20 nov. 2010 | Por: Nacho

Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja que un rico entre en el Cielo

Curiosa frase de Jesucristo (si no lo fuera, no estaría aquí), como tantas otras. Parece una muestra obvia del recurso de reducción al absurdo, pero si en algo coinciden los entendidos es en que no es así:

A grandes rasgos, son dos las teorías sobre el origen de la expresión:

La primera de ellas lo atribuye a una mala traducción de San Jerónimo, traductor biblíco, que pudo haber confundido la palabra griega kamelos (soga gruesa de amarre) con camello. Por tanto, no sería extraño decir que una soga difícilmente pasará por el diminuto ojo de una aguja (aunque más insólito resultaría que pasase un camello, ciertamente).

La segunda teoría, más cabal en cuando a la interpretación, se refiere a las angostas puertas de las murallas de las ciudades que se utilizaban por las noches en tiempos de Jesús, por las que, realmente, un camello bien podía pasar, pero no sin antes librarse de toda su carga. Así, el mercader que quisiese entrar a la ciudad habría de despojarse de todos sus bienes antes de pasar, lo cual es una clara metáfora a lo que deben hacer los ricos para entrar en el Reino de los Cielos.

Ligeramente relacionada con esta última teoría, existe una tercera no muy popular que habla de un estrecho paso montañoso conocido con el nombre de Ojo de Aguja por su angostez, la cual no permitía el paso de cualquiera animal de la envergadura de un camello.


FUENTES: ETIMOLOGIAS.DECHILE.NET, AUTORNETO

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