Mostrando entradas con la etiqueta Moda. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Moda. Mostrar todas las entradas
29 abr 2012 | Por: Nacho

Piercings

Desde hace algún tiempo, parece que cada día nos acercamos más a la realidad futurista de Los Juegos del Hambre: peinados extravagantes de colores inusuales, mucho maquillaje, vestimentas de toda clase, tatuajes diversos... y piercings a mansalva. Lo más sorprendente es el control que tiene la gente de todas estas tendencias, hasta el punto de manejar con soltura toda una jerga incomprensible para los ajenos al mundillo. Por ese motivo, hoy os traigo una intensa entrada sobre los variados nombres de los piercings más (y menos) conocidos:

Empezando desde arriba, el piercing que a más altura puede encontrarse generalmente es el de la ceja (eyebrow). Si bien lo habitual es que se sitúe en vertical, también existe la posibilidad de encontrarlo horizontal, siempre en el extremo más alejado de la nariz, pues es la zona menos peligrosa. De igual modo, en la sien se coloca el llamado teardrop (lágrima) o anticeja (imagen), cuya posición es variable (vertical, horizontal, diagonal...).

A más o menos la misma altura, atravesando perpendicularmente la parte superior del tabique de la nariz, puede hallarse el puente (bridge) en la zona de igual nombre; también se le conoce con los nombres de Niebuhr y Erl (y, por fonética, Earl), este último en honor a Erl van Aken, pionero de las perforaciones al que se le considera el inventor de dicho piercing. Aunque no es habitual, existe una variedad en vertical de este piercing.

Aparte del piercing convencional de la nariz (nostril, que en inglés designa al orificio nasal), en ella pueden localizarse los llamados septum o aro de toro (en el septo nasal) y Austin bar, que atraviesa de forma horizontal la punta de la nariz y lleva el nombre de la primera persona en llevarlo, quien fue perforada por el fundador de la London Piercing Clinic, Patrick Bartholomew. Derivados de los anteriores, estarían el nasal tip o rhino, un nostril en la punta de la nariz; el septril, un septum normalmente en forma de T (de modo que sólo sobresale una bola) cuyo nombre inventó el local tejano Obscurities, si bien el creador del septril, el español Toro, lo denominó jungle (jungla); y el nasallang (imagen), ideado por Cliff Cadaver, que combina dos nostrils y, a veces, un septum.

La oreja es sin duda la zona más versátil para colocar piercings, pues no sólo es aprovechable el lóbulo (lobe) en horizontal y vertical, sino que existen muchas otras perforaciones con nombre propio: ear head, pinna o hélix (cartílago superior, aunque algunos identifican el hélix con el antihélix), auricle y antihélix (debajo del anterior, en el cartílago exterior o interior, respectivamente), ear-clit, flaps o tragus (en la zona homónima, situada sobre la entrada al canal auditivo), daith (en el pliegue más interno de la oreja), babcock o snug y construction, scaffold, niler –por Eric Niles, del estudio Gauntlet– o rook (en el pliegue superior al anterior, aunque hay quienes diferencian entre ambos y sitúan el rook entre el snug y el antitragus), antitragus (siguiendo el pliegue anterior, más abajo, sobre el lóbulo), conch o concha (atravesando de lado a lado la concha auditiva), industrial (barra que atraviesa la oreja simultáneamente en los puntos del antihélix y el auricle; también puede encontrarse en el ombligo y, con varios industriales, se logra un ear/navel cage)... La combinación de varios de éstos es conocida como ear project (imagen).

Algo más abajo, en la mejilla (cheek o dimple), podría asimismo situarse un piercing facial de gran éxito durante el movimiento punk de los años setenta. Más habituales son los piercings labiales, también muy variados: chupatornillos, beauty mark, Crawford, Crayfish, Madonna, Marilyn o Monroe (encima del labio superior, donde Marilyn Monroe tenía su famoso lunar), philtrum, cleft, upbret, KA o Medusa (justo encima del labio superior, en la denominada gota), spider bite (dos Monroes, uno a cada lado), glicker, rooster, scrump(t)er, scrumpy o smiley (atravesando el frenillo superior del labio; debe su nombre a que sólo se suele ver si la persona que lo lleva sonríe), frowny (atravesando el frenillo inferior), labret (bajo el labio inferior, en el centro; si atraviesa el labio verticalmente, se conoce como angel kiss), snake bite o mordida de serpiente (dos labrets, uno a cada lado)... Otros piercings orales exitosos son los linguales, ya sea atravesando la lengua (rim, nombre también usado localmente para designar al hélix) o su frenillo (web). También es conocido el venom (imagen), nombre a juego con el de spider/snake bite que designa al anillado simétrico de la lengua o los labios.

En el resto del cuerpo, son habituales los piercings epidermales o superficiales (surface), como los situados en la nuca (nape), el pecho (cleavage o majestic), los brazos o debajo de la nuez, conocido este último con el nombre de Madison (imagen) por la actriz porno Madison Stone, que lo popularizó (si bien la primera persona conocida en llevarlo fue Rasmus Nielson). Asimismo, los piercings en los pezones (nipples) y el ombligo gozan de gran popularidad entre ambos sexos, particularmente entre las mujeres en lo que respecta a los últimos (el navel, que atraviesa la mitad superior de la circunferencia del ombligo, es el más extendido). La combinación de varios piercings en los pezones es conocida bajo el nombre de nipple pocketing.

En último lugar, estarían los piercings localizados en los genitales. Para ellas, las alternativas consisten en situarlos en los labios mayores (majora u outer) o menores (minora o linner) o en el clítoris, atravesándolo vertical u horizontalmente de forma completa (clit) o parcial (hood). Otras opciones femeninas son el venus, Rageina, Catherine o Christina (con el nombre de quien lo llevó por primera vez, se sitúa en el pubis; si es horizontal, se conoce como Layne, por la artista lady Layne D'Angelo), el triángulo (bajo el clítoris), el fourchette (en la unión inferior de los labios mayores) y el princesa Albertina (atravesando la uretra). Para ellos, la aristocracia también se encuentra presente en la figura del príncipe Alberto (en 'honor' a Alberto de Sajonia, de quien se decía que poseía un piercing así, es el equivalente masculino del último mencionado, que también se coloca a veces en el ano con el nombre de príncipe Carlos), amén de otros piercings, como el púbico, el foreskin (atravesando el prepucio), el dydoe (atravesando el borde superior del glande), el ampallang (atravesando horizontalmente el glande; combinado con el siguiente, forma la cruz mágica o magic cross), el apadravya (atravesando verticalmente el glande, como una especie de combinación entre el príncipe Alberto y su variante inversa; dado que hace el sexo más placentero para ambos, también se le conoce como happydravya), el speed bumps o frenum (en el frenillo), el low frenum o lorum (al final del pene, encima del escroto), el hafada (en el escroto) y el guiche o guigue (bajo el escroto, en el espacio entre éste y el ano; también lo llevan algunas mujeres).


Además de todos éstos, existen otros piercings menos habituales, como el de la barbilla (chin), el de la clavícula (collarbone), el handweb (atravesando la unión entre el pulgar y el índice), el finger ring (que simula ser un anillo en torno al dedo, como se aprecia en la imagen superior), el transfinger (atraviesa de lado a lado el dedo), entre los nudillos (knuckle), el mordisco de vampiro o vampire bite (a un lado del cuello), el corsé (varios piercings alineados a ambos lados de la espalda y unidos por lazos, como si fuera un corsé), el flesh coil o espiral, los encadenados (chained), los escalonados o ladder (es decir, varios piercings alineados como una escalera), los orbitales (dos piercings unidos por un anillo, como en la imagen inferior), los microdermales, los musculares o las dilataciones, que sí comienzan a verse más a menudo en la actualidad.

Entre los realmente peculiares, pueden mencionarse el eyelid (atravesando el párpado), el Ragnar (snug transversal llevado por vez primera por Thure Ragnar Stedt), el UFO (unión orbital de un rook y un hélix; su nombre, traducción inglesa de OVNI, hace referencia a su carácter orbital), el Ashley (labret vertical tipo angel kiss que, en lugar de atravesar el labio inferior hacia afuera, lo hace hacia adentro), el low labret o lowbret (labret situado lo más bajo posible), el Nick (lowbret inverso con el nombre de quien lo hizo y también de quien lo llevó por primera vez, tocayos ambos), el de la úvula, el Sprung (que atraviesa la mandíbula desde debajo de la lengua hasta debajo de la barbilla y lleva el nombre de su primer usuario conocido), el prayer (surface en el dorso de la mano especialmente visible cuando se unen las palmas de las manos, como cuando se reza), el del himen, el Isabella (barra que atraviesa desde el pubis femenino hasta la uretra), el Nefertiti (combinación del hood y el Christina así llamada por su belleza, equiparable a la de la faraona egipcia), el scrunty (atravesando la uretra femenina), el apadydoe (combinación orbital de un apadravya y un dydoe), el halfadravya (medio apadravya), el dolphin (un príncipe Alberto unido a otro aún más profundo, lo que le da aspecto de delfín; hay una variante dilatada cuyo creador denominó killer whale), el witch (atravesando el pie de arriba abajo por las uniones de los dedos; su nombre proviene de la antigua creencia de que quienes nacían con los dedos unidos eran brujos), el Aquiles (atravesando el talón de Aquiles) y otros llamados piercings extremos.



FUENTES COMPLEMENTARIAS: FACEBOOK, URBANSTYLE, CUERPO Y ARTE, ELCUERPO.ES
19 feb 2012 | Por: Nacho

Los más caros

Nada mejor en tiempos de crisis que información sobre las cosas más caras del mundo para indignarnos un poquito. La mayor parte de esta entrada ha sido sacada de un e-mail que me envió hace tiempo mi madre (por lo que no sé si esta lista estará actualizada), pero he tratado de ampliarlo lo máximo posible:

Whiskey: The Dalmore 15 Years Old fue elaborado exclusivamente con partidas de The Dalmore de los años 1868, 1878, 1926 y 1939. Freixenet importó y comercializó sólo doce botellas, cada una de las cuales supera en precio los 39 mil euros.

Coñac: La licorera Remy Cointreau comercializa una variedad de coñac a siete mil euros por botella.

Champán: En 2005, Pernod Ricard puso a la venta un blanc de blancs (producido sólo con la uva Chardonnay) para superar a la hegemónica marca Dom Pérignon. La Cuvée Belle Époque de Perrier Jouët puede ser vuestra por mil euritos la botella.

Vino: El vino blanco más longevo es el Chateau d'Yquem de 1787, cuyas uvas se produjeron en un momento histórico especialmente relevante: Washington se convertía en el primer presidente estadounidense, James Watt desarrollaba la máquina de vapor y María Antonieta perdía la cabeza por su pueblo. Fue adquirido por un coleccionista privado por el módico precio de 80 mil dólares. Por cinco mil dólares menos, un restaurante adquirió la que se cree que es la última botella de Romanée-Conti de 1875, convirtiéndose en el vino más caro comprado por un restaurante.

Cerveza: Los arqueólogos de Cambridge recuperaron en el Templo del Sol de Nefertiti una antigua receta para elaborar cerveza que en la actualidad sólo se realiza por encargo. Cada botellín de Tutankhamon vale 52 dólares, si bien la cerveza de edición limitada más valiosa es la Samuel Adams Utopias, de la que tan sólo se elaboraron ocho mil botellas de 147 euros cada una.

Café: El Kopi Luwak o café de civeta se obtiene de los excrementos de la civeta, un felino indonesio que se alimenta de granos de café y los expulsa sin digerir. Cuesta entre 750 y mil euros el kilo y puede disfrutarse en algunas cafeterías neoyorquinas por 40 dólares la taza.

Agua: ¿Quién querría agua del grifo pudiendo gozar del agua potable más pura presentada en una botella de cristal con incrustaciones multicolor de Swarovski? Aparte de los que no puedan pagar los hasta 370 euros que cuesta la botella de Bling H2O, claro está...

Perfume: Por mucho que se hable del Chanel nº. 5, nada como el Nº. 1 Imperial Majesty, creado en 1872 a petición de la reina Victoria de Inglaterra. Este perfume requiere un año para su elaboración y unos 200 ingredientes de todo tipo y de todas partes del mundo. Su envase de cristal de Baccarat de 500 ml, de fabricación limitada, incluye un diamante blanco y su tapón reproduce la corona de la reina. También era el elegido por los pasajeros de primera del Titanic, de forma que las mujeres lo llevaban a modo de colgante, lo cual no es de extrañar si se considera que su precio alcanza los 195 mil euros por frasco.

Comida: El alimento más costoso del mundo es la trufa blanca debido a su rareza, ya que no puede cultivarse, sólo se conserva fresca unos pocos días y crece en muy pocos lugares durante una época determinada del año. Aunque cuesta seis mil euros el kilo, un millonario de Hong Kong pagó 160 mil dólares por un ejemplar muy especial. También merece la pena mencionar el sándwich de 148 dólares McDonald (nada que ver con la cadena de comida rápida) de los almacenes Selfridges de Londres, hecho con pan amargo fermentado 24 horas, carne de ternera wagyu, foie-gras de langosta, mayonesa de trufa negra, queso brie de meaux (el antiguo queso real de Francia), rúcula, pimienta roja, mostaza y tomates pera.

Igualmente remarcable es la mermelada elaborada por Duerr's con motivo de su 125º aniversario, que incluye láminas de 24 quilates de oro comestibles, un champán Pol Roger Cuvée Sir Winston Churchill de 1996 y whiskey Dalmore 62 de Whyte & Mackay de 60 mil dólares la botella. Una tostada untada de esta mermelada cuesta unos 150 dólares, pero el tarro completo llega a los 2100 dólares. También con láminas de oro se sirve en la heladería neoyorquina Serendipity un helado en copa de cristal de Baccarat con cuchara de oro. El helado contiene vainilla de Tahití y Madagascar, chocolate, caramelos recubiertos de oro, trufas y caviar y sólo os costará mil dólares de nada.

En un restaurante, el plato más económicamente doloroso que se puede pedir es la carne de vaca de Kobe con pimienta y mostaza del Aragawa en Tokio, segunda ciudad más cara del mundo tras Zúrich. ¿Su precio? 580 dólares el plato.

Puros: Los habanos espléndidos de la marca Cohiba pertenecen a una edición limitada. Cada caja, cubierta de piel de raya curtida, contiene 25 puros de 20 cm cada uno y cuesta la friolera de 15 mil euros.

Diamante: El Diamante de la Esperanza es una de las gemas más raras y valiosas del mundo a causa de su corte y tono azulado. Pesa 45,52 quilates y ha pertenecido a personalidades como Luis XIV y María Antonieta. Fue subastado por Sotheby's en Hong Kong por 5,68 millones de euros. Un diamante azul similar puede encontrarse en un anillo de Chopard (imagen) con aro de oro blanco de 18 quilates, adquirido en 2007 por entre 16 y 18,5 millones de dólares por un coleccionista de diamantes.

Libro: Los Evangelios del príncipe Enrique, el León, cuya propiedad comparten actualmente los Estados de Alemania, Baja Sajonia y Baviera y la Fundación del Patrimonio Cultural Prusiano, es un manuscrito de 1188 elaborado por monjes con 226 hojas de pergamino y 50 ilustraciones únicas. Sólo puede verse durante, como máximo, seis semanas al año y fue obtenido en una subasta de Sotheby's en 1983 por 16 millones de euros.

Cuadro: El pintor Gustave Klimt realizó en 1917 un retrato de Adele Bloch-Bauer, posteriormente incautado por los nazis en la II Guerra Mundial. Fue adquirido por el magnate Ronald Lauder por 135 millones de dólares.

Fotografía: La obra 99 Cents II, Diptych (imagen, abajo) del artista alemán Andreas Gursky fue vendida por la casa de subastas londinense Sotheby's por 2,3 millones de euros.

Videojuego: Tras siete años de desarrollo y casi 20 millones de dólares invertidos, el videojuego Shenmue para la Dreamcast de Sega se convirtió en el más caro de la Historia, a pesar de que no impresionó demasiado y tuvo, por tanto, unas ventas más bien mediocres.

Videoclip: Con diferencia, el vídeo musical más costoso de la Historia fue Scream de Michael Jackson: siete millones de dólares. El rodaje duró once días y sólo el maquillaje de Jacko supuso tres mil dólares.


Película: A día de hoy, la película más cara de la Historia moderna es Piratas del Caribe 3: En el fin del mundo con 300 millones de dólares de presupuesto y más del triple recaudado, aunque se prevé que la producción de El hobbit costará 80 millones más. Sin embargo, considerando que el valor del dinero varía con el paso del tiempo, en realidad se considera que la película más costosa de la Historia fue la versión de Guerra y paz de León Tolstói dirigida en 1968 por Sergéi Bondarchuk, en la que se emplearon 100 millones de dólares de entonces, equivalentes a entre 600 y 700 millones de los de ahora.

Serie: Con 20 millones de dólares sólo el episodio piloto y cuatro millones por capítulo, Terra Nova de Steven Spielberg se ha convertido en la serie más cara de la Historia, si bien sus nueve millones de espectadores no han bastado para amortizar la inversión.

Actor: En la actualidad, la revista Forbes sitúa a Leonardo DiCaprio en la cumbre del top 15 de los mejor pagados de Hollywood con unas ganancias de 54 millones de euros gracias a sus recientes éxitos Origen y Shutter Island, que recaudaron juntas 840 millones de euros. Le siguen en el ránking Johnny Depp (35 m.€), Adam Sandler (28 m.€), Will Smith (25 m.€), Tom Hanks (24,5 m.€), Ben Stiller (34 m.$), Robert Downey Jr. (31 m.$), Mark Wahlberg (28 m.$), Tim Allen (22 m.$), Tom Cruise (22 m.$), Jim Carrey (20 m.$), Daniel Craig (20 m.$), Robert Pattinson (20 m.$), Brad Pitt (20 m.$) y Matt Damon (18 m.$). Estas cifras, eso sí, resultan ridículas si las comparamos con los 185 millones de euros que logró recaudar Mel Gibson en un solo año.

Coche: El automóvil antiguo de mayor valor es el Auto Unión de Audi (imagen, arriba), construido por encargo del mismísimo Adolf Hitler en torno a 1935. Actualmente quedan sólo cinco unidades, una de las cuales fue subastada por 15 millones de euros. En cuanto al coche moderno más caro, se trata del Bugatti Veyron (imagen, abajo), del cual se produjeron 300 unidades. Alcanza los 400 km/h, tiene una carrocería de fibra de carbono que pesa sólo 80 kilos y con ahorrar 1,4 millones de dólares podréis haceros con él.

Móvil: Hace pocos años, la empresa GoldVish ingresó en el Libro Guinness por un teléfono móvil de oro, diamantes y piel de cocodrilo que costaba un millón de euros. De igual forma, Apple entregó al futbolista David Beckham un iPod bañado en oro de 18 quilates con 430 diamantes de 4,30 quilates y valorado en 41 mil dólares.

Televisión: Con 28 kilos de oro rosado de 18 quilates, 72 diamantes y piel de cocodrilo cosida a mano, la PrestigeHD Supreme Rose Edition de Stuart Hughes es la televisión más valorada por su coste de 2,3 millones de dólares. Del mismo artista es el iPhone 3GS Supreme Rose de 2009 (3,1 millones de dólares), recubierto de oro de 22 quilates y adornado con 53 diamantes, aunque más tarde sacaría una segunda edición con oro rosado de 18 quilates, cientos de diamantes y una esmeralda de 7,1 quilates en el botón de navegación. 

Ordenador: Chapado en oro y con unas características técnicas insuperables, el ordenador de más precio está valorado en 24 mil dólares.

Reloj: Actualmente, el reloj más caro a la venta es el Sky Moon Tourbillon de Patek Philippe, a 800 mil dólares la unidad. De edición limitada, la firma Vaucheron Constantin comercializó por su vigésimo aniversario siete ejemplares de su Tour d'Ille, que estáis a tiempo de adquirir por apenas 1,5 millones de dólares.

Consolador: Aunque no lo creáis, hasta en el onanismo cabe el lujo. El joyero francés Jean-François Tokars, especializado en lo que llama joyas íntimas, vende a 54 mil dólares la unidad un juguete sexual de oro macizo de 18 quilates engastado con 117 diamantes.


Muñeca: La Barbie más valiosa incluye en su diseño 318 diamantes reales, lo que alza su precio hasta los 98,8 mil dólares, aunque fue realizada con fines publicitarios y no está, por tanto, a la venta.

Cama: Diseñada por el arquitecto holandés Janjaap Ruijssenaars, utiliza imanes para mantenerse flotando en el aire. Podéis haceros con esta ganga por aproximadamente 1,5 millones de dólares, instalación y señorita incluidas.


Hotel: El conocido Burj Al-Arab de Dubai, situado sobre una isla artificial a 280 metros de la playa, posee 202 suites dobles cuyos precios oscilan entre los 1500 y 30 mil dólares la noche. Está diseñado de modo que nunca dé sombra a la playa e incluye un helipuerto en su punto más alto. Aún más caro es el hotel La Mansión de Las Vegas, que pone a disposición de cada uno de sus 29 hospedados un mayordomo propio e incluye piscina privada, balneario, dos chefs (uno especializado en comida asiática y otro en continental) y traslado desde el aeropuerto en un Rolls-Royce, si bien los cinco mil dólares que cuesta cada habitación no incluye las comidas. No obstante, la habitación de hotel más susceptible de provocarnos la ruina es la Royal Penthouse Suite del hotel President Wilson (Ginebra, tercera ciudad más cara del mundo), que ocupa los 1680 m2 de toda una planta y cuenta con diez habitaciones, siete baños y un área privada para hacer ejercicio. Sólo 65 mil dólares por noche.

Casa: Con nombre propio y situada en Surrey (Inglaterra), Updown Court consta de 103 habitaciones, 23 hectáreas de jardines, helipuerto, cinco piscinas, cinco establos, 22 baños de mármol y unos 4600 m2 cubiertos, amén de diversas obras de arte, como sus mosaicos de oro de 24 quilates. Para los interesados, podéis ir sacando 105 millones de euros de vuestra cuenta bancario en las islas Caimán. Y si preferís un modesto pisito en Nueva York por 72 millones de dólares, informaos sobre el apartamento The Pierre, el cual posee unas magníficas vistas del Central Park desde sus varias terrazas, así como escaleras de mármol negro, paredes revestidas con madera inglesa antigua, veinte ventanas de estilo afrancesado y una original sala de bailes que en la actualidad se usa como salón.

Trajes: La firma Brioni diseña maravillas cuyo precio varía entre los 4200 y los 7500 dólares.

Bikini: Susan Rosen diseñó para Victoria's Secret un bikini de 150 diamantes Steinmetz D libres de marcas (y, por tanto, con un brillo inigualable) puestos sobre platino. También incluye un diamante de 51 quilates y otro de corte esmeralda, ascendiendo su precio hasta los 30 millones de dólares.

Zapatos: Aunque los zapatos más caros en la actualidad es un conjunto de tres piezas de 1830 dólares de la casa Berluti, los prestigiosos zapatos Lobb, que suelen valer entre 700 y mil euros, pueden alcanzar los 3500 euros si están hechos a medida.

Objeto: Estas cifras generan escalofríos, pero se quedan en nada frente a los costes de grandes infraestructuras de todo el mundo. Y, curiosamente, el objeto de mayor valor en la faz de la Tierra... no está en ella. De hecho, está orbitando a 360 km de la atmósfera, y es que la Estación Espacial Internacional ha llegado a costar más de cien mil millones de dólares.



22 ene 2012 | Por: Nacho

Jet set

Como todos sabemos, la jet set (o sólo jet) es la elite sociocultural y económica de la sociedad. Sin embargo, ¿por qué esta denominación?

Entre 1920 y 1930, la alta sociedad pasó a ser conocida como café society, término ideado por el periodista Lucius Beebe, del NY Herald Tribune, quien había observado la costumbre de esta clase social de reunirse en los cafés y restaurantes más fashion de las capitales mundiales. Esta expresión fue muy popular hasta mediados de siglo, cuando otro periodista, Igor Cassini, del NY Journal American, acuñó el neologismo jet set, que hacía referencia, por una parte, a la capacidad financiera de este sector de la sociedad, capaz de viajar a menudo – a veces incluso a bordo de jets privados o alquilados –, y, por otra parte, al carácter casi estamental de su posición (en inglés, set significa fijo).

Otras formas de nombrar a la clase alta son beautiful people (gente guapa, inventado por la conocida revista de moda Vogue en alusión al círculo de JFK), bright young people (gente joven brillante, lo que hoy en día serían los jóvenes emprendedores) y, por supuesto, gente bien (voz surgida de la supresión del participio que acompañaba a bien, por ejemplo bien vestida, bien hablada, etc.).


FUENTE: WIKIPEDIA
24 nov 2010 | Por: Nacho

Guay

Seguro que más de uno la estaba esperando. ¡Pues aquí está, y bien cargadita de contenido! Así que allá vamos:

Con el DRAE en la mano, la voz procede de una deformación arcaica de la onomatopeya ay usada en tiempos del Medievo (por ejemplo, en el Quijote y la Celestina). De hecho, en italiano guai equivale efectivamente a esta interjección poética de lamento. Todo ello derivaría del "Vae victis!" ("¡Ay de los vencidos!") pronunciado por el caudillo galo Breno al ser sitiada Roma. Cuenta la tradición que el líder usó esta frase cuando se acordó la retirada por parte de los galos a cambio de una remuneración económica y, al ir a pesar el rescate, los romanos percibieron que la balanza había sido trucada. Ante la réplica, Breno tiró su espada a la balanza y soltó la famosa frase, que ha quedado como muestra de la impotencia del vencido ante el vencedor. La evolución a la palabra actual es sencilla: vae pasaría a vai, pronunciado uai (perdida la u, daría evidentemente ay), que se transformaría en guay.

Sin embargo, la connotación negativa de la cita hubo de revertirse en algún momento. A este respecto, se dice que guay también fue usada como forma de puntuar en cierto juego, de tal modo que hacer muchos guays bien podía considerarse algo positivo. Esta teoría parece entroncar mejor con el uso primigenio en España de la expresión, que básicamente era utilizada por la gente bien añadiéndole, en ocasiones, los prefijos super, mega, ultra, hiper–, etc. El uso por parte de esta clase social podría provenir del contagio producido durante la cultura de la movida entre esta palabra y el anglicismo gay (alegre – de ahí lo de vida alegre – y, por derivación, excelente, estupendo, es decir, guay), que podría provenir también del latín gaudium (gozo). Igualmente, de aquí probablemente procedería el cruce menos usado con chachi: guachi.

Esto explicaría por qué las expresiones creerse guay o ir de guay tienen ese matiz tan marcadamente peyorativo, pues existen evidencias de que eran usadas para hacer burla de los pijos (guays o gente guay) durante los años '80.

No obstante, es cierto que esta palabra también fue muy usada por la gente de barrio (aunque ahora su uso es más neutro al ser utilizada sobre todo por los niños), por lo que podría hablarse incluso de una doble vertiente etimológica. En este segundo caso, derivaría del árabe egipcio kuwayyis (bueno), utilizado para denominar al hachís de buena calidad en contraposición a la jaravaca (palabra árabe derivada de un cruce etimológico con caca de vaca) o jena (por semejanza a la planta de la alheña o henna), que es el hachís de calidad pésima en el argot de los camellos y grifotas (adictos a la marihuana). Así, guay (perdida la –s final de la palabra original, inicialmente usada en Sevilla) se convirtió en sinónimo de lo bueno y excelente, mientras que jena se usa en determinados ambientes con el sentido de pésimo, a menudo con el ripio jena de Cartagena (zona colonizada en su día por los árabes), a semejanza de guay del Paraguay o ful de Estambul (donde ful, en germanía, significa falso o fallido).

Y para los anglófilos también hay alternativa, aunque de credibilidad más que cuestionable, ya que he llegado a leer que guay podría proceder de la palabra inglesa white (blanco). La ventaja de esta teoría es que justifica la existencia de la expresión tope guay (de top white, es decir, lo más blanco), pero esto también podría explicarse por el propio significado de tope: tope guay = guay hasta el tope, hasta su punto máximo. Sea como fuere, la derivación sería consecuencia de un maniqueísmo entre el bien y el mal, asociados respectivamente al blanco y al negro en Occidente (como ejemplo, pensad en las bodas y funerales), pero no en Oriente, donde es al revés (en China, no se producen Lacasitos blancos y en los funerales se viste de este color).

Para finalizar, cabe remarcar que esta palabra nada tiene que ver con la partícula –guay de Paraguay, Uruguay o Queguay, ya que este sufijo procede del guaraní gua, indicante de procedencia, e y (agua).


FUENTE: WORDREFERENCE (FORO)

FUENTES COMPLEMENTARIAS: ETIMOLOGIAS.DECHILE.NET, MENÉAME
20 nov 2010 | Por: Nacho

Surrealismo

«Movimiento literario y artístico [...] que intenta sobrepasar lo real impulsando con automatismo psíquico lo imaginario y lo irracional», dice el DRAE. Sin embargo, no es poco habitual ver a algún inculto escribir subrealismo. ¿Por qué nos parece tan obvia esta incorrección? ¿No sería natural pensar que la palabra procede del prefijo sub– más la palabra realismo?

Sin embargo, esto no es correcto. De hecho, el significado real es el contrario, pues la palabra procede del francés surréalisme, vocablo formado con el prefijo sur, que significa sobre (super/supra), a diferencia de sub, prefijo latino que significa bajo. Así, el surrealismo sería aquello que sobrepasa la realidad, que está por encima de ella (no por debajo), como este cuadro de Dalí.

Un error similar que ha calado más hondo en el español es el del subrayador. En nuestro idioma, subrayar es situar una raya debajo de una palabra o varias, tal que así. Sin embargo, resulta que hoy en día también llamamos subrayar (en inglés, underline, y en francés, souligner) lo que en otros idiomas llaman sobrerrayar (en inglés, highlight, y en francés, surligner), que sería esto. Por suerte, el DRAE aún no contempla este doble significado (la palabra subrayador no aparece en el diccionario), pero miedo me da pensar en el futuro...
16 nov 2010 | Por: Nacho

Yeyé

La chica yeyé de Conchita Velasco aún es escuchable en muchos CDs recopilatorios del tipo Las 100 mejores canciones españolas, pero este curioso término, que designa a toda una moda musical de los años sesenta, nos es extraño, así que he indagado en su origen:

Al parecer, una vez más, debemos agradecer a los Beatles sus aportaciones al mundo (en este caso, al mundo del habla hispana). She loves you, título de una de sus canciones, incluía repetidas veces la palabra yeah (pronunciada a la inglesa, es decir, ye, no a la americana, yea) en su estribillo, al estilo de muchas canciones pop de la época, por lo que se comenzó a considerar que la palabra era un símbolo del propio movimiento. Así, dado que lo inglés/americano siempre ha sido visto en España como sinónimo de elegancia, rebeldía y, en definitiva, algo nuevo, único y original, adoptamos ese yeah, yeah con un guión (yé-yé) que acabaría desapareciendo (yeyé).


FUENTE: GRIJELMO, A. La punta de la lengua, Ed. Aguilar. Madrid, 2004