos creían de buen agüero cruzarse con una blanca, pero no así con una negra. También guarda una posición de honor en la cultura china, en cuyo horóscopo se sitúa a la cabeza primer año chino como símbolo de riqueza, inteligencia, adaptabilidad y, por supuesto, suerte.

            Números:
            • Cuatro: A consecuencia de su fonética, similar en chino y japonés a la palabra muerte, es un número de mal presagio en dichos países (igual que ocurre con los colores blanco y morado, respectivamente asociados al luto en dichas regiones). De hecho, no es raro encontrar edificios sin cuarta planta (la numeración pasa del tres al cinco, cosa que también sucede en Europa y EEUU con el número trece en menor medida) o recelar de regalos compuestos de cuatro partes. En el cristianismo, este número representa a los jinetes del Apocalipsis, pero también a los evangelistas. También es símbolo de los puntos cardinales, los elementos terrestres, las nobles verdades del budismo y el dios Júpiter. Igualmente, se dice que quien halle un trébol de cuatro hojas (cada una de las cuales simboliza un componente básico de la felicidad, a saber: amor, salud, prosperidad y buena fortuna o, según otros, esperanza, fe, amor y suerte) encontrará la felicidad y le acompañará la suerte. Esto se debe a que los druidas de la antigua Inglaterra creían que el poseedor de semejante trébol podía ver y reducir la influencia de los demonios. También se dice que, antes de irse del Paraíso tras ser expulsada, Eva recogió un trébol de este tipo.

              • Seis: Primer número perfecto y tercer número triangular. Para algunos, simboliza la armonía perfecta, la belleza y el amor eterno (razón por la cual existen bastantes nombres propios de seis letras); sin embargo,  como sucede con el número ocho, es más habitual su concepción como número de mal augurio, ya que, según la Biblia, no existe número más imperfecto (le falta uno para llegar al siete, verdadero número perfecto). Por ese motivo, la bestia más imperfecta de todas, el diablo, se asocia con el número 666 (número de la bestia).

                • Siete: Número de la suerte por excelencia. En la Biblia, simboliza la suma de los cuatro elementos (tierra, agua, aire y fuego) más la Santa Trinidad (Padre, Hijo y Espíritu Santo), motivo por el cual ambos números son también de especial importancia en el cristianismo; en el mismo libro, el siete es usado como número mágico, simbólico e indeterminado. Culturalmente, se ve reflejado en muchísimas realidades: las vidas de un gato (al menos en Europa, ya que en EEUU se dice que poseen nueve y los árabes lo dejan en seis), las Siete Maravillas del Mundo, los Siete Mares, los sacramentos, los chakras, los pecados capitales, los días de la semana, las notas musicales, los colores del arcoiris, los enanitos de Blancanieves... Las herraduras, otro símbolo de buena suerte desde que, según la leyenda, san Dunstan herrera al diablo, causándole tal dolor que juró no volver a entrar en una casa con una herradura colgada sobre el umbral de la puerta, se dice que son aún más efectivas cuando tienen siete clavos.

                  • Nueve: Existe la leyenda urbana de que los compositores de sinfonías fallecen poco tiempo después de terminar su novena obra. Así sucedió con L. van Beethoven, F. Schubert, A. Bruckner,  A. Dvorak, G. Mahler y R. V. Williams. No obstante, no deja de ser un bulo numerológico, como explica con un juego de palabras malísimo, por cierto Zrubavel en su blog. También es un número de mal fario entre los nipones.

                    • Trece: La mala fama del número trece se remonta al zodiaco persa y a la mitología nórdica, concretamente a una cena a la que fueron invitados doce dioses; Loki (imagen), dios malévolo hijo del gran Odín, que se había colado, fue expulsado, no sin antes luchar, con el resultado de la muerte de  su hermano Balder, favorito de los dioses. ¿Se os ocurre algún otro ejemplo legendario de una cena con trece comensales que se saldó con la vida del favorito de los dioses a causa de los actos del decimotercer comensal? A esto hay que añadir la tradicional aversión europea al martes, debida a su asociación con el dios romano de la guerra Marte (recordad, para líneas posteriores, el dicho: "En martes, ni te cases ni te embarques"); en el caso del mundo anglosajón, el día de mala suerte es el viernes, ya que Jesucristo fue crucificado ese día de la semana. A consecuencia de lo anterior, los martes/viernes 13 son considerados popularmente como los días de peor suerte de todo el año.

                      • Veintisiete: Robert Johnson, Brian Jones (The Rolling Stones), Jimmy Hendrix, Janis Joplin, Jim Morrison (The Doors), Leslie Harvey (Stone the Crows), Kristen Pfaff (Hole), Kurt Cobain (Nirvana), Rodrigo Bueno y, recientemente, Amy Winehouse. ¿Qué tienen en común? Todos fueron músicos y todos murieron a los 27 años de edad. Esta maldición, que inicialmente se atribuía exclusivamente a los rockeros, ha sido ampliada por algunos con otros nombres, como los actores Brandon Lee, Jonathan Brandis, Johnny Palermo y Justin Mentell.

                      • Cuarenta y tres: Otro número prohibido para los japoneses, ya que se pronuncia igual que nacimiento muerto. En los hospitales de Japón, la sala de maternidad número 43 es evitada a toda costa por las parturientas debido a ello. Como podéis ver, los asiáticos son incluso más supersticiosos que los europeos. Si queréis más información al respecto, disponéis de algunas particularidades de los japoneses aquí.

                      Festividades:
                      • Navidad: Cada Nochevieja, los españoles tomamos doce uvas al son de las campanadas que marcan la medianoche. Si bien es cierto que esta tradición se popularizó en 1909 por un excedente de producción de uvas (menos mal que no ha ocurrido ahora con los pepinos), su origen es mucho anterior, pues existen referentes de dicha costumbre que datan del siglo XIX, cuando los aristócratas galogermánicos celebraban la festividad con uvas y champán. Cuando el alcalde madrileño José Abascal trató de impedir la celebración de fiestas en las calles durante la Navidad, algunos ciudadanos se congregaron en la Puerta del Sol a comer las uvas (imagen), haciendo burla de la burguesa costumbre. Con el tiempo, esta práctica se extendió al resto del país (otros tienen sus propias costumbres), llegando a decirse que no hacerlo supondría un año de mala suerte. De hecho, también es típico brindar con un anillo u otra joya de oro en la copa de champán tras las campanadas (jamás con agua), así como vestir ropa interior roja y dar un pisotón con el pie derecho (empezar el día con el pie izquierdo, así como todo lo relacionado con dicho lado, trae mala suerte) a la duodécima campanada, simbolizando la entrada en el año nuevo con buen pie. Otro buen augurio en Navidad, según la tradición española, es encontrar la figurita del roscón de Reyes, bollo típico que se suele tomar el 6 de enero, Día de Reyes.

                      • Cumpleaños: Tradicionalmente, se dice que si se apagan todas las velas de la tarta de un soplido, costumbre antiquísima, el deseo pedido se hará realidad. Lo mismo sucede, aunque no tenga relación, si se pide un deseo nada más ver una estrella fugaz.

                      • Boda: Posiblemente, las bodas sean los ritos donde más intervienen el protocolo y la superstición: desde llevar huevos a las Clarisas (orden religiosa) para que haga buen tiempo hasta que ella vista de blanco y lleve algo azul, algo prestado y algo nuevo (o algo viejo, o ambos; depende de la región). También se considera de buena suerte el intercambio de alianzas (que se colocan en el dedo anular, por donde supuestamente pasa la vena amoris), recoger el ramo tirado por la novia (se dice que la que lo recoja será la próxima en casarse), bombardear sin piedad lanzar arroz (siempre después de la ceremonia) y no ver a la novia hasta la ceremonia (tampoco ella misma en el espejo), entre otras creencias. Dado lo novedoso del matrimonio homosexual, la mayoría de estas tradiciones aún no se han adaptado a esta nueva realidad.

                      Gremios:
                      • Marineros: Aparte de lo ya dicho en líneas anteriores, este colectivo especialmente supersticioso consideraba desafortunado llevar mujeres, curas (en general, todo lo religioso), fineses, difuntos, animales peludos o algo azul a bordo. Igualmente, no se podía partir los martes/viernes (depende del ámbito geográfico), el primer lunes de abril (día en que Caín mató a Abel), el segundo lunes de agosto (día en que Dios castigó a Sodoma y Gomorra) o el 31 de diciembre. El canto de un gallo, un tiburón siguiendo al navío o la iluminación de un tripulante por los fuegos de san Telmo (rara luminiscencia de origen atmosférico generalmente asociada a la buena ventura, imagen), eran signos de muerte inminente. Tampoco resultaba aconsejable decir conejo o cerdo, ver fallecimientos por ahogamiento, entregar una bandera a través de los travesaños de una escalera, ponerse la ropa de un fallecido antes de terminar la travesía o llevar flores, plátanos o paraguas (en general, recordad que los paraguas se asocian a la mala suerte, ya que los antiguos paraguas de las clases bajas británicas eran tan rígidos que, al abrirse en espacios reducidos, podían ocasionar muchos accidentes, por lo que hoy en día se considera de mal fario abrir un paraguas bajo un techo o que se dé la vuelta a causa del viento). Si se silbaba o hacía sonar el cristal de una copa o si una gaviota o petrele se posaba en la borda, pronto llegaría una tormenta.
                      • Por otro lado, era recomendable botar el navío con champán al bautizarlo en referencia a una antigua costumbre vikinga (ni que decir tiene que un barco sin nombre sería perseguido por la mala suerte) y no cambiar jamás el nombre, a pesar de que los piratas lo hicieran en ocasiones por necesidad o capricho. Como amuletos, se usaban aletas de tiburón, plumas de reyezuelo (protección contra naufragios y ahogamientos por un año), aros metálicos en las orejas (para evitar las tormentas), una moneda bajo el palo mayor (tal vez como pago preventivo al infernal barquero Caronte, aunque también era usual lanzar una moneda por la borda para evitar tormentas), una estrella polar dibujada o adornos varios en el mascarón de proa. Igualemente habitual era tatuarse un crucifijo en la espalda, ya que así nadie osaría castigar al marinero con latigazos (y, de hacerlo, éstos sin duda se desviarían).

                      • Actores: Normalmente, el simple hecho de desear buena suerte, irónicamente, atrae a la mala suerte, sobre todo si a esto se contesta con un "Gracias". Esto es especialmente notable entre los actores de teatro, que, de hecho, se desean unos a otros mucha mierda o romperse una pierna. No tan supersticiosos como los marineros pero sí más que la mayoría, tampoco se recomienda llevar ropa o complementos amarillos en el escenario, ya que el gran actor y dramaturgo francés Molière (imagen) falleció interpretando su obra El enfermo imaginario (aunque, si murió, no lo sería tanto) vestido con una bata de este color. En consecuencia, la obra pasó a formar parte de la larga lista de obras malditas, entre las que destaca Macbeth, cuyo nombre ni siquiera se suele pronunciar. En España, son obras prohibidas la zarzuela La tempestad de R. Chapi y La leyenda del beso de R. Soutullo y J. Vert. Tampoco se consideran positivos la presencia de un clarinete entre la orquesta, el uso de una Biblia real en la obra o que el servicio de limpieza olvide una escoba sobre el escenario (puesto que ahuyenta al público, lo barre).

                      Otros: Además de determinados símbolos y amuletos mágicos y religiosos (que pueden ser plantas, piedras, esencias u otros objetos), aleja la mala suerte escupir (a veces acompañado de tres vueltas sobre uno mismo), tocar madera (costumbre druídica transmitida a los griegos, que consideraban en concreto que los robles eran moradas de los dioses, ya que eran frecuentemente alcanzados por los rayos), colocar gárgolas en las iglesias (pues alejan al Diablo), cruzar los dedos (no se sabe si en referencia a la cruz cristiana, a un antiguo gesto pagano o nórdico o a uno de los arqueros medievales), decir Jesús o salud cuando alguien estornuda (bendice contra la peste y evita que el Demonio se cuele a través de la boca; por ese motivo, también es bueno taparse la boca al bostezar), pisar tres veces un cuchillo que se ha caído (si no, se atrae a la mala suerte), echar sal sobre el hombro (no así derramar sal sobre la mesa, ya que la sal es un símbolo de amistad y, además, antiguamente era de gran valor; y tampoco pasar la sal de mano en mano), poner una escoba del revés contra la puerta (para que, si entra una bruja, no se pueda resistir a cogerla y salir volando), no poner el bolso en el suelo (porque se va el dinero), regalar una figura de una brujita, amueblar la casa siguiendo los principios del feng shui, colocar flores en las tumbas y honrar a los muertos. También traen buena fortuna los cuadrados mágicos (tablas de números que en horizontal, vertical y diagonal suman siempre lo mismo), los sólidos platónicos (tetraedro, cubo, octaedro, icosaedro y dodecaedro), el número π, la proporción áurea, encontrar una moneda brillante o con la cara hacia arriba (si se recoge una moneda con la cara hacia abajo, se debe regalar), tirar monedas a un pozo o fuente, tocar la chepa de un jorobado, soplar una pestaña o un diente de león y quedarse con la parte grande de la fúrcula o hueso de la suerte de un ave (imagen superior).

                      Por su parte, es de mala suerte romper un espejo (superstición grecolatina relacionada con la adivinación del futuro: si el reflejo de una persona se rompía, significaba que no había futuro para dicha persona; como se creía en la renovación de la salud cada siete años, romper un espejo provoca esos años de mala suerte), poner un sombrero sobre la cama o unos zapatos (sobre todo si son nuevos) sobre la mesa, los cuadros torcidos o caídos (muerte inminente), encender un cigarro con una vela (insulto a los espíritus) o tres con una misma cerilla (se dice que en cierta guerra un soldado vio la llama de una cerilla encendida por un enemigo, apuntó cuando se la pasó al segundo y disparó alcanzando al tercero), pasar bajo un andamio o escalera (ya que ésta forma un triángulo con la pared, símbolo divino; además, a los reos franceses del siglo XVII se les hacía caminar bajo una escalera, puede que en alusión a la escalera que se apoyó en la cruz de Jesucristo para bajarle), derramar vino o champán sobre la mesa (en el primer caso, se debe untar un poco de vino sobre la frente; en el segundo, champán sobre el lóbulo de la oreja), dejar las tijeras abiertas (quizá en referencia a las tijeras de las Moiras o Parcas de la Antigua Grecia), conservar una escoba tras mudarse (arrastra las desgracias de la casa anterior) o barrer los pies de una soltera o viuda, pisar una grieta, una junta entre baldosas o una tumba, ser mirado por un tuerto o un gitano, cruzarse con un pelirrojo (para contrarrestarlo, se debe tocar un botón de la propia camisa), recibir jugando al póker la llamada mano del muerto (dos ochos, dos ases y otra carta, la mano del pistolero Wild Bill Hickok antes de morir), ver una rata o bruja negra (tipo de mariposa) y, por supuesto, ser maldito.

                      ¡Gracias, mamá y Miguel!

                      FUENTES: 20 Minutos, nº. 2703. "La revista", pg. 14. Grupo 20 Minutos. Madrid, 2011;
                      WIKIPEDIA, EL VIGÍA

                      FUENTES COMPLEMENTARIAS: SOBRE LEYENDAS, MADRID OCULTO
                        16 may 2011 | Por: Nacho

                        Criptozoología

                        Todos sabemos que los animales se clasifican en función de sus características en distintas especies, géneros, familias y otras categorías (vertebrados, anfibios, coleópteros, vivíparos...). No obstante, existe una especialidad de la zoología dedicada en exclusiva a la investigación de criaturas sobrenaturales, folclóricas o presuntamente extintas: la criptozoología.

                        Esta disciplina, habitualmente considerada pseudocientífica, es muy minoritaria, por lo que la comunidad científica apenas la toma en consideración, a pesar de que en contadísimas ocasiones hagan hallazgos realmente relevantes. Después de todo, ¿quién podría imaginar un mamífero ovíparo semiacuático venenoso con pico de pato, cola de castor y patas de nutria? Y, sin embargo, ahí tenemos a nuestro querido ornitorrinco. Otros ejemplos serían la recientemente descubierta Turritopsis nutricula (una variedad de medusa, retratada en la imagen, que contraviene las leyes de la Biología por su inmortalidad), el okapi, el tapir andino, el hiloquero o la onza.

                        Además, los críptidos estudiados por la criptozoología han de cumplir ciertas características, de tal forma que muchos seres mitológicos (incluidos los religiosos) o, en general, forteanos (relativos a otras disciplinas científicas) quedan para su estudio por otros especialistas, como los parapsicólogos o los ufólogos. Quizás sea precisamente culpa de estos supuestos expertos y de los numerosos fraudes el desdén generalizado hacia esta disciplina.

                        Generalmente, los críptidos son seres aparentemente imposibles o con cualidades sobrenaturales (invisibles, atmosféricos, espirituales, feéricos, gigantes, antropoides, reptiloides, leviatanes, dragones, saurios...). También es habitual que estos seres estén asociados a fenómenos paranormales o extraños (por ejemplo, los globsters o cadáveres no identificados) o a campos insuficientemente investigados, como el mundo submarino. El bestiario criptozoológico incluye árboles carnívoros, fósiles vivientes y seres como el calamar gigante, el chupacabras, Nessie (monstruo del lago Ness), Big Foot (sasquatch), el Yeti o el Kraken, aunque, según algunos, también podrían añadirse seres mitológicos, como Cerbero, Pegaso, Fénix, Roc, Jabberwocky (imagen), Uróboros, la Parca, la hidra, el basilisco, la salamandra, el cuélebre, el catoblepas, el centauro, el minotauro, el unicornio, el kelpie, el hipocampo, el grifo y el hipogrifo, el sleipnir, la esfinge, la quimera, la lamia, el gamusino, las harpías, las gorgonas, las Furias, las sirenas y tritones, los cíclopes, los licántropos, los vampiros, los liches y zombies, las gárgolas, las hadas y banshees, los pixies y trasgos, los boggarts, las gnomos, los duendes y leprechauns, las ninfas y veelas, las sílfides, los sátiros, los elfos y drows, los kitsunes, los gigantes y titanes, las gólems, los tótems, los ogros y troles, los orcos, los goblins,  los gremlins, los hobbits, los enanos, los doppelgänger, los homúnculos...

                        La lista podría ser inimaginablemente larga y heterogénea, como podéis ver, pero se observa que muchos de estos seres poseen características comunes de las ya citadas; por ejemplo, en muchos casos de trata de divinidades, pudiéndose añadir por tanto otros seres celestiales, como las valquirias o los ángeles (e incluso los mismos dioses, en algunos casos), y demoníacos. También aparecen varios seres folclóricos, pero sin embargo nadie investigaría sobre el Coco o Boogeyman (Hombre del Saco), el Conejo de Pascua, el Ratoncito Pérez (o el Hada de los Dientes) o Santa Claus (imagen) y sus renos. En consecuencia, se observa lo difícil que es delimitar el objeto de estudio, también debido a la influencia de las artes, pues monstruos como King Kong, Godzilla o el mal llamado Frankenstein no son más que creaciones artísticas del cine y la literatura.

                        Para finalizar, me gustaría señalar algo que quizá habréis notado, y es que muchos de los seres mencionados son híbridos de otros seres o animales: centauro = hombre + caballo, sirena = mujer + pez, etc. Este fenómeno, tan habitual en el folclore, es muy llamativo, dado que antiguamente no era de extrañar el uso de expresiones similares para describir a animales nunca antes vistos. Sin ir más lejos, la jirafa fue inicialmente llamada camellopardo por su parecido a un cruce entre camello y leopardo; de hecho, el mismo leopardo posee ese nombre porque se creía que era mitad león y mitad pantera (en latín, pardus). No obstante, no hace falta remontarse a épocas muy remotas, pues hasta el siglo pasado la existencia de un animal semejante a un cruce entre cebra y jirafa (el antes mencionado okapi, visible en la imagen) se creía una leyenda popular.


                        FUENTE: WIKIPEDIA
                        19 feb 2011 | Por: Nacho

                        Días y meses

                        El tiempo puede medirse en conglomerados más o menos grandes. Generalmente, salvando unidades mínimas como los nanosegundos, las personas usan segundos, minutos, horas, días, semanas, meses, años y algunas unidades superiores (bienio, trienio, lustro, década o decenio, siglo o centuria, milenio, cron...), así como otras intermedias, como trimestre. Especial interés tienen los días y los meses, dados sus nombres; de eso os vengo a hablar hoy:

                        Como casi todo el mundo sabe, los días de la semana toman su nombre de distintas deidades latinas: Luna, Marte, Mercurio, Júpiter, Venus, Saturno y Dominicus (Señor), respectivamente. Los dos últimos destacan notablemente, dado que son los días religiosos por excelencia de las religiones judía y católica: sábado, día de celebración de la sabbath (reposo) judía y domingo, el día en que el Señor creó la luz, metáfora de la entonces futura resurección de Cristo. Hasta nuestros días, los nombres originales han evolucionado etimológicamente; en el caso del sábado, como es obvio, sustituyó al Dies Saturni (día de Saturno), y lo mismo sucedió con el domingo, desapareciendo el Dies Solis (día del Sol).


                        Con respecto a los meses, tradicionalmente existían diez; por ese motivo, septiembre, octubre, noviembre y diciembre comienzan con las raíces equivalentes a siete, ocho, nueve y diez, respectivamente. El año romano abría con marzo, cuyo nombre proviene del dios bélico Marte; a éste lo seguía abril, cuyo origen etimológico es más complicado: si bien se cree que podría proceder del verbo aperire (abrir), al ser la época en que se abren las flores, también se le ha relacionado con Afrodita. Mayo recibe su nombre de la Bona Dea Maia, cuyo festival se realizaba en este mes, mientras que junio también parece tener múltiples orígenes, siendo lo más probable que proceda de la diosa Juno. Los dos meses restantes serían Quintilis y Sextilis: el primero acabó recibiendo el nombre de julio en honor a Julio César (imagen 1), que cumplía años en ese mismo mes, y el segundo fue renombrado agosto por Octavio Augusto (imagen 2), que, celoso de Julio César, no sólo se limitó a cambiar el nombre del mes, sino que reestructuró el resto de meses para que su mes también tuviera 31 días (antes tenía solo 29), circunstancia que se ha conservado hasta nuestros días para gran sorpresa nuestra. Posteriormente, se añadirían los dos meses iniciales actuales: Ianuarius, el mes de Jano, dios de dos caras que guardaba las puertas, y Februarius, dedicado al festival purificador llamado Februa. De este modo, el resto de meses cambió de posición y los nombres de los cuatro últimos dejaron de tener sentido, como aún sucede en la actualidad.

                        ¡Gracias, Mª Carmen!

                        FUENTE COMPLEMENTARIA: WIKIPEDIA