Mostrando entradas con la etiqueta Minorías. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Minorías. Mostrar todas las entradas
9 abr 2012 | Por: Nacho

Sustantivos colectivos (en inglés)

En mi línea innovadora y ahora que tengo algo de tiempo gracias a las vacaciones (¡ja!), actualizo el blog con una intensa (perdón) entrada que hará las delicias, espero, de los anglófilos.

Para los que hace tiempo que dejaron atrás cuanto aprendieron en la asignatura de Lengua Castellana y Literatura (o equivalentes), un breve repasito: entre otros posibles criterios de calificación (comunes-propios, concretos-abstractos, contables-incontables...), los sustantivos pueden dividirse en individuales y colectivos. Como veis, se trata de terminología muy intuitiva: los sustantivos individuales designan a individuos, elementos independientes (árbol, casa, persona...), mientras que los colectivos se utilizan para referirse, con mayor o menor rigor, a unidades complejas formadas por un grupo de elementos (arboleda, caserío, gentío...).

Hasta aquí, ninguna particularidad en el idioma español, que ni siquiera posee un sufijo específico para formar colectivos (a diferencia de, por ejemplo, el latín, que suele usar los sufijos –alia e –ilia). Sin embargo, la cosa cambia en el inglés, donde esta clase de palabras fueron ideadas, con una lógica de lo más poética, usando otras palabras preexistentes con significados relacionados, sobre todo con respecto a los sustantivos colectivos de personas y animales. A continuación, una lista de algunos de los más originales que he podido encontrar:

Bandada de águilas = Convocation [llamamiento] of eagles 

Bandada de alondras = Ascension / Exaltation [júbilo] of larks

Bandada de arrendajos = Party [fiesta] / Scold [regañar, retar] of jays

Bandada de avefrías = Deceit [engaño] of lapwings

Bandada de aves acuáticas = Plump [gordo] of waterfowl

Bandada de búhos= Parliament [parlamento] / Wisdom [sabiduría] of owls

Bandada de buitres = Wake [velatorio] of vultures 

Bandada de chovas = Chattering [cotorreo] of choughs

Bandada de cuervos = Conspiracy [conspiración] / Murder [asesinato] / Unkindness [maldad] of ravens/crows

Bandada de estorninos = Clutter [revoltijo] / Murmuration [murmuración] of starlings

Bandada de gallinuelas/pájaros carpinteros = Fall/Descent [caída] of woodcocks/woodpeckers

Bandada de gaviotas = Squabble [disputa] of seagulls

Bandada de gorriones = Host [anfitrión] / Ubiquity [ubicuidad] of  sparrows

Bandada de grajos = Building [construcción] / Clamor of rooks (en inglés, rook también es la torre del ajedrez

Bandada de halcones= Cast [elenco] of hawks/falcons

Bandada de pájaros =  Dissimulation [disimulación] / Flight [vuelo] of birds

Bandada de palomas = Dole [paro, desempleo] / Dropping [excremento] of doves/pigeons

Bandada de pinzones = Charm [encanto] of finches

Bandada de ruiseñores = Watch [mirada] of nightingales

Bandada de tordos = Mutation [mutación] of thrushes

Bandada de tórtolas/palomas = Piteousness/Pitying [lástima] of (turtle)doves

Bandada de urracas = Gulp [engullir] / Tiding [noticia, orden] / Tittering [risita ahogada] of magpies

Banco de medusas = Smack [bofetada] of jellyfishes

Banco de tiburones = Shiver [escalofrío] of sharks

Banco de tilapias = Taint [contaminar] of tilapias

Banco de truchas = Hover [merodear, cernerse] of trouts

Cardumen de peces = Draught [corriente] of fish (un chascarrillo habitual de los ingleses procede de shoal, traducción de cardumen que, con el tiempo, fue confundida con la palabra school [escuela] –como podréis apreciar, estas confusiones fonéticas se repiten a lo largo de toda la lista–, por lo que no es raro cuando los angloparlantes hacen juegos de palabras con las escuelas de peces. Por el mismo motivo, a un banco de medusas también se le puede llamar study of jellyfishes)

Colonia de araos = Bazaar [bazar] of guillemots

Colonia de cobras = Quiver [temblar] of cobras

Colonia de comadrejas = Sneak [furtivo] of weasels

Colonia de cucarachas = Intrusion of cockroaches

Colonia de erizos/puercoespines = Prickle [púa] of hedgehogs/porcupines

Colonia de flamencos = Stand [permanecer de pie] of flamingos

Colonia de grullas = Sedge [junco] of cranes

Colonia/Marabunta de insectos/ranas = Army [armada] of insects/frogs

Colonia de loros =  Company [compañía] / Pandemonium [alboroto] / Prattle [cotorrear] of parrots

Colonia de mofetas = Stench [hedor] of skunks (no deja de ser irónico que en español nos veamos obligados a decir colonia de mofetas...)

Colonia de nutrias = Romp [retozar] of otters

Colonia de pingüinos/elefantes = Parade [desfile] of penguins/elephants

Colonia de serpientes cascabel = Rhumba [rumba] of rattlesnakes

Colonia de topos = Labour [trabajo] of moles

Colonia de urogallos/pájaros carpinteros = Drumming [tamborileo] of grouse/woodpeckers

Coro de niños = Evensong [víspera (canción)] of choirboys

Enjambre de abejas = Grist [molienda] / Hum [zumbido] of bees

Enjambre de moscas =  Business [negocio] of flies

Flota de marineros = Deck [cubierta] of sailors

Flota de marinos = Muscle [músculo] of marines

Ganado = Drove [de drive = conducir]

Grupo de almirantes =  Bridge [puente] of admirals

Grupo de bacterias = Culture [cultura] of bacteria
 
Grupo de bautistas = Immersion [inmersión] of baptists

Grupo de cabos segundos = Wing [ala] of aircraftmen

Grupo de cardenales = Radiance [resplandor] of cardinals

Grupo de enanos = Shortage [escasez] of dwarves

Grupo de ermitaños = Observance [observancia] of hermits

Grupo de escritores de cartas al director = Huff [enfado]

Grupo de generales = Glitter [brillo] of generals

Grupo de jóvenes estrellas (starlets) = Galaxy [galaxia] of starlets

Grupo de monaguillos = Fidget [inquieto] of altar boys

Grupo de monjas = Flap [faldón] / Superfluity [superfluidad] of nuns

Grupo de mormones = Book [libro] of mormons 

Grupo de oficiales = Mess [revoltijo] of officers

Grupo de osos de peluche =  Hug [abrazo] of teddy bears

Grupo de políticos = Lie [mentira] of politicians

Grupo de prostitutas = Stable [establo] of prostitutes

Grupo de ricos = Embarrassment [bochorno] of riches

Grupo de santos =  Calendar [calendario] of saints

Grupo de tenientes coroneles = Flush [alineado, arrebato] of wing commanders (aunque lo normal sería pensar que el sentido más apropiado es el de alineado en referencia a la disciplina militar, considerando que las siglas de wing commander son las mismas que las de water closet [WC = retrete], es bastante probable que se trate de un juego de palabras, dado que flush también significa tirar de la cadena)

Hatajo de embaucadores = Tangle [lío] of tricksters

Hermandad de obispos = Government [gobierno] of episcopalians/bishops

Jauría de chuchos = Cowardice [cobardía] of curs

Jauría de sabuesos = Cry [llanto] of hounds (también pueden usarse el genérico pack y, como traducción literal de muta, mute)

Manada de babuinos = Congress [congreso] / Rumpus [jaleo] of baboons

Manada de ballenas/focas = Pod [vaina] / Spring [primavera] of whales/seals

Manada de búfalos = Obstinacy [obstinación] of buffalos

Manada de caballos =  Harras [acosar] of horses

Manada de caballos de carreras = Field [campo] of racehorses

Manada de cachorros = Piddle [mear] of puppies

Manada de cisnes = Ballet / Lamentation [lamento] of swans

Manada de cocodrilos = Bask [deleitarse] / Float [flotar] of crocodiles

Manada de conejos = Bury [enterrar] of conies/rabbits

Manada de faisanes = Bouquet [ramo] of pheasants

Manada de gatos (gatería) =  Clutter [revoltijo] / Glaring [deslumbrante] of cats

Manada de gatitos = Intrigue [intriga] / Kindle [seguramente de kind = amable] of kittens

Manada de hienas = Cackle [risotear] of hyenas

Manada de hipopótamos = Bloat [hinchar] / Thunder [trueno] of hippopotami

Manada de jirafas = Totter [tambalearse] / Tower [torre] of giraffes

Manada de leones = Pride [orgullo] of lions

Manada de leopardos/liebres =  Leap [salto] of leopards/hares

Manada de liebres =  Down [abajo] / Husk [cáscara] of hares

Manada de lobos = Route [ruta] of wolves

Manada de mapaches = Mask [máscara] of raccoons

Manada de monos = Barrel [barril, por el famoso juego de la imagen] / Machination [maquinación] / Shrewdness [sagacidad] of monkey/apes 

Manada de orangutanes = Buffoonery [bufonada] of orangutans

Manada de osos = Sleuth [detective] / Sloth [pereza] of bears

Manada de patos = Paddling [chapoteo] / Raft [balsa] / Rush [prisa] of ducks/pochards

Manada de pavos (pavada) =  Death-row [corredor de la muerte] / Rafter [balsero, travesaño] of turkeys

Manada de pavos reales = Muster [asamblea] / Ostentation [ostentación] of peacocks

Manada de perezosos = Bed [cama] of sloths

Manada de rinocerontes = Crash [choque, estrépito] of rhinoceroses

Manada de tigres = Ambush [emboscada] / Hide [escondite, piel] / Streak [veta] of tigers

Manada de zorros = Earth [tierra] / Leash [correa] / Skulk [merodear] of foxes

Parvada de aves de corral =  Run [carrera] of poultry

Parvada de pollos =  Peep [pío] of chickens

Piara de cerdos =  Singular / Sounder [de sound = sonido] of pigs/hogs/boars/swines

Profesorado de catedráticos = Pomposity [pomposidad] of professors

Reata de bueyes (boyada) = Yoke [yugo] of oxen

Rebaño de cabras (cabrada) =  Trip [viaje] of goats

Rebaño de vacas (vacada) = Flink [una docena o más] / Kine [momento] of cows

Recua de mulas (mulada) = Barren [estéril] of mules

Selección de candidatos = Slate [pizarra, criticar duramente] of candidates

Tropa de soldados = Boast [alarde] of soldiers

Tropilla de ponis = String [cuerda] of ponies

Tropilla de unicornios = Blessing [bendición] of unicorns

Todos estos son usos documentados de sustantivos colectivos y existen muchos más, algunos de ellos sin traducción literal (bevy of quails [codornices], cete of badgers [tejones], clowder of cats, covey/volery of birds, cruft of hackers, doylt of swine, dule of doves, durante of toucans [tucanes], erst of bees, fesnyng of ferrets [hurones], fluther/smuth of jellyfishes, gam of whales, gatling of woodpeckers, nye of pheasants, passel of hogs, pladge of wasps [avispas], ramuda of horses, sord of mallards [ánades reales], tok of capercaillies [urogallos]...) y otros no referidos a animales o personas, como assembly [asamblea] of toys (juguetes), autumn [otoño] of leaves (hojas), babel of words (palabras), boo [bu] of surprises (sorpresas), charlotte of webpages (páginas web), clank/clatter [ruido] of tanks (tanques), click of mice (ratones de ordenador), cluster of computers (ordenadores), donut of data (datos), falling of dominoes (dominós), fright [miedo] of ghosts (fantasmas), guilt [culpa] of pleasures (placeres), hand [mano] of bananas, hassle [fastidio] of errands (recados), jackson [por Michael Jackson] of gloves (guantes), luck [suerte] of dices (dados), maze [laberinto] of canyons (cañones), medusa of knots (nudos), pencil [lápiz] of lines (líneas), pretension of intellects (intelectos), soufflé of clouds (nubes), splash [salpicar] of puddles (charcos), ticktock [tictac] of clocks (relojes), undulation [ondulación] of hills (colinas), wash [lavado] of emotions (emociones), whistle [silbido] of modems, wonder [maravilla] of stars (estrellas)...

Podéis encontrar muchos más, así como algunas propuestas de nuevos sustantivos colectivos (como algunos del párrafo anterior), aquí. Personalmente, confieso sentir debilidad por las ingeniosas y sugerentes sugerencias referidas a grupos sociales, de las cuales os dejo algunas para vuestro disfrute:  

Abandonment [abandono] of orphans (huérfanos)

Absence [ausencia] / Order [orden] of waiters (camareros)

Addition [suma] / Number [número] of mathematicians (matemáticos)

Amble [deambular] of walkers (caminantes)

Anvil [yunque] of blachsmiths (herrreros)

Assemblage [ensamblaje] of puzzlers (aficionados a los puzles)

Attitude [actitud] / Sulk [enfurruñamiento] of teenagers (adolescentes)

Audit [auditoría] / Balance of accountants (contables)

Billow [hincharse] of smokers (fumadores)

Blaze [fogata] / Conflagration [conflagración] of pyromaniacs (pirómanos)

Blur [borrón] of bicyclists (ciclistas)

Body [cuerpo] of pathologists (patólogos)

Bond [por James Bond] of secret agents (agentes secretos)

Buttload [montón] of proctologists (proctólogos): La gracia está en el juego de palabras, ya que butt load (separado) significa carga del culo.

Clutch [arrebatar] of kleptomaniacs (cleptómanos)

Colony of microbiologists (microbiólogos)

Compromise [compromiso] of senators (senadores)

Cry of players (jugadores)

Cutting [hiriente] of cynics (cínicos)

Debauchery [libertinaje] of hedonists (hedonistas) 

Design [diseño] / Geek [friqui] of engineers (ingenieros)

Desperation [desesperación] of divorcees/voters (divorciados/votantes)

Disputation/Quarrel [disputa] / Greed [avaricia] of lawyers (abogados)

Divergence [divergencia] of Canadians (canadienses)

Dose [dosis] of doctors (doctores)

Drove of cabbies (taxistas)

Embarrassment of parents (padres)

Ergo of Cartesians (cartesianos)

Fascination [fascinación] of listeners/on-lookers (audiencia/observadores)

Fidget of suspects (sospechosos)

Flag [bandera] of Americans (norteamericanos)

Flight of refugees (refugiados)

Flood [inundación] of plumbers (fontaneros)

Flunk [suspender] of students (estudiantes)

Formation [formación] of geologists (geólogos)

Freeze [helada] of Northerns (norteños)

Giggle [risa estúpida] of girls (chicas)

Gossip [cotilleo] of relatives (parientes)

Handful [puñado] of palm readers (lectores de manos)

Harmony [armonía] of beauties/singers (bellezas/cantantes)

Heard [escucha] of blind people (ciegos)

Incantation [hechizo] of warlocks/witches (brujos/as)

Incision of surgeons (cirujanos)

Jam [mermelada] of tarts (putas): Se trata de un juego de palabras con la polisemia de tart (tarta-puta). 

Jungle [jungla] of nazis

Kneeling [genuflexión] of parishioners (feligreses)

Lechery [lascivia] of priests (sacerdotes)

Melle [disputa] of rioters (alborotadores)

Murmur [murmullo] / Pray [rezo] / Propriety [decoro] of nuns

Palm [palma] of wankers (pajilleros)

Plane [plano] of geometrists (geómetras)

Ponder [reflexionar] of philosophers (filósofos)

Quake [temblor] / Run of cowards (cobardes)

Quiz [prueba, concurso] of teaches (profesores)

Reflection [reflejo] of narcissists (narcisistas)

Rhyme [rima] of poets (poetas)

Smashing [destrozo] of luddites (luditas)

Snap [fotografiar] of photographers (fotógrafos)

Sousa of marching bands (bandas musicales)

Tedium [tedio] of golfers (golfistas)

Tough [duro, rudo] of lesbians (lesbianas)

Tyranny [tiranía] of dictators (dictadores)

Vision of optometrists (optometristas)

Visit [visita] of Jehovah's witnesses (testigos de Jehovah)

Wave [ola] of surfers (surferos)

Whored [de whore = puta] of prostitutes

Wisdom of grandparents (abuelos)

¡Gracias, Edu!

FUENTE: OJOHAVEN


IMAGEN: COLLEGE HUMOR
14 feb 2012 | Por: Nacho

Enseñanza

A falta de otros asuntos que capten mi interés, nuevamente me toca hablar de etimologías, mi gran pasión. Y hoy voy a investigar muy exhaustivamente otro ámbito que a todos atañe en mayor o menor medida: la enseñanza.

La propia palabra enseñar proviene del latín signum (signo, seña), que remite a una serie de términos significativamente interrelacionados semánticamente (como no podía ser de otro modo): asignar, asignatura, consignar, contraseña, designar, designio, diseñar, enseña, entreseñar, insigne, insignia, (per)signar, reseñar, resignar, señal, signatario, signatura, significar, sino... Sin ir más lejos, enseñar significa señalar, hacer señas, mostrar, pues precisamente en eso consiste tan loable vocación: en ir indicando el camino que debe seguirse para culminar con el aprendizaje (del latín prenhendere = prender, atrapar, raíz también localizable en palabras como aprehender, comprender, emprender, empresa, preso, prisión...).

Otro sinónimo de enseñar es aleccionar o enseñar la lección, palabra derivada de legere (en latín, leer), del indoeuropeo leg– (escoger), raíz formativa de palabras como logos (en griego, palabra: catálogo, diálogo, filólogo, prólogo, antología, etimología...), lectós (en griego, escogido: dialecto, dislexia, lexema...), lex (en latín, ley) y todas las derivadas de legere: coger, colegio (colligere = reunir), colega, diligente, elegante, elegir, inteligencia, privilegio, sacrilegio, leyenda, colección, cosecha, predilecto, religión, selección...

También puede hacerse referencia a la palabra instruir, que no es sino construir (struere) dentro (in), es decir, elaborar las estructuras mentales necesarias para aprender. De hecho, de la misma voz struere (amontonar) provienen palabras como construir, destruir, estructura, industria, instrumento y obstruir, por citar algunas. También es curioso cómo la palabra catequizar tiene precisamente el significado original de instruir, aunque en la actualidad posea un tinte ideológico similar al de la palabra adoctrinar.

Pero sin duda el sinónimo por excelencia de enseñar es educar (del latín educere = extraer, a su vez de ducere = conducir). Efectivamente, el docente o doctor (del latín docere desde el griego didactiké, ambos con el significado de enseñar) tiene encomendada la misión de extraer las cualidades de su pupilo (diminutivo de pupus, esto es, niño) y guiarle hacia el conocimiento; de ahí que el educador sea un pedagogo, es decir, el que conduce al niño (antiguamente, de forma literal, ya que el pedagogo era también ayo y acompañaba al niño a todas partes a pie, lo que le sobrevalió el nombre de pedante = el que anda. No cuesta imaginar cómo cambió de significado el término). Otras palabras relacionadas con la raíz indoeuropea deuk– serían doctrina, ducha/o, ducto, deducir, inducir, reducir, seducir y abducir (atención a los prefijos señalados, muy reveladores).

Ya en el ámbito subjetivo, el encargado de adiestrar (hacer diestro o hábil) o alfabetizar (de alfa y beta) en las escuelas (del griego scholé = ocio, entendido como cultivo del espíritu) es el profesor (del latín profiteri = declarar públicamente, como hacían los profetas, aunque ambas palabras no tengan relación), quien siempre debe confesar profesar amor por su profesión (la cacofonía es intencionada). Antiguamente, los maestros (del latín magister) eran los máximos dirigentes de cualquier actividad, los que más (magis) alto estaban (stare) en el escalafón, en contraposición a los ministros (minus + stare), sus servidores y criados (crueles ironías de la Historia...). Tuvo que pasar mucho tiempo para que el término maestro se convirtiera en sinónimo de profesor (la palabra usada en la Antigüedad para el maestro de escuela era litterator). También cabe recordar que los profesores universitarios solían llamarse (y aún es así en algunos casos) catedráticos, ya que en la Antigua Roma se sentaban en cátedras (imagen) en lugar de los incómodos subsellii (bancos) de los alumnos. De la misma kathedra (en griego, asiento hacia abajo) derivan, por poner un par de ejemplos, la catedral y la cadera (resulta evidente la relación entre la cadera y la cátedra, donde se solía apoyar aquélla), así como la expresión sentar cátedra, específicamente referida al diácono bizantino Maximiano, quien tenía la costumbre de trasladar su cátedra cada vez que era llamado para dar consejo.

¿Y quién es el sujeto pasivo de todo lo anterior? Evidentemente, el alumno (del latín alere = alimentar, palabra de la que también proviene alto, que es el resultado natural de una buena alimentación), a quien de hecho el profesor alimenta intelectualmente con sus conocimientos. Una teoría alternativa, probablemente falsa por sus numerosos defectos pero no por ello menos interesante, deriva alumno de a lumino (sin luz), lo cual encajaría perfectamente con el término ilustrar (en latín, alumbrar; de ahí el nombre de la Ilustración y del Siglo de las Luces); la misma raíz indoeuropea leuk– (luz) puede encontrarse en las palabras deslumbrar, elucubrar, ilustre (volvemos al insigne del principio), lucir (y el nombre Lucía), lumbre, luna (y, por tanto, lunes), lustre...

En definitiva, los profesores iluminan al alumno errante con sus explicaciones y le preparan para el futuro, si bien esta tarea requiere cierta reciprocidad, ya que el estudiante (como algunos dicen, el que estudia el día de antes) también debe esforzarse (en latín, studere). Sólo de ese modo podrá convertirse en un verdadero discípulo (del latín discere = aprender, en relación con el verbo ya mencionado anteriormente docere), término que, según unos, presenta en su etimología las palabras scio y puellus (saber y niño, respectivamente, en latín); según otros, ese –pulo podría encontrar su origen en el verbo latino pellere (empujar), de forma que el discípulo sería el impulsado a aprender. Tampoco faltan quienes buscan la relación con el lexema pu–, apreciable en palabras con la raíz puer– (niño) y en la propia palabra puta, e incluso quienes afirman que se trata de un diminutivo, como ocurre con cálculo (piedrecilla), célula (celdilla), óvulo (huevecillo), párvulo (pequeñito)... ¿Habéis aprendido la lección?

¡Gracias, mamá y Mariano!


FUENTES COMPLEMENTARIAS: COROMINAS, J. Breve diccionario etimológico de la lengua castellana, Ed. Gredos. Madrid, 1998;
BERNHARD, T. El comebarato, Ed. Cátedra. Alemania, 1989;
22 ene 2012 | Por: Nacho

Jet set

Como todos sabemos, la jet set (o sólo jet) es la elite sociocultural y económica de la sociedad. Sin embargo, ¿por qué esta denominación?

Entre 1920 y 1930, la alta sociedad pasó a ser conocida como café society, término ideado por el periodista Lucius Beebe, del NY Herald Tribune, quien había observado la costumbre de esta clase social de reunirse en los cafés y restaurantes más fashion de las capitales mundiales. Esta expresión fue muy popular hasta mediados de siglo, cuando otro periodista, Igor Cassini, del NY Journal American, acuñó el neologismo jet set, que hacía referencia, por una parte, a la capacidad financiera de este sector de la sociedad, capaz de viajar a menudo – a veces incluso a bordo de jets privados o alquilados –, y, por otra parte, al carácter casi estamental de su posición (en inglés, set significa fijo).

Otras formas de nombrar a la clase alta son beautiful people (gente guapa, inventado por la conocida revista de moda Vogue en alusión al círculo de JFK), bright young people (gente joven brillante, lo que hoy en día serían los jóvenes emprendedores) y, por supuesto, gente bien (voz surgida de la supresión del participio que acompañaba a bien, por ejemplo bien vestida, bien hablada, etc.).


FUENTE: WIKIPEDIA
12 ene 2012 | Por: Nacho

Haiga

Con la proliferación del famoso lenguaje hoygan (así llamado como burla a la presentación de muchas preguntas absurdas y mal redactadas en Yahoo! Answers), por desgracia para mí, cada día se habla peor. Son ya míticas en la Red, por ejemplo, las confusiones entre a ver y haber o ay, hay y ahí ("Ahí hay un niño que dice '¡ay!'") y expresiones terribles como gracias de antebrazo, habitualmente usadas, por suerte, para parodiar a los propios hoygan. No obstante, expresarse mal es parte de la cultura española desde hace siglos, tal y como demuestra la existencia de la palabra haiga:


Cuando los emigrantes españoles volvieron el siglo pasado a la Península, muchos de ellos se habían hecho de oro en el Nuevo Continente y regresaban convertidos en adinerados indianos que contribuyeron notablemente al desarrollo del país. Además de traer consigo parte de la tradición iberoamericana, reflejada hoy en día en las mansiones coloniales del norte, típicamente americanas, y en la presencia de palmeras, planta impropia del clima mediterráneo, esta gente sería históricamente recordada por su afán pretencioso; en concreto, aparte de los mencionados palacetes norteños, los indianos solían comprar opulentos coches para presumir. Sin embargo, al igual que el hábito no hace al monje, los indianos seguían siendo, muy a su pesar, catetos de pueblo, por lo que se dice que se presentaban en los concesionarios exigiendo "el coche más grande/caro que haiga", razón por la cual dichos coches serían conocidos de ahí en adelante en tono humorístico con ese nombre.

Y, ya de paso, os recuerdo –sobre todo a mi madre, que siempre comete esta clase de faltas– que la forma correcta de conjugar el verbo haber es haya, palabra que no debe confundirse con sus homónimos aya (niñera), halla (de hallar) o allá (allí).

¡Gracias, Picola!
4 nov 2011 | Por: Nacho

Suerte

La suerte es un concepto abstracto de difícil comprobación. Personalmente, considero que la buena y la mala suerte no son más que meras coincidencias con una base de superstición y algo de fobia. Sin embargo, no deja de resultar interesante zambullirse en este apasionante tema que, inconscientemente, tanto nos influye, por lo que allá va un exhaustivo resumen sobre los principales elementos que afectan a la suerte:

Animales:
  • Gato: Es curioso que en la actualidad se considere a los gatos negros fuente de mal agüero. Ello se debe a que en la Edad Media se comenzó a asociar a los gatos negros con la brujería (se les consideraba brujas metamorfoseadas), entre otros motivos, porque solían perseguir a ancianas que más tarde eran acusadas de brujas, lo cual no resulta extraño si se considera que estas mujeres solían responder al perfil de la típica mujer mayor solitaria que da de comer a los gatos callejeros. La mayoría de países en los que se practicó la caza de brujas y gatos creen hoy en día  que cruzarse en el camino con un gato negro trae mala suerte, como es el caso de las actuales España, Italia, República Checa, Rumanía, Moldavia, Serbia, Montenegro, algunas zonas de Irlanda y EEUU; lo mismo sucede en los países de tradición hebrea, babilónica o hindú, donde se les asocia a la serpiente, otro animal de fama variable. Sin embargo, en algunos países europeos, especialmente los territorios del Reino Unido (y, sobre todo, entre marineros y pescadores, aunque no siempre), se consideraba que los gatos traían buena suerte, situación que quizá haya menguado en la actualidad; asimismo, los antiguos egipcios y romanos creían que el gato era un animal sagrado que representaba a la diosa Bastet (también conocida como Diana y Artemisa).

    • Elefante: Seguramente por influencia del hinduísmo, religión en la que el elefante es el símbolo del dios Ganesha, siempre se ha considerado de buena suerte poseer amuletos en los que figure un elefante, sobre todo si se trata de figurillas con la trompa doblada hacia arriba y hacia atrás (para que no se escape la suerte). Antiguamente, cuando aún se estilaba la caza de los elefantes africanos, el marfil de sus colmillos y sus crines se convirtieron en un cotizado objeto de gran valor monetario y mágico.

      • Mariquita: Al igual que encontrarse una mariquita es signo de buena ventura, matar a una puede ser lo último que hagamos antes de que una desgracia caiga sobre nosotros. Lo mismo se dice de matar a una araña dentro de casa o, entre marineros, de matar a un albatros o una marsopa.

        • Pájaros: En general, los pájaros por sí mismos no son indicantes de ningún tipo de suerte. Cuando una persona tiene la "suerte" de recibir en su cabeza los excrementos de un ave, lejos de lo que pudiera parecer, se considera que dicha persona tendrá buena suerte (igual ocurre al pisar por error un excremento). Sin embargo, las urracas y los pájaros que entran por la ventana simbolizan la muerte de alguien cercano, y todo lo relacionado con la muerte (tumbas, cementerios, etc.) y las desgracias, se supone, trae mala suerte.

          • Conejo: Debido a su rápida reproducción, se considera que los conejos son un símbolo de fertilidad que favorece a las cosechas y a las personas. Las patas de conejo traen suerte (igual que las manos de mono conceden deseos como si fueran lámparas maravillosas, si bien con graves consecuencias) y protegen del mal de ojo, mientras que matar a un conejo sólo puede acarrear desgracias. Según los celtas, cada pueblo estaba asociado a un animal que no podía ser cazado; en el caso de los españoles y portugueses, ese animal es el conejo (de hecho, el nombre actual de España procede de la expresión fenicia equivalente a isla de conejos, ya que nunca antes habían visto a este animal antes de llegar a la Península).

            • Búho: Encontrar un búho y mirarle sin asustarlo trae suerte de por vida. Por ese motivo, los amuletos en forma de búho atraen a la fortuna económica, pero encontrar a un búho muerto o enfermo no trae más que traiciones y rechazo social.

            • Ratón: A pesar de su mala fama, los hindúes consideran a la rata un animal sagrado por ser el medio de transporte de Ganesha (lo que contradice la conocida supuesta musofobia de los elefantes) y los antiguos romanos creían de buen agüero cruzarse con una blanca, pero no así con una negra. También guarda una posición de honor en la cultura china, en cuyo horóscopo se sitúa a la cabeza primer año chino como símbolo de riqueza, inteligencia, adaptabilidad y, por supuesto, suerte.

            Números:
            • Cuatro: A consecuencia de su fonética, similar en chino y japonés a la palabra muerte, es un número de mal presagio en dichos países (igual que ocurre con los colores blanco y morado, respectivamente asociados al luto en dichas regiones). De hecho, no es raro encontrar edificios sin cuarta planta (la numeración pasa del tres al cinco, cosa que también sucede en Europa y EEUU con el número trece en menor medida) o recelar de regalos compuestos de cuatro partes. En el cristianismo, este número representa a los jinetes del Apocalipsis, pero también a los evangelistas. También es símbolo de los puntos cardinales, los elementos terrestres, las nobles verdades del budismo y el dios Júpiter. Igualmente, se dice que quien halle un trébol de cuatro hojas (cada una de las cuales simboliza un componente básico de la felicidad, a saber: amor, salud, prosperidad y buena fortuna o, según otros, esperanza, fe, amor y suerte) encontrará la felicidad y le acompañará la suerte. Esto se debe a que los druidas de la antigua Inglaterra creían que el poseedor de semejante trébol podía ver y reducir la influencia de los demonios. También se dice que, antes de irse del Paraíso tras ser expulsada, Eva recogió un trébol de este tipo.

              • Seis: Primer número perfecto y tercer número triangular. Para algunos, simboliza la armonía perfecta, la belleza y el amor eterno (razón por la cual existen bastantes nombres propios de seis letras); sin embargo,  como sucede con el número ocho, es más habitual su concepción como número de mal augurio, ya que, según la Biblia, no existe número más imperfecto (le falta uno para llegar al siete, verdadero número perfecto). Por ese motivo, la bestia más imperfecta de todas, el diablo, se asocia con el número 666 (número de la bestia).

                • Siete: Número de la suerte por excelencia. En la Biblia, simboliza la suma de los cuatro elementos (tierra, agua, aire y fuego) más la Santa Trinidad (Padre, Hijo y Espíritu Santo), motivo por el cual ambos números son también de especial importancia en el cristianismo; en el mismo libro, el siete es usado como número mágico, simbólico e indeterminado. Culturalmente, se ve reflejado en muchísimas realidades: las vidas de un gato (al menos en Europa, ya que en EEUU se dice que poseen nueve y los árabes lo dejan en seis), las Siete Maravillas del Mundo, los Siete Mares, los sacramentos, los chakras, los pecados capitales, los días de la semana, las notas musicales, los colores del arcoiris, los enanitos de Blancanieves... Las herraduras, otro símbolo de buena suerte desde que, según la leyenda, san Dunstan herrera al diablo, causándole tal dolor que juró no volver a entrar en una casa con una herradura colgada sobre el umbral de la puerta, se dice que son aún más efectivas cuando tienen siete clavos.

                  • Nueve: Existe la leyenda urbana de que los compositores de sinfonías fallecen poco tiempo después de terminar su novena obra. Así sucedió con L. van Beethoven, F. Schubert, A. Bruckner,  A. Dvorak, G. Mahler y R. V. Williams. No obstante, no deja de ser un bulo numerológico, como explica con un juego de palabras malísimo, por cierto Zrubavel en su blog. También es un número de mal fario entre los nipones.

                    • Trece: La mala fama del número trece se remonta al zodiaco persa y a la mitología nórdica, concretamente a una cena a la que fueron invitados doce dioses; Loki (imagen), dios malévolo hijo del gran Odín, que se había colado, fue expulsado, no sin antes luchar, con el resultado de la muerte de  su hermano Balder, favorito de los dioses. ¿Se os ocurre algún otro ejemplo legendario de una cena con trece comensales que se saldó con la vida del favorito de los dioses a causa de los actos del decimotercer comensal? A esto hay que añadir la tradicional aversión europea al martes, debida a su asociación con el dios romano de la guerra Marte (recordad, para líneas posteriores, el dicho: "En martes, ni te cases ni te embarques"); en el caso del mundo anglosajón, el día de mala suerte es el viernes, ya que Jesucristo fue crucificado ese día de la semana. A consecuencia de lo anterior, los martes/viernes 13 son considerados popularmente como los días de peor suerte de todo el año.

                      • Veintisiete: Robert Johnson, Brian Jones (The Rolling Stones), Jimmy Hendrix, Janis Joplin, Jim Morrison (The Doors), Leslie Harvey (Stone the Crows), Kristen Pfaff (Hole), Kurt Cobain (Nirvana), Rodrigo Bueno y, recientemente, Amy Winehouse. ¿Qué tienen en común? Todos fueron músicos y todos murieron a los 27 años de edad. Esta maldición, que inicialmente se atribuía exclusivamente a los rockeros, ha sido ampliada por algunos con otros nombres, como los actores Brandon Lee, Jonathan Brandis, Johnny Palermo y Justin Mentell.

                      • Cuarenta y tres: Otro número prohibido para los japoneses, ya que se pronuncia igual que nacimiento muerto. En los hospitales de Japón, la sala de maternidad número 43 es evitada a toda costa por las parturientas debido a ello. Como podéis ver, los asiáticos son incluso más supersticiosos que los europeos. Si queréis más información al respecto, disponéis de algunas particularidades de los japoneses aquí.

                      Festividades:
                      • Navidad: Cada Nochevieja, los españoles tomamos doce uvas al son de las campanadas que marcan la medianoche. Si bien es cierto que esta tradición se popularizó en 1909 por un excedente de producción de uvas (menos mal que no ha ocurrido ahora con los pepinos), su origen es mucho anterior, pues existen referentes de dicha costumbre que datan del siglo XIX, cuando los aristócratas galogermánicos celebraban la festividad con uvas y champán. Cuando el alcalde madrileño José Abascal trató de impedir la celebración de fiestas en las calles durante la Navidad, algunos ciudadanos se congregaron en la Puerta del Sol a comer las uvas (imagen), haciendo burla de la burguesa costumbre. Con el tiempo, esta práctica se extendió al resto del país (otros tienen sus propias costumbres), llegando a decirse que no hacerlo supondría un año de mala suerte. De hecho, también es típico brindar con un anillo u otra joya de oro en la copa de champán tras las campanadas (jamás con agua), así como vestir ropa interior roja y dar un pisotón con el pie derecho (empezar el día con el pie izquierdo, así como todo lo relacionado con dicho lado, trae mala suerte) a la duodécima campanada, simbolizando la entrada en el año nuevo con buen pie. Otro buen augurio en Navidad, según la tradición española, es encontrar la figurita del roscón de Reyes, bollo típico que se suele tomar el 6 de enero, Día de Reyes.

                      • Cumpleaños: Tradicionalmente, se dice que si se apagan todas las velas de la tarta de un soplido, costumbre antiquísima, el deseo pedido se hará realidad. Lo mismo sucede, aunque no tenga relación, si se pide un deseo nada más ver una estrella fugaz.

                      • Boda: Posiblemente, las bodas sean los ritos donde más intervienen el protocolo y la superstición: desde llevar huevos a las Clarisas (orden religiosa) para que haga buen tiempo hasta que ella vista de blanco y lleve algo azul, algo prestado y algo nuevo (o algo viejo, o ambos; depende de la región). También se considera de buena suerte el intercambio de alianzas (que se colocan en el dedo anular, por donde supuestamente pasa la vena amoris), recoger el ramo tirado por la novia (se dice que la que lo recoja será la próxima en casarse), bombardear sin piedad lanzar arroz (siempre después de la ceremonia) y no ver a la novia hasta la ceremonia (tampoco ella misma en el espejo), entre otras creencias. Dado lo novedoso del matrimonio homosexual, la mayoría de estas tradiciones aún no se han adaptado a esta nueva realidad.

                      Gremios:
                      • Marineros: Aparte de lo ya dicho en líneas anteriores, este colectivo especialmente supersticioso consideraba desafortunado llevar mujeres, curas (en general, todo lo religioso), fineses, difuntos, animales peludos o algo azul a bordo. Igualmente, no se podía partir los martes/viernes (depende del ámbito geográfico), el primer lunes de abril (día en que Caín mató a Abel), el segundo lunes de agosto (día en que Dios castigó a Sodoma y Gomorra) o el 31 de diciembre. El canto de un gallo, un tiburón siguiendo al navío o la iluminación de un tripulante por los fuegos de san Telmo (rara luminiscencia de origen atmosférico generalmente asociada a la buena ventura, imagen), eran signos de muerte inminente. Tampoco resultaba aconsejable decir conejo o cerdo, ver fallecimientos por ahogamiento, entregar una bandera a través de los travesaños de una escalera, ponerse la ropa de un fallecido antes de terminar la travesía o llevar flores, plátanos o paraguas (en general, recordad que los paraguas se asocian a la mala suerte, ya que los antiguos paraguas de las clases bajas británicas eran tan rígidos que, al abrirse en espacios reducidos, podían ocasionar muchos accidentes, por lo que hoy en día se considera de mal fario abrir un paraguas bajo un techo o que se dé la vuelta a causa del viento). Si se silbaba o hacía sonar el cristal de una copa o si una gaviota o petrele se posaba en la borda, pronto llegaría una tormenta.
                      • Por otro lado, era recomendable botar el navío con champán al bautizarlo en referencia a una antigua costumbre vikinga (ni que decir tiene que un barco sin nombre sería perseguido por la mala suerte) y no cambiar jamás el nombre, a pesar de que los piratas lo hicieran en ocasiones por necesidad o capricho. Como amuletos, se usaban aletas de tiburón, plumas de reyezuelo (protección contra naufragios y ahogamientos por un año), aros metálicos en las orejas (para evitar las tormentas), una moneda bajo el palo mayor (tal vez como pago preventivo al infernal barquero Caronte, aunque también era usual lanzar una moneda por la borda para evitar tormentas), una estrella polar dibujada o adornos varios en el mascarón de proa. Igualemente habitual era tatuarse un crucifijo en la espalda, ya que así nadie osaría castigar al marinero con latigazos (y, de hacerlo, éstos sin duda se desviarían).

                      • Actores: Normalmente, el simple hecho de desear buena suerte, irónicamente, atrae a la mala suerte, sobre todo si a esto se contesta con un "Gracias". Esto es especialmente notable entre los actores de teatro, que, de hecho, se desean unos a otros mucha mierda o romperse una pierna. No tan supersticiosos como los marineros pero sí más que la mayoría, tampoco se recomienda llevar ropa o complementos amarillos en el escenario, ya que el gran actor y dramaturgo francés Molière (imagen) falleció interpretando su obra El enfermo imaginario (aunque, si murió, no lo sería tanto) vestido con una bata de este color. En consecuencia, la obra pasó a formar parte de la larga lista de obras malditas, entre las que destaca Macbeth, cuyo nombre ni siquiera se suele pronunciar. En España, son obras prohibidas la zarzuela La tempestad de R. Chapi y La leyenda del beso de R. Soutullo y J. Vert. Tampoco se consideran positivos la presencia de un clarinete entre la orquesta, el uso de una Biblia real en la obra o que el servicio de limpieza olvide una escoba sobre el escenario (puesto que ahuyenta al público, lo barre).

                      Otros: Además de determinados símbolos y amuletos mágicos y religiosos (que pueden ser plantas, piedras, esencias u otros objetos), aleja la mala suerte escupir (a veces acompañado de tres vueltas sobre uno mismo), tocar madera (costumbre druídica transmitida a los griegos, que consideraban en concreto que los robles eran moradas de los dioses, ya que eran frecuentemente alcanzados por los rayos), colocar gárgolas en las iglesias (pues alejan al Diablo), cruzar los dedos (no se sabe si en referencia a la cruz cristiana, a un antiguo gesto pagano o nórdico o a uno de los arqueros medievales), decir Jesús o salud cuando alguien estornuda (bendice contra la peste y evita que el Demonio se cuele a través de la boca; por ese motivo, también es bueno taparse la boca al bostezar), pisar tres veces un cuchillo que se ha caído (si no, se atrae a la mala suerte), echar sal sobre el hombro (no así derramar sal sobre la mesa, ya que la sal es un símbolo de amistad y, además, antiguamente era de gran valor; y tampoco pasar la sal de mano en mano), poner una escoba del revés contra la puerta (para que, si entra una bruja, no se pueda resistir a cogerla y salir volando), no poner el bolso en el suelo (porque se va el dinero), regalar una figura de una brujita, amueblar la casa siguiendo los principios del feng shui, colocar flores en las tumbas y honrar a los muertos. También traen buena fortuna los cuadrados mágicos (tablas de números que en horizontal, vertical y diagonal suman siempre lo mismo), los sólidos platónicos (tetraedro, cubo, octaedro, icosaedro y dodecaedro), el número π, la proporción áurea, encontrar una moneda brillante o con la cara hacia arriba (si se recoge una moneda con la cara hacia abajo, se debe regalar), tirar monedas a un pozo o fuente, tocar la chepa de un jorobado, soplar una pestaña o un diente de león y quedarse con la parte grande de la fúrcula o hueso de la suerte de un ave (imagen superior).

                      Por su parte, es de mala suerte romper un espejo (superstición grecolatina relacionada con la adivinación del futuro: si el reflejo de una persona se rompía, significaba que no había futuro para dicha persona; como se creía en la renovación de la salud cada siete años, romper un espejo provoca esos años de mala suerte), poner un sombrero sobre la cama o unos zapatos (sobre todo si son nuevos) sobre la mesa, los cuadros torcidos o caídos (muerte inminente), encender un cigarro con una vela (insulto a los espíritus) o tres con una misma cerilla (se dice que en cierta guerra un soldado vio la llama de una cerilla encendida por un enemigo, apuntó cuando se la pasó al segundo y disparó alcanzando al tercero), pasar bajo un andamio o escalera (ya que ésta forma un triángulo con la pared, símbolo divino; además, a los reos franceses del siglo XVII se les hacía caminar bajo una escalera, puede que en alusión a la escalera que se apoyó en la cruz de Jesucristo para bajarle), derramar vino o champán sobre la mesa (en el primer caso, se debe untar un poco de vino sobre la frente; en el segundo, champán sobre el lóbulo de la oreja), dejar las tijeras abiertas (quizá en referencia a las tijeras de las Moiras o Parcas de la Antigua Grecia), conservar una escoba tras mudarse (arrastra las desgracias de la casa anterior) o barrer los pies de una soltera o viuda, pisar una grieta, una junta entre baldosas o una tumba, ser mirado por un tuerto o un gitano, cruzarse con un pelirrojo (para contrarrestarlo, se debe tocar un botón de la propia camisa), recibir jugando al póker la llamada mano del muerto (dos ochos, dos ases y otra carta, la mano del pistolero Wild Bill Hickok antes de morir), ver una rata o bruja negra (tipo de mariposa) y, por supuesto, ser maldito.

                      ¡Gracias, mamá y Miguel!

                      FUENTES: 20 Minutos, nº. 2703. "La revista", pg. 14. Grupo 20 Minutos. Madrid, 2011;
                      WIKIPEDIA, EL VIGÍA

                      FUENTES COMPLEMENTARIAS: SOBRE LEYENDAS, MADRID OCULTO
                        26 oct 2011 | Por: Nacho

                        Pseudorreligiones

                        Desde el instituto, se nos ha vendido que las posibles opciones personales ante una religión son creer (teísmo), no creer (ateísmo), dudar (agnosticismo) o directamente pasar (apateísmo). Sin embargo, ésta no es una cuestión tan sencilla, dado que existen alternativas y matices: ignosticismo, agnosticismo ateo, laicismo, panteísmo, irreligiosidad... Y a esto hay que añadir los nuevos movimientos religiosos sectarios y neopaganos, a menudo fundamentados en la ignorancia de la gente. ¿Existe alguna alternativa más? Así es, y de ello voy a hablar hoy:

                        Aunque el concepto de pseudorreligión abarca también a las sectas, voy a centrarme en otro tipo de movimientos: las llamadas religiones paródicas. Este tipo de religiones ficticias se caracterizan, evidentemente, por suponer una sátira contra el resto de religiones, ya sea adorando a un ídolo inexistente o a un icono destacable de la humanidad. Entre las primeras, pueden encontrarse, entre otras, las siguientes pseudorreligiones:

                        Pastafarismo: Esta religión surgió en EEUU cuando el Consejo de Educación de Kansas, presionado por los fundamentalistas cristianos, exigió que se enseñaran las mismas horas de evolucionismo darwiniano que de teoría del diseño inteligente, pseudociencia religiosa que pretende dar fundamento científico al creacionismo cristiano y evitar la ley estadounidense que impide enseñar el teocentrismo en las escuelas públicas. El físico Bobby Henderson, indignado, puso de manifiesto en una carta abierta al Consejo esta burla de la legalidad y exigió, utilizando la reducción al absurdo, que su fundamentadísima religión, el pastafarismo, recibiera el mismo trato que las otras dos teorías o, en caso contrario, tomaría acciones legales. Poco a poco, gracias a Internet, el pastafarismo y su deidad, el Monstruo del Espagueti Volador (MEV o, en inglés, FSM), fueron convirtiéndose en todo un fenómeno del ciberespacio, llegándose a realizar múltiples parodias derivadas (incluso se levantó una estatua del MEV frente a la sede del Consejo, como se puede apreciar en la imagen) y a escribirse el Evangelio del Monstruo del Espagueti Volador (lectura muy recomendable, por cierto).

                        Religión del Unicornio Rosa Invisible (URI): Utilizando el mismo argumento ad ignorantiam que las religiones mayoritarias, esta parodia de religión afirma que es imposible demostrar la inexistencia de la única diosa, la URI, pues es invisible, por lo cual se debe considerar que ésta existe. Para más inri, no sólo se escoge a un ser mitológico (y, por tanto, que por definición no se sabe si existe/existió o no) e invisible, sino que encima se afirma, como acto de fe (en palabras de sus seguidores), que su color es rosa, cualidad incomprobable e incompatible con la invisibilidad.

                        Jediísmo: Inspirada en el famoso blockbuster "La Guerra de las Galaxias" ("Star Wars"), surgió como religión paródica de facto cuando, en un censo de 2001, 390 mil británicos afirmaron profesar esta religión, que se convertiría, cuantitativamente, en la cuarta mayoritaria del país.


                        Sin entrar en más detalles, otras religiones paródicas importantes serían el discordianismo, el culto a Cthulhu, la Caída Inteligente (en contraposición al Diseño Inteligente), la Iglesia de los Subgenios y las Iglesias Simpsoniana, Chucknorrisiana, Gagariana (little monsters) y Maradoniana. Ahora que conocéis, al menos en estructura, casi todas las alternativas religiosas, ¿cuál elegiréis?


                        FUENTE: WIKIPEDIA
                        18 sept 2011 | Por: Nacho

                        ¡Hip, hip, hurra!

                        En uno de esos momentos de inspiración que todos tenemos, me he encontrado con esta archiconocida expresión y mi alma de filólogo fracasado ha comenzado a preguntarse por su origen. Como siempre, he aquí el fruto de mis pesquisas:

                        Para analizar esta expresión, debemos separar las dos palabras que la componen:

                        Por un lado, hip bien podría ser de procedencia onomatopéyica, pero una explicación tan simple resulta bastante aburrida, por lo que prefiero indagar en la teoría más generalizada e interesante. Por lo visto, cuando, hace casi dos milenios, cayó Jerusalén en las manos del general romano Tito y el templo fue arrasado, los soldados enviaron un mensaje codificado a su Senado: "HEP" o "Hierosolyma Est Perdita" ("Jerusalén está perdida" o "Jerusalén ha caído"). Al oír esto, los romanos contestaron con un sonoro "¡Hurra!", que fue repetido cuando, alzando su copa, el emperador Adriano (imagen) proclamó "HEP, HEP!". Posteriormente, este burlón grito antisemita (para los señores de Menéame, contra los judíos, según el DRAE) fue utilizado por los cruzados, los cosacos y hasta los mismísimos nazis, paradigma del antisemitismo.

                        Por su parte, el origen de hurra es algo más difuso, pues son numerosas las civilizaciones que han usado gritos de guerra bastante similares. Si bien hoy en día no cabe duda de que nos ha llegado a España a través del inglés hurray (antiguamente, quizá hurrah), la cuestión parece ser cómo llegó a dicho idioma. Según unos, podría proceder de la exclamación victoriosa arru de los romanos, que a su vez quizá encuentre su origen en el dios griego de la guerra, Ares. Según otros, su origen se encuentra en la famosa expresión marinera huzzah, posteriormente adoptada por ingleses, alemanes, daneses y suecos como grito de ánimo que aún puede oírse en películas bélicas. Sin embargo, ya en el Medievo existían voces eslavas parecidas de significado idéntico, como la rusa ura y la polaca hura, que podrían provenir de la expresión religiosa hur-aj (al paraíso). De igual modo, los mongoles y japoneses poseían sus propios gritos guerreros, urra y uraa (respectivamente), aunque probablemente su origen sea onomatopéyico (de hecho, no faltan los que arguyen que la propia palabra hurra no es más que eso: una onomatopeya).



                        FUENTE COMPLEMENTARIA: IAMROBERTO
                        15 may 2011 | Por: Nacho

                        Inmortales

                        Quizá me hayáis leído usando esta palabra y os preguntéis a qué me refiero con ella. Lejos de ser alguna clase de broma personal  que las tengo , este sobrenombre se aplica a una determinada élite (o elite). ¿Adivináis a cuál?

                        Para los que no, sabed que el apodo de Inmortales se refiere a los académicos de número o miembros de mi querida RAE, cada uno de los cuales ocupa un sillón y tiene asignada una letra, mayúscula o minúscula, del alfabeto. La razón de este apelativo se debe, en parte, a la influencia gala, pues en Francia se usa el mismo nombre para designar a los académicos de la Lengua; sin embargo, el verdadero motivo de que la expresión francesa se haya adoptado en España es que cada académico que toma posesión de su cargo es esculpido en un busto, que se añade a la colección visible en los jardines de la institución. De ese modo, quedan inmortalizados para la posterioridad.


                        FUENTE COMPLEMENTARIA: WIKIPEDIA
                        19 feb 2011 | Por: Nacho

                        Tolerancia

                        Una palabra preciosa que oímos a diario en esta sociedad, tanto de boca de políticos como de periodistas y otros personajes públicos. Craso error. ¿Por qué? Os lo diré:

                        Consultando, cómo no, el DRAE, tolerar aparece como sinónimo de aguantar, soportar. Dice la primera acepción "Sufrir, llevar con paciencia" y la segunda "Permitir algo que no se tiene por lícito, sin aprobarlo expresamente". Si bien la cuarta acepción alude a la tolerancia que todos conocemos mejor, no me parece correcto que se use la misma palabra, dado que nadie exige tolerancia propiamente dicha, sino auténtico respeto. Esperemos que, en la práctica, la tolerancia sea algo más que soportar a los demás, que exista ese respeto que a todo ser humano se le debe.

                        ¡Gracias, Mª Nieves!
                        28 nov 2010 | Por: Nacho

                        Kowabunga

                        Ayer estuve en el musical infantil Sábado 3:30 y preguntaron qué personaje de animación decía "Kowabunga!" (bueno, según el que preguntaba, quién decía "Covadonga"). Muy emocionado, contesté "¡SCOOBY DOO!" y al poco escuché "Exaaaaaacto, ¡las Tortugas Ninja!". Entonces pensé "Ups, es cierto..." (lo que pasa es que yo sólo recuerdo la frase "¡De puta madre!" de boca de las tortugas mutantes) y, en cuanto estuve en casa, investigué un poco la palabrita de marras:

                        Al parecer, dicha expresión supone una corrupción del hawaiano kupaianaha, que vendría significar fantástico, genial, increíble. Por lo que he podido saber, y coincido absolutamente con ello, el término probablemente llegó a Estados Unidos junto con el movimiento surfero, cuya jerga trajo consigo multitud de expresiones y palabras nuevas, la gran mayoría de las cuales procedían del idioma hawaiano.

                        La cuestión es que, al ir a doblar la serie de las Tortugas Ninja al español, no se supo qué expresión utilizar para sustituir al grito surfero, de modo que se escogió nuestro socorrido "¡De puta madre!" y, más tarde, cuando las series se volvieron tan puritanas, "¡Covadonga!" (por parecido fonético e incluso semántico con kowabunga), con lo que yo tenía motivos justificados para equivocarme... ¿no?


                        FUENTE COMPLEMENTARIA: URBAN DICTIONARY