8 nov. 2010 | Por: Nacho

Mucho/Poco

Seguro que más de una vez habéis utilizado las manos para expresar que hay muchos deberes o muchas personas en un lugar. Esto puede hacerse, por ejemplo, moviendo alternativamente la mano de arriba abajo con la palma abierta vuelta hacia uno mismo. Sin embargo, existe otro gesto todavía más típico:

Para los que aún no lo hayan adivinado, evidentemente se trata de ese ademán que hacemos al juntar y separar repetidamente el dedo pulgar de los otros cuatro de forma parecida al clásico aspaviento italiano. Este gesto se usaba hace algún tiempo en cierta tribu africana para indicar que había tanto (tantas personas, cosas, animales, etc.) que no podía contarse con las manos, de tal modo que la repetición del mismo era como indicar que, en vez de sumar los dedos (equivalente cada uno a una unidad), el valor de éstos se había de multiplicar varias veces para alcanzar la cifra presuntamente incontable.

En contraposición, existe otro gesto que no ha llegado a nuestro continente consistente en cerrar un puño y golpearlo por encima con la palma abierta de la otra mano (ligeramente similar al saludo de los karatecas). Esto vendría a significar que hay tan poco (tan pocas personas, cosas, animales, etc.) que se debe hacer como cuando un bote está a punto de agotarse: darle golpes en la base para que salga lo poco que queda.


¡Gracias, Elsa!

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